Escuela de hampones
Dicen los expertos que la cárcel no redime y que no enseña nada bueno. Ya lo veremos, cuando a las saturadas prisiones españolas lleguen autocares repletos de convictos de Tráfico.Muchos de ellos, peligros sociales reales, pero otros muchos inadvertidos conductores que han superado su tasa de despiste –inexcusable, eso sí, eso de despistarse- al volante. Aprenderán todas esas tretas con las que consiguen enormes tráficos de coches de lujo desaparecidos hacia países del Este, aprenderán maniobras evasivas para zafarse de controles la vigilancia, sobre papeles y registro de vehículos que los hagan transparentes, clonado de matrículas, fundido de dos coches siniestrados para hacer uno nuevo, tráfico de airbags para talleres. Vamos, la educación automovilística que no han dado al conductor, en formato cursillo intensivo y además, gratis. El problema es que quizá, los profesores salgan antes de lo que se acaba un contrato temporal y los conductores se quedarán solos llenando cárceles y sin formación .
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