¿Radares como baratijas?: mejor tarifa plana
¿Quién le engaña, señor Navarro? Los puntos no es lo que le importa al Estado. No se inquiete si no consigue quitar carnés. Para lo que sirven los radares sirven para afinar las cuentas del Estado y de los municipios.Qué más da que usted no consiga quitar un carné. Quítale puntos del carné de los furgoneteros, todo el día haciendo “pirulas”, y bajará la productividad del país. Persigue las irregularidades del transporte y bajará la productividad del país. Quítales todos los puntos y seguirán rodando –no van a dejar de llevar el sueldo a casa-, aunque lo hagan ilegales. Así se explica la manga ancha que se ve en las fuerzas del orden, que no se creen lo que les mandan. Que nadie se preocupe. El presidente ha prometido que pondrá más radares automáticos. Declaración hecha a la Guardia Civil en un intento vano de contentarla con baratijas. Al menos, se quitarán esa mala imagen de perseguidores de absurdos que les estaban haciendo dar cada vez que detienen a un conductor “normal” en una conducción también normal.
Dan baratijas en forma de cajas recaudadoras en lugar de medios. Eso sí, alguien habrá hecho notar que el descenso de la velocidad media ha significado una disminución del consumo de combustible –que está muy bien-, y que está haciendo un agujero en los ingresos esperables por el gobierno. Por suerte, alguien se ha acordado de que Europa había conminado a España a igualar los impuestos sobre combustible para armonizar entre los países de la comunidad. Pues habrá que hacerlo cuanto antes, no sea que los radares no estén instalados a tiempo y la caída de ingresos extraídos al automovilista sea realmente grave.
Mucho ojo, porque esta vaca puede que ya no esté dispuesta a dar más leche. Los bolsillos del automovilista están exhaustos. Veo en televisión que han tardado cuatro meses en enviar las denuncias de un nuevo radar fijo. A 38.000 conductores ignorantes del gran peligro de circular por esa vía las cuentas no les salen. Les hubiese ido mejor no ir a trabajar durante ese tiempo, porque, a denuncia diaria… Por eso han salido a la calle a protestar (y han vuelto a ser multados por las cosas más variopintas). El día que todos nos movilicemos por el sentido común –hay colectivos que propugnan colapsar ciudades circulando a 50 km/h por las grandes avenidas, otros hablan de no pasar nunca ningún límite para cortarles la recaudación durante un mes, etc- quizá se inventen otra manera de maquillar los presupuestos, no sea que los escándalos del ladrillazo acaben siendo los del radarazo, como en Gran Bretaña. Que se os está viendo el plumero.
Un día escuche una sandez: “a ver cuando ponen una tarifa plana de velocidad en autopista para poder ir a 140 ó 150”. Pues pasan los meses y lo veo más y más congruente. Puesto que se trata de recaudar, puesto que las máquinas recaudadores no están en puntos negros, no están en puntos donde las circunstancias te dictan levantar el pie sino seguir como venías, pues pides una tregua, pagas un fijo mensual (y ya lo haces en forma de impuesto en la gasolina de más que consumes) y te quitas el estrés de pensar que, aunque conduces mucho más lento que hace unos años, todavía te puede venir una multa no sabes de done. Ya pagas un impuesto de circulación, un impuesto de detención (¿o en su ciudad no hay “zona de estacionamiento regulado”?), por qué no un impuesto de “sobrevelocidad en lugares habilitados para ello”. Se designan los lugares –empezando por las autopistas de peaje-, la sobrevelocidad razonable y ya está, otro impuesto a pagar, con la ventaja de no tener sorpresas. Porque no hace falta que nos engañen. Si hasta Malta está buscando reducir los heridos en accidentes y los accidentes, no los muertos. No nos traten como delincuentes por ir en coche con la familia, que ya hay bastantes como para buscar uno en cada automovilista.
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