por Miquel Moro
En los últimos años el Real Madrid y el Olympique de Lyon se han encontrado en varias ocasiones y siempre los franceses le han complicado la vida a los madridistas. Pero
si el equipo de Pellegrini quiere cobrarse algunas deudas esta puede ser una buena ocasión. El equipo de Puel, sin ser un mal equipo y sin haber perdido el espíritu del equipo que ganó siete títulos ligueros de manera consecutiva, es
un equipo ligeramente inferior al de las últimas temporadas debido a que sus pilares han salido del equipo y lo bueno que ha fichado no tiene los automatismos que maravillaban años atrás todavía.

Las salidas de Benzema, Juninho Pernambucano, Fabio Grosso junto a jugadores con un papel secundario han sido cubiertas por, seguramente, lo mejor que había disponible en el mercado galo:
Gomis del St. Etienne y el brasileños Bastos del Lille. Además la rapidez con la que contrataron a
Cissokho después de su affaire con el Milan para su defensa y el buen ojo demostrado fichando a
Pjanic, que ha hecho que nadie se acuerde de Juninho (bueno, quizás cuando hay faltas cercanas al área rival). Pero no es alocado decir que el que mejor se ha adecuado en su estreno en Francia ha sido el delantero argentino (medio peleado con Maradona, por cierto)
Lisandro López. Con estas llegadas más lo que se ha matenido, se augura un buen futuro a medio plazo.
Ahora mismo,
la situación del Lyon en la Ligue 1 dista mucho de lo que hemos vivido en la última década. Está cuarto, clasificado de manera eventual para la Europa League, a un punto del Lille, tercero con plaza para la disputa de la previa de la Champions, a cinco del sorprendente Montpellier y a ocho del Girondins, equipo que frenó su marcha triunfal en el campeonato local ganando el título la temporada pasada.
Personalmente creo que mientras que esté en Champions, el equipo lionés preferirá quemar sus cartuchos en esta competición antes que en la de casa, con la que a poco que pegue un arreón se meterá en los puestos directos para la máxima competición europea la próxima temporada. Así, mientras más lejos llegue en Champions, menos atención le prestará a la Ligue 1.
Los de Claude Puel juegan con su clásico 4-3-3 y, como escribía al principio, ha rejuvenecido su equipo con respecto al que se ha ido encontrando el Madrid en los últimos años.
La portería es para
Lloris, un meta que apunta buenas maneras: ágil, valiente y regular. Ya es internacional y apunta para estar en el próximo Mundial. Su línea de cuatro sigue liderada por el brasileño
Cris, aquel central que sonó en su día para el Barça ha hecho una gran carrera en Francia después de un periodo fallido en el Leverkusen. Contundente, fiable en el juego aéreo y una salida más que correcta de la pelota le conviertene en el jefe de una zaga fiable. Los laterales están ocupados por
Réveillère y
Cissokho. Por la derecha el ex del Valencia se ha hecho fuerte: es serio atrás y su condición física le permite sumarse al ataque con asiduidad. El zurdo de origen senegalés después de un gran año en Oporto ha acabado casi de rebote en el equipo francés y sigue manteniendo ese nivel que demostró en Portugal muy pegajoso en la marca y potente y rapidísimo cuando sube con el balón.
Boumsong es la opción favorita de Paul cuando no ha tenido problemas físicos. Apuntaba a gran central cuando la Juve lo fichó y después de fracasar en Italia está encontrando su juego en el Olympique. Muy físico, pocos errores pero algo lento.
El centro del campo está lleno de opciones y cuesta elegir el trío de base. Apostaría yo por
Toulalan, Pjanic y Maokun. Estos tres jugadores aunan trabajo de recuperación, presión, rigor táctico y llegada. Jeremy Toulalan llegó hace cuatro años del Nantes y rapidamente demostró ser un 'chico para todo' aunque con preferencia por la destrucción situándose por delante de la defensa. El camerunés Makoun llegó después de destacar en el Lille en 2008 (con quien debutó en Champions) y aporta el equilibrio: ayuda en la destrucción y gracias a su movilidad se suma en las jugadas de ataque para crear la superioridad en la segunda línea.
Pjanic es otro de esos jugadores con una historia detrás: nacido en la desmembrada Yugoslavia, jugó en las inferiores de Luxemburgo (donde emigró con su familia) y finalmente se decantó por la selección de Bosnia. Llegó al Lyon procedente del Metz y rechazando ofertas de Italia. Todavía con veinte años mueve los hilos en el juego ofensivo del equipo.
Pero hay mucho más: la verticalidad del brasileño
Ederson, la velocidad de
Delgado, la calidad del sueco
Kallstrom y el recién llegado
Bastos (que también puede ocupar un puesto en la delantera) se alternan con el trío comentado anteriormente. Con esto, el entrenador del Lyon tiene un montón de opciones y de posibilidades de plantear el partidos.
La línea de vanguardia tiene un nombre que destaca por encima de todos:
Lisandro López. El ex de Racing de Avellaneda y de Oporto es el nueve referente del Lyon y domina todas las artes para crear problemas: desmarques, movilidad, cabeceo y remate. Es el máximo goleador del equipo en Champions (5 tantos en 6 partidos) y en Ligue 1 (9 goles en 19 encuentros) y el jugador al que los centrales madridistas deberan tener controlado. En las alas están dos jugadores de perfil distinto:
Govou, un viejo conocido para los de Pellegrini, interpreta muy bien el contraataque gracias a su velocidad y desborde. Su misión es claramente la de abrir la defensa rival y surtir de balones al centro.
Gomis, un recién llegado, se destapó como delantero centro pero ahora juega algo más alejado del área pero sigue siendo peligroso por su potente carrera y su disparo. Podría intercambiarse la posición con Lisandro por lo que también podría crear algún desajueste de marcas.
Este es el nuevo Olympique Lyonnais que quiere, además de complicarle la vida en Champions al Madrid, volver a recuperar el cetro del fútbol francés.