Amigos, sólo hasta la muerte

 

Cada fin de semana, algún joven encuentra la muerte en compañía de sus amigos. Normalmente, se produce en el regreso a casa y el medio o el escenario es el coche. Pero no todos los ocupantes de un coche corren la misma suerte y así la mayoría de padres que pierden algún hijo en estas circunstancia se preguntan ¿Por qué mi hijo y no otro?

 

En muchos de los casos, el culpable del accidente, el conductor, es justo el que se salva, produciéndose así una mayor injusticia y un mayor dolor para los padres que pierden a sus hijos.

 

Pero no perdamos de vista que todos los que ocupaban el coche eran, normalmente, amigos. Que en algunos casos, el estado que llevaba el conductor era el mismo que llevaban el resto de ocupantes y que ninguno le recrimino que tomara el coche. En una palabra, que todos son jóvenes, demasiado jóvenes e irresponsables.

 

En diciembre de 2006 escribía un spot titulado “Los jóvenes no piensan morir”, uno de tantos en los que mostraba mi dolor por el resultado de muertes de jóvenes  cada fin de semana. Pero en este post, hacía referencia a un accidente que acababa de ocurrir y en el que se daba una circunstancia especial. El conductor, que lo hacía bajo los efectos del alcohol, no dijo que en el coche viajaban otros dos jóvenes. Estos habían salido disparados del coche por no llevar el cinturón. Al socorrer al coche siniestrado, no vieron a los dos jóvenes despedidos y les dejaron abandonados.

 

Posteriormente, los encontraron. Eran dos jóvenes de 17 y 18 años. Dos familias más destrozadas.

 

Ayer, en un programa de televisión, podía ver a la madre de uno de ellos, Fernando (por cierto ¡qué coincidencia con el personaje de mi cuento de navidad!).

 

Esta madre está desesperada porque, con toda la razón, se plantea que su hijo podría estar con vida si el conductor y el otro ocupante hubieran dicho que viajaban dos personas más.

 

Esta madre trata de que al culpable se le juzgue por conducción temeraria, homicidio imprudente y negación de auxilio.

 

En mi anterior post yo misma me decía que probablemente no advirtieran de los otros ocupantes porque en el estado que podrían ir ni se acordaban, ni lo sabían.

 

Hay una tónica en los accidentes de jóvenes,  y lo sé porque he hablado con muchas madres de víctimas de accidentes en los que otros jóvenes han sobrevivido,  y es que se produce un pacto de silencio. Silencio que no sé si es totalmente voluntario, para no perjudicar al resto de ocupantes o es producido por el trauma del accidente.

 

La mayoría de ellos dicen no acordarse de nada. No hay forma de sacadles detalles: cómo iban, qué habían tomado, qué pasó…

 

Lo que no saben los jóvenes es que,  para los padres que pierden a sus hijos, ellos, los que sobreviven, no son sus amigos. Incluso comienzan a dudar que fueran amigos de sus hijos.

 

El dolor por la pérdida de un hijo es tan brutal, tan intenso, tan inexplicable que cualquier padre que haya pasado por esta situación comprenderá y se identificará con que su única razón de vivir se convertirá en la obsesión de encontrar un culpable por la muerte de su hijo y hará lo posible e imposible para que pague por ello.

 

Por eso, jóvenes, no penséis que cuando lleváis a vuestros amigos en vuestros coches, en vuestras manos, todo estará permitido porque sois amigos. Sólo sois amigos hasta la muerte.

 

Si tenéis corazón, la pérdida de vuestro amigo os dejará marcados de por vida, pero, además, los padres de éste os perseguirán y harán todo lo posible por romperos la vida tal como habéis hecho vosotros con la de su hijo.

 

Porque ellos no entenderán de amistad. Solo entienden del dolor que habéis producido.

 

Y vosotros, si verdaderamente queréis a vuestros amigos, demostradlo conduciendo con responsabilidad. Sin velocidad, sin alcohol, sin drogas…

 

Querida María, madre de Fernando, ¡Cómo te comprendo!

 

A veces, digo que tengo mucha suerte de no tener ningún lazo de unión con el culpable de la muerte de mi hija. No le conocía. No era su amigo. Solo tuvo la mala suerte de ir por delante de él, en la misma carretera. No quiero pensar  si al dolor que siento tuviera que unir el de que un amigo, un conocido, fuera el culpable de su muerte.

 

Prometo guardarte en el fondo de mi corazón
Prometo acordarme siempre de aquel raro diciembre
Prometo encender en tu día especial una vela
y soplarla por ti...
Prometo no olvidarlo nunca

Tenia tanto que darte
Tantas cosas que contarte
Tenía tanto amor,
guardado para ti...

Tenía tanto que darte
Tantas cosas que contarte
Tenía tanto amor,
guardado para ti...

Camino despacio pensando volver hacia atrás,
No puedo en la vida las cosas suceden no más...
Aún pregunto que parte de tu destino se quedó conmigo,
Pregunto que parte se quedo por el camino

Tenía tanto que darte
Tantas cosas que contarte
Tenía tanto amor,
guardado para ti...

Tenía tanto que darte
Tantas cosas que contarte
Tenía tanto amor,
guardado para ti...

Tenia tanto que a veces maldigo mi suerte..
A veces la maldigo...
Por no seguir contigo...

Tenía tanto que darte
Tantas cosas que contarte
Tenía tanto amor,
guardado para ti...

Tenía tanto que darte
Tantas cosas que contarte
Tenía tanto amor,
guardado para ti...

(Nena Daconte,” Tenía tanto que darte”)

Hasta no escuchar esta canción de la boca de una niña, el día de Reyes, no he sido consciente de su letra. 

Dedicada a nuestros hijos. Los que perdimos. Por las acciones de otros, por la desidia de tantos, por la culpa de todos.

 

 

 

En estos días de frio, el recuerdo de Helena en Holanda.

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena. 

 

 

Publicado viernes, 09 de enero de 2009 8:54 por FZ_madredHelena

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Comentarios

# re: Amigos, sólo hasta la muerte

Por desgracia he visto ejemplos de que algunos ni habiendo sufrido una tragedia cerca de este tipo aprenden...

Siempre es lo mismo porque parece que eso sólo les puede ocurrir a los otros.

Y mientras tanto mucha gente protestando porque dicen que la educación en valores no se debe dar en el colegio (aunque en otras situaciones no dirían lo mismo.

viernes, 09 de enero de 2009 14:59 by Laura

# re: Amigos, sólo hasta la muerte

Yo he aprendido a montarme en el coche solo con mis familiares. Una vez me monté con un amigo y no fué precisamente algo para recordar.

Ellos me dicen y me enseñan lo qu ese puede hacer y donde se puede hacer y coincido siempre con ellos. Lo que siempre tengo presente son dos cosas que me dicen muy enserio.

Si quieres correr, corre, pero en un lugar donde estes solo, para por si te matas te matas tu solo sin hacerle dañoa nadie más.

Si bebes... mejor no lo hagas hijo. ( puedo afimar que esta frase siempre es así )

Recuerdo dos veces que fuimos corriendo en el coche, pero era para llevar a mi abuela al hospital, estaba fatal. Menos mal qu emerecio la pena el riesgo y se mejoró.

sábado, 10 de enero de 2009 0:18 by José María Sánchez Azuar

# re: Amigos, sólo hasta la muerte

Como comenté el otro día al hilo de la sentencia que condenaba al asesino de Helena (hablemos con claridad), trabajé unos años en un juzgado de lo Penal. El recuerdo más nítido que tengo y que no consigo olvidar después de tantos años, es que la mayoría de los delitos quedaban impunes. Nadie pagaba las multas ni las indemnizaciones, todos eran insolventes; nadie cumplía condenas en prisión, se les aplicaba la condena condicional y en general, me pareció que no tenían sentido unas condenas tan largas, como por ejemplo negarse a cumplir el servicio militar, y otras tan irrisorias, como los malos tratos en la pareja, algo tan de moda ahora y tan penalizado, y que antes se liquidaba con un arresto domiciliario, para mayor sufrimiento de la víctima. Así pues, recuerdo el tema de la "conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas"; en la práctica, verdaderas carnicerías quedaban impunes y el delincuente se iba de rositas.

Dicen los expertos que lo que se juzga es la intencionalidad y en este marco, difícilmente puede probarse que alguien se pone al volante con la expresa intención de matar a nadie, máxime cuando no le conoce de nada, aunque conduzca como un loco.

Y yo me pregunto: ¿conductas en la carretera como las que provocaron la muerte de Helena, exhibiendo el infractor un absoluto desprecio por la vida ajena, pudiéndose aseverar en un tanto por ciento elevadísimo, que, en una travesía larga ese conductor va a provocar una muerte segura, no es suficiente para ser merecedor de una larga condena de prisión, que es en realidad lo que deseamos una inmensa mayoría de españoles? ¿es necesario "expresar con mayor claridad" que vas buscando la muerte o en su defecto lesiones gravísimas e irrecuperables de los ocupantes del coche que te precede cuando intentas meter el tuyo, seguramente de más potencia a sabiendas de que no cabe?

Hace no mucho ví en la tele a ISABEL VALDECABRES, cuyo cargo ahora no recuerdo, experta jurista, que decía algo así como que "la sociedad se pregunta por qué tenemos que ser tan indulgentes y generosos con los infractores de tráfico y aceptar la no intencionalidad de los daños que provocan cuando estos son tan inmensos, desproporcionados e irreparables".

¡Por fin alguien piensa como yo¡ Y lo que es mejor, su opinión es muchísimo más influyente que la mía. Empezamos a ver la luz y a aplicar un poco de cordura a tanto sinsentido...

Flor, María, espero que mis palabras os lleguen y ojalá sirvan para mitigar un poco vuestro inmenso dolor. Muchos, muchos, muchos besos y hasta pronto.

sábado, 10 de enero de 2009 21:03 by sonia

# re: Amigos, sólo hasta la muerte

Toda la razón.

Las víctimas de la violencia vial somos las más numerosas. Las más injustas. Las menos vistas. Las peor paradas.

Será porque para la sociedad, creemos que eso les pasa a otros, no a nosotros. O porque todos somos asesinos en potencia y pensamos que podemos producir una muerte y no queremos recibir el justo castigo.

Ha comenzado a cambiar un poquito. Esperemos que algún día se consiga una justicia adecuada.

Gracias, por la caricia de las palabras.

Flor, madre de Helena.

domingo, 11 de enero de 2009 8:45 by FZ_madredHelena

# re: Amigos, sólo hasta la muerte

La verdad es que a mí no me importa ser pesada con el tema de la seguridad vial si es necesario. Creo que no hay nadie en mi entorno que no sepa lo que le sucedió a Helena y lo necesario que es que seamos precavidos al conducir.

martes, 13 de enero de 2009 10:48 by Laura

# re: Amigos, sólo hasta la muerte

yo soy ali de mujeres hombres y viceversa...y yo tambien he sufrido mucho con la muerte de mi novio carlos. pero las cosas como dice (nena daconte)las cosas suceden y no mas ay que superarlo chicas aver si alguien me conece en el programa y me ve jejeje xao xicos y xicas

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