Inter - Chelsea, el duelo estará en los banquillos

Por Miquel Moro


Los caprichos de los sorteos son los que dejan las mejores anécdotas en cada torneo y más en estos días que corren en los que cada vez hay más 'trabas' para que se den según qué cruces. Por eso, los murmullos se oyeron en el salón donde se sortearon los emparejamientos de los octavos de la Champions cuando se vio que el Inter de Milan y el Chelsea, dos de los equipos que más invierten cada año con el claro objetivo, a parte de dar guerra en sus torneos locales, se encuentran en el camino para levantar una Copa de Europa que parece tener una deuda con ambos conjuntos. Con los 'blues' tiene una deuda con respecto a los últimos años, ya que en la última década es el más regular en la máxima competición europea, mientras que con los 'neroazzurri' es un compromiso más histórico, sólo dos torneos no hacen justicia para con la gloriosa historia del equipo lombardo.

Al aficionado se le van los ojos casi de inmediato con lo que se verá en el campo: duelos directos en todas las líneas. Cech, Carvalho y Terry se las verá con Milito, Eto' o Balotelli; Ballack, Lampard y Mikel encontrarán en Santkovic o Sneijder un enfrentamiento de igual a igual mientras que Drogba y Anelka deberán mostrar su mejor versión para superar a Samuel, Lucio y Julio César (aunque el portero es duda debido a un accidente de tráfico). Y seguro que me dejo alguno que puede marcar una diferencia mínima pero lo suficientemente relevante para decantar el choque o incluso el cruce.

Pero creo que el espectáculo, los detalles que van a marcar este duelo, sin desmerecer a lo que pase en el campo, nacerán de las cabezas de los dos entrenadores. Ancelotti y Mourinho se conocen bien y saben donde buscará hacer daño su oponente. También saben que cuentan con un equipo no sólo para pasar esta eliminatoria de octavos, sino, como contaba al principio, para ser vencedores en la final del Bernabeu y seguramente, más importante que cómo puedan definir sus jugadores en la cancha, sea que logren transmitir las ideas de sus libretas a sus jugadores para ganar un ronda que se antoja más como una partida de ajedrez que como un partido de fútbol.

Ancelotti se inició como entrenador en el Milan, eterno rival del Inter al que alguna vez le ha logrado 'mojar la oreja', transmitiendo una imagen que rompía con el tópico del fútbol italiano, o mejor dicho, aprovechaba las virtudes del fútbol transalpino (el físico y el rigor táctico) y lo mejoraba con una idea algo más ofensiva de lo que estábamos acostumbrados. El Milan de Ancelotti, en su mejor momento, era un equipo que buscaba llevar el mando del partido, gustaba del toque y si se ponía por delante, era capaz de matar a la contra.
Mourinho, por su parte, ha trabajado mucho para llegar a ser lo que es hoy en día e incluso a creado un personaje, 'The Special One', que absorbe toda la presión mediática que rodea los partidos de los equipos grandes para liberar de ella a sus jugadores además de ser capaz de desestabilizar a cualquier rival con su ironía y su falsa soberbia.
Pero aquí acaban las diferencias entre portugués e italiano, porque con sus equipos ambos han llegado al éxito de una manera similar.

Por diferenciarse, hasta montan sus equipos de manera diferente. El italiano es capaz de adecuarse a lo que tiene y sacar el mejor rendimiento a sus jugadores, dibuja un esquema válido con los jugadores que tiene disponibles y gracias a que tiene aún fresca su etapa como jugador, crea un buen ambiente en el vestuario (cosa que por ejemplo, Scolari no consiguió) y entiende las necesidades más allá de lo futbolístico de los jugadores.
Por su contra el luso, también se maneja bien con lo que tenga, pero es más de montar un equipo acorde con lo que tiene en la cabeza. Tardó un tiempo en construir un Oporto campeón de Europa que jugaba tal y como quería, pero en Londres y ahora en Milan, con poder como para estructurar sus equipos en menos tiempo, se rodea de jugadores que coloca mentalmente en su equipo e imagina que rendimiento es capaz de sacarles. Ha creado figuras mundiales de donde sólo había buenos jugadores: hizo que Deco en Oporto, Lampard en el Chelsea o (parece que) Sneijder en Milan sean más jugadores de lo que han sido jamás.

Así, cada uno con su libreto de estilo, ha nivel individual han llevado una carrera meteórica hasta situarse al frente de dos equipos aspirantes a todo, con todo lo necesario para ser campeones a sus pies... pero que no perdonará más errores.

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