El coche de los políticos
Si piensas que tu coche de última generación lo ha diseñado Ford o Renault o… te equivocas. Lo han diseñado en sus despachos los políticos. Ya lo sabía, pero algunas personas te lo pueden aclarar un poco más. He comido con el responsable de comunicación técnica de General Motors, con despacho justo al lado del responsable de I+D de Opel y, hace unas décadas, director de las revistas de motos y de coches más importantes de Europa, las de motorpresse. Y me ha hecho partícipe de "lo que sufren" los fabricantes con normas apuntando "a todos lados".
Lo más interesante es su visión de cómo tenemos el coche que nos dejan. Tú quieres un coche pequeño, para moverte por ciudad, con las últimas medidas de seguridad y un motor pequeño y económico. Coges una revista, buscas ese coche que te suena desde hace años y te das cuenta de que no existe. El coche se llama igual, digamos Corsa, pero te encuentras con un coche grande, que ya no aparcas fácilmente. Podríamos haber dicho Clio o 207, a todos les pasa igual.
Sucede que si quieres presumir de tener cinco estrellas en la prueba de choque de EuroNcap –dejando al margen que sea o no representativa de la seguridad real, esto es lo que hay- no lo puedes conseguir con menos de cuatro metros de longitud. Necesitas muchos centímetros vacíos por delante del motor, espacio para que las estructuras deformables trabajen. Más longitud, más metal, más peso.
Para cumplir la normativa de protección de peatones, todos los fabricantes han tenido que levantar sus capós, del orden de 8 ó 10 centímetros para aumentar la capacidad de absorción. Los estilístas han tenido que subir innecesariamente las carrocerías para conservar cierto atractivo, lo que no ha impedido que cada vez más coches parezcan aspirantes a monovolúmenes. Más altura, más superficie frontal, ruedas más grandes por razones estéticas, conclusión: peor aerodinámica.
Más peso y peor aerodinámica obligan a que incluso el motor más modesto haya tenido que subir su cilindrada y/o su potencia. Como además hay que reducir las emisiones, “estrangulando” el motor, si se quiere mantener una capacidad de adelantar simplemente similar al coches de hace diez años con igual nombre, te tienes que ir al segundo peldaño de motor. El aumento de consumo con estas premisas es algo “de ley”.
Puedes elegir el estilo que quieras, puedes elegir la marca, pero esta situación te la encontrarás en todos ellos. Coches más grandes, más pesados, con peor aerodinámica y no necesariamente más grandes en su interior. Más seguros, más gastones y más caros. 1.100 kilos el Opel más pequeño, con una aceleración similar a la de aquellos 127. Con cierta perspectiva, a veces parece que el resultado de las normas llevan al mundo a sitios peores que lo que pretenden arreglar.