Subir impuestos a los ricos, por Juan Francisco Martín Seco.

El ministro de Fomento afirmó la semana pasada que el Ejecutivo baraja una subida de impuestos a las rentas altas para garantizar los gastos sociales. No seré yo el que mantenga que no se deban subir los impuestos a los ricos. Nuestro sistema fiscal lleva más de veinte años sufriendo contrarreformas; en especial, las dos acometidas por los gobiernos del PP. El sistema tributario ha perdido así progresividad y suficiencia. Durante años nos vendieron el cuento de que las rebajas no iban a menoscabar la recaudación. El crecimiento económico ocultaba el impacto sobre ella, pero ha bastado que el ciclo cambiase para que apareciera de forma clara la reducción en el potencial recaudatorio. El considerable aumento del déficit público no proviene tanto del incremento de los gastos como de la minoración de los ingresos.


CiU, fiel a su clientela y a su trayectoria, se ha apresurado a indicar que si el Gobierno sube los impuestos no podrá contar con su apoyo para ninguna votación en el Congreso. No sorprende su actitud. A lo largo de todo este tiempo de democracia sería difícil afirmar en qué tarea ha puesto más empeño: si en chantajear al gobierno de turno para obtener prebendas para Cataluña en contra de los demás territorios o en apoyar a todos los lobbys interesados en modificaciones fiscales regresivas. Si no fuese por el sesgo catalanista, podrían coincidir en casi todos los temas con el Partido Popular. Éste también se ha apresurado a criticar la medida con un argumento harto demagógico. Ha afirmado por boca de su vicesecretario territorial que la medida iría en contra del empleo y de los parados.


Pues no, señor Arenas, no, subir los impuestos a las rentas altas e incrementar como contrapartida, por ejemplo, el gasto en seguro de desempleo (lo que puede ser neutral con respecto al déficit público), no sólo no tiene un efecto negativo sobre el empleo, sino que, por el contrario, es muy probable que incremente la actividad y reduzca el paro. Resulta poco creíble que el consumo de los ricos se aminore por los nuevos impuestos (será más bien su ahorro el que se resienta), mientras que las prestaciones a los desempleados se traducirán al cien por cien en consumo y, por lo tanto, en demanda, haciendo funcionar a tope el multiplicador. Esta crisis es de demanda y que nadie piense que las empresas van a invertir y a crear empleo si previamente la demanda no se recupera.


Los parados saldrán ganando por un doble motivo. Su cobertura o prestación se incrementará y, además, hay muchas posibilidades de que la economía se reactive si se produce una redistribución de la renta de las clases altas -en las que la propensión al ahorro es mayor- a las clases bajas, con más tendencia al consumo. Pero para ello deben darse dos condiciones. Primera, que la elevación del gravamen incida realmente sobre los contribuyentes de elevados ingresos. Segunda, que los gastos que se acometan con el exceso de recaudación se orienten a las prestaciones sociales.


Consideremos la primera. La excusa que se escucha por doquier es que los ricos tienen múltiples formas de evadir los impuestos y, en consecuencia, la subida va a incidir sobre las rentas medias. Desde luego, no hay ninguna razón para que tenga que ser así. Si los contribuyentes de altas rentas hacen opacos sus ingresos mediante empresas interpuestas es porque el Gobierno y la Administración se lo han permitido y facilitado. ¿Qué impide eliminar las SICAV y poner en vigor de nuevo el régimen de transparencia fiscal?


Quizás, la primera forma de elevar los impuestos a los ricos sea hacer que contribuyan, modificando la Ley General Tributaria e incorporando buena parte de los instrumentos que desaparecieron en la última reforma, y que son precisos para combatir el fraude y para obstaculizar la elusión fiscal.


Subir los impuestos a las rentas altas puede ser, por ejemplo, hacer que el IRPF recobre su unidad y que las rentas de capital retornen a la base general, perdiendo la situación de privilegio de la que ahora gozan con respecto a las rentas del trabajo.


Subir los impuestos a los ricos puede ser también elevar el tipo marginal a los grandes contribuyentes. Se suele afirmar que esta medida tendría poco impacto recaudatorio, porque son pocos los contribuyentes que declaran rentas elevadas. Hasta la propia ministra de Economía y Hacienda ha empleado este argumento, afirmando que únicamente el 4% declara rentas superiores a 60.000 euros anuales. Tal vez lo primero que tendría que plantearse el Ministerio es por qué no son más.


Pero hagamos algunos números. Empecemos por indicar que los 60.000 euros no son renta sino base imponible, que no es exactamente lo mismo. Pero es que ese 4% puede representar, y de hecho representa, un porcentaje mucho mayor de la renta -dada la enorme desigualdad en su distribución- y un 37% de lo recaudado por el impuesto. Habrá quien diga que 60.000 euros es una renta media. Es una concepción un tanto distorsionada de lo que son las rentas de este país, pero no discutamos por ello. ¿Les parece bien 120.000 euros anuales? De este modo dejaremos fuera a la gran mayoría de los tertulianos, periodistas, escritores, políticos y altos funcionarios; en fin, casi a la totalidad de los que generan opinión, con lo que seguro que la reforma genera mucha menos resistencia. Así y todo estaríamos gravando alrededor del 1% de los contribuyentes, que representa más del 20% de la recaudación, porcentajes que serían mucho mayores si previamente se hubieran tomado las medidas señaladas más arriba de integrar las rentas de capital en la base general del impuesto y de eliminar los elementos de elusión fiscal.


Por poner un ejemplo de las muchas combinaciones posibles, se podría establecer un tipo marginal del 50% para bases imponibles superiores a 120.000 euros, y del 65% para las que estén por encima de los 600.000 euros anuales. ¿Parece exagerado? El 65% era el tipo marginal máximo que regía en el impuesto original antes de que las distintas reformas lo adulterasen.


Subir impuestos a los ricos sería también establecer unos impuestos sobre sucesiones y patrimonio verdaderamente progresivos, que dejen exentas a las clases bajas y medias y graven a las rentas altas. Pero resulta difícil creer que lo pueda hacer este Gobierno cuando acaba de eliminar el impuesto sobre el patrimonio.


La segunda condición es que la recaudación adicional obtenida por la elevación de los impuestos se destine a incrementar los gastos sociales. ¿Pero cómo garantizarlo con el galimatías que tenemos de financiación autonómica? Este es el verdadero escándalo de nuestro Estado de las Autonomías: escuchar a CiU, después de haber reclamado por todos los medios posibles recursos para el Estatuto y para Cataluña, oponerse ahora radicalmente a la elevación de impuestos.


www.telefonica.net/web2/martin-seco

LAS FALSEDADES SOBRE HONDURAS, por Vicenç Navarro

Del periódico PUBLICO Madrid, 23 julio 2009

Las falsedades sobre Honduras

Por Vicenç Navarro *


A raíz del golpe de Estado ocurrido en Honduras, las derechas –tanto en
España como en el extranjero– se han movilizado para explicar (y
frecuentemente justificar) tal golpe con el argumento de que, en
realidad, casi nadie en Honduras quería al depuesto presidente Zelaya y
que muy pocos desean ahora su vuelta a la Presidencia de aquel país.
Tal mensaje ha sido ampliamente promovido por autores y medios
conservadores y liberales, expresándose en narrativas distintas y con
matices diversos con un mensaje prácticamente idéntico. Así, J. Ibarz
escribió en La Vanguardia (16-07-09) que “los hondureños no parecen
desear el retorno de Zelaya”. La Vanguardia también publicó una
entrevista con el cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, arzobispo de
Tegucigalpa, en la cual defendía el golpe militar refiriéndose a la falta de
apoyo al presidente depuesto que había violado –según él– la
Constitución hondureña (12-07-09). Mario Vargas Llosa se refirió
también a esta falta de apoyo popular al presidente depuesto en su
artículo publicado en El País (12-07-09), en el que criticaba el golpe
militar por haber hecho del presidente depuesto un mártir para la
opinión internacional, aunque no en la hondureña, donde Zelaya era
muy poco popular, con poca gente deseando su regreso.


A nivel internacional, el liberal The Economist (que apoyó la elección de
los candidatos republicanos a la Presidencia de EEUU en las últimas
cuatro elecciones estadounidenses) promovió la misma visión de los
hechos en Honduras, subrayando que el apoyo internacional al
presidente depuesto no se reflejaba en la propia Honduras, donde no
había habido una protesta por su deposición (04-06-09).Y en EEUU, The
Wall Street Journal (cercano a la ultraderecha republicana de EEUU)
publicó un artículo en el que, por primera vez, se cuantificaba esta falta
de apoyo al presidente Zelaya haciendo referencia a una encuesta Gallup
realizada en Honduras que señalaba que nada menos que el 41% de los
hondureños estaban a favor del golpe que depuso al presidente Zelaya y
sólo un 28% se opuso (10-07-09). Esta información fue distribuida por
la agencia Reuters y puesto que esta era la única noticia en la que
estadísticamente se podía mostrar el grado de apoyo al golpe y
desafecto con el presidente, se convirtió en la referencia utilizada por
todos aquellos que deseaban promover tal visión de falta de apoyo
popular que explicaba (cuando no justificaba) tal golpe militar. En
España, estamos familiarizados con este tipo de argumentos, pues
también los utilizaron los golpistas de 1936.


El único problema de esta explicación es que es falsa y los números son
erróneos. En realidad, los números eran precisamente contrarios a lo
que todos aquellos individuos y agencias habían indicado. El presidente
de la compañía de encuestas Gallup, en una entrevista que dio a Voice
of America (09-07-09), mostró los datos reales. Indicó que la encuesta
realizada por su agencia mostraba que el 46% se oponía al golpe militar
que depuso al presidente y sólo un 28% lo apoyó, precisamente al revés
de lo que las derechas han citado. The New York Times (10-07-09) sí
que publicó aquellas cifras correctamente, como también lo hizo The
Associated Press. Hasta hoy, ninguno de los autores, medios o agencias
que informaron incorrectamente de los resultados de aquella encuesta
ha pedido disculpas por aquel error (o manipulación), ni tampoco han
clarificado que era un error. Tampoco es cierto que el presidente Zelaya
fuera impopular antes del golpe, tal como han indicado aquellas voces
de derechas. Según una encuesta Gallup realizada el 8 de febrero, el
53% de los hondureños tenía una opinión favorable del presidente
Zelaya y sólo un 23% la tenía favorable de Micheletti, que lideraba, en la
práctica, la oposición al presidente.


Hoy, la mejor prueba de que hay oposición al golpe militar es el propio
estado de sitio, enormemente represivo, con completa anulación de las
libertades elementales en una democracia, incluida la libertad de prensa.
Si hubiera tal apoyo generalizado al gobierno golpista de Micheletti, no
se necesitaría tal brutal represión.


Otra justificación que se le ha dado al golpe militar es la necesidad del
golpe para impedir la continuación de Zelaya como presidente, lo cual
hubiera ocurrido de hacerse el referéndum. Aquí, de nuevo, la falta de
veracidad es la norma. En primer lugar, lo que se llama referéndum no
era tal. Era una encuesta (la Encuesta de Opinión Pública, Convocatoria
de Asamblea Constituyente), que estaba gestionada por el Instituto
Nacional de Estadística (INE). El presidente tenía plena autoridad, según
la Ley de Participación Ciudadana de 2006, de pedir al INE que realizara
tal encuesta. En tal pregunta de la encuesta, no se hacía ninguna
referencia a la reelección del presidente. Se pedía a la ciudadanía su
opinión sobre la conveniencia de que la Asamblea, que la población
elegiría el día de las próximas elecciones en noviembre, se encargaría de
escribir una nueva Constitución. La versión actual de la Constitución fue
escrita en 1981 y fue aprobada al término de la dictadura militar (que
tuteló su preparación), que impuso toda una serie de cláusulas que
protegen el enorme poder económico y político de la oligarquía que rige
el país, así como de los intereses extranjeros, predominantemente
estadounidenses, que han tenido una enorme influencia en la vida
económica y política de aquel país (la expresión “república bananera”,
utilizada para referirse a un país gobernado en la práctica por una
compañía bananera, se utilizó precisamente para definir a Honduras).
La enorme hostilidad de la oligarquía hondureña a que se modificaran
tales privilegios garantizados en aquella Constitución fue la causa real
del golpe militar. En cuanto a la continuidad de Zelaya en su mandato, el
calendario –incluso si se hubiera iniciado el proceso constituyente–
impediría que Zelaya continuara, pues el proceso constituyente no es un
proceso inmediato y el mandato terminaría cuando se eligiera una nueva
Asamblea. Este hecho, como otros, es ignorado en la constante
manipulación derechista.

 

* Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas
de la Universidad Pompeu Fabra Barcelona; y profesor de ‘Policy Studies’ en The
Johns Hopkins University.

 Más articulos de interés en

                                                                                                http://www.vnavarro.org/

"El abismo del 11-M..." cómo veía FJL la situación de España hace 29 meses

Por si algún día se le ocurriera borrarla, dejo aquí constancia del rigor análitico y de los poderes proféticos del gurú de la derecha criptofascista española, Federico Jiménez Losantos, en una de las más disparatadas parrafadas que haya leído nunca.

A toro pasado, una cosa que me divierte es que este pretendido intelectual, hace poco más de dos años estaba obsesionado con ETA, el separatismo y las "siniestras tramas del 11-M", y no dedicaba ni una sola línea a la situación económica de España.

Ahora se las da de brillante economista y le da lecciones al Presidente del Gobierno.

Eso sí, del 11-M o de la entrega de Navarra a ETA, ¿quién se acuerda?

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El abismo del 11-M y el Golpe Parlamentario del 20-S

Columna publicada el 23-09-2006

La segunda quincena de septiembre está acelerando el proceso de demolición del régimen constitucional nacido en 1978 y liquidado provisionalmente por el Estatuto de Cataluña, pendiente sólo de que el Tribunal Constitucional extienda la definitiva esquela por defunción. Ni siquiera la esquela es necesaria, porque, como bien ha dicho Maragall, el Estado Español allí es ya "residual" y la eliminación de los residuos no presenta demasiados obstáculos formales. Así, la edificación de un nuevo régimen al estilo masónico-dictatorial del México del PRI, prevista y prácticamente ejecutada ya en Cataluña según el guión del Pacto del Tinell, entraría en la fase de su extensión a toda España por Zapatero y Polanco tras el pacto con ERC y la negociación con ETA, los dialogantes y socios políticos de Perpiñán. El Pacto con la CiU de Mas es simplemente la extensión del acuerdo de fondo del PSOE con el separatismo catalán y la forma de impedir que la reedición de una alianza PP-CiU pudiera bloquear o aplazar la consolidación del nuevo régimen en Cataluña. Algo por demás improbable.

En estos momentos, la trama de este Golpe, no simplemente de Estado sino de Régimen, se desarrolla en el ámbito de la ETA y el PSOE, el decisivo. Indudablemente, el tiempo previsto para ese cambio de régimen, que como vaticinó Mayor Oreja suponía la inclusión de ETA entre los partidos legalizados y la exclusión del PP actual, se situaba a caballo de dos legislaturas. En esta primera, ZP certificaría la separación de hecho de Cataluña y la consagraría como modelo para el País Vasco. Mientras tanto, los socialistas, en compañía de comunistas y nacionalistas vascos, con Batasuna y Aralar al frente y tal vez Cruz Alli en retaguardia, tratarían de tomar el poder en Navarra en las elecciones autonómicas de 2007 para completar la anexión del Antiguo Reino a lo que los etarras consideran irrenunciable lebensraum de su Euskal Herria. A partir de ahí, la ETA anunciaría algo parecido a un alto el fuego definitivo y el PSOE se presentaría de la mano de los etarras a las elecciones generales, confiando en renovar la mayoría, a ser posible absoluta, pero en todo caso contando con el apoyo parlamentario del actual cinturón de hierro nacionalista y la aplastante mayoría mediática de Polanco, Vocento Tele 5, ABC y Correo), Grupo Moll, RTVE, Cuatro, La Sexta, TV3, ETB, TVG, etc.

Esta abrumadora superioridad mediática del Bloque Antipopular le permitiría graduar a su antojo la conservación o la liquidación de la Monarquía, pero en todo caso administra su debilitamiento, sea por asumir de forma silente el fin del régimen nacional y constitucional que la legitima legal y popularmente, sea porque convenga al propósito de los progres golpistas un Estado Republicano que instale definitivamente a España en un espacio cómodamente instalado a caballo entre la UE y los Países No Alineados, especialmente el actual eje bolivariano de Iberoamérica (Cuba, Venezuela, Bolivia, Argentina) y los países musulmanes combatientes (Irán, Siria, Líbano, Palestina).

Sin embargo, el proyecto progre radical, que está claramente anunciado en el libro de Juan Luis Cebrián y Felipe González El futuro ya no es lo que era, ha tropezado con un obstáculo imprevisto: el estallido de la trama policial de ocultación de pruebas en la masacre del 11-M, que podría llevar, si la trama paralela de ocultación fiscal y judicial también se hunde, a la crisis del pacto con la ETA y a una crisis adelantada de régimen, pero en la que el PP jugaría un papel bien distinto al previsto, de convidado de piedra, porque podría ganar las próximas elecciones generales, dejando a medias el proceso. Y, por tanto, con posibilidades de reversibilidad, si bien, a mi juicio, sólo parciales y con la probable declaración de independencia de la ya Euskal Herria y Cataluña en un calco de la rebelión de 1934 contra la victoria de la derecha en las urnas.

Para narcotizar a la opinión pública y legitimar el cambio de régimen es preciso, por tanto, actuar en dos frentes, íntimamente entrelazados: neutralizar el proceso de clarificación del 11-M y de las responsabilidades por acción de ETA y por acción, omisión u ocultación del PRISOE) y cambiar radicalmente la dirección del PP, poniendo a Gallardón, Piqué y otros barones "centristas" en el lugar de Rajoy, Acebes y Zaplana, forzando así una crisis interna y una probable escisión a Esperanza Aguirre y los liberales del partido, probablemente encabezados y sin duda respaldados por Aznar.

Lo primero pasa por eliminar a los medios dispuestos a investigar y explicar la verdadera naturaleza del 11-M, que son El Mundo, Libertad Digital y la COPE, junto a otras emisoras y páginas web más pequeñas o de alcance local que los apoyan pero que en cuanto a contenidos dependen de ellos, hoy por hoy. El trabajo sucio contra estos medios correspondería en una primera etapa a otros medios de comunicación, con El País y ABC a la cabeza y todo el periodismo izquierdista y nacionalista detrás (véase el reciente pronunciamiento del Colegio de Periodistas de Barcelona contra estos tres medios) que trataría de influir en la propiedad de las empresas (Conferencia Episcopal, Planeta, Rizzoli) para un cambio de orientación de los medios a cambio de su supervivencia, y, de no surtir efecto, una segunda etapa en la que el Gobierno, partidos y organizaciones aliados, sin excluir a un renovado GAL o a la reedición de la mixtura islamistas-etarras, procederían al ahogamiento económico, político, policial, judicial y de opinión de los medios y líderes de opinión irreductibles, es decir, eliminables física o cívicamente, al estilo del vídeo contra Pedro Jota. Este proceso está ya en marcha desde hace algunos meses, en lo que se refiere a la Cope y Libertad Digital, acosados por el ABC, los grandes medios catalanes, Polanco y el propio Gallardón. Y ha comenzado ya hace una semana en cuanto a El Mundo y su director Pedro J. Ramírez, señalados por el propio Zapatero en la Conferencia del PSOE como objetivo a abatir, en la línea ya adelantada por ERC y la izquierda separatista catalana.

La operación de neutralización del PP es más complicada, precisamente por la aceleración del proceso del 11-M, que ha trastocado los planes de entronizar a Gallardón. Además del ataque judicial y personal contra mí, con el respaldo igualmente judicial de Vocento y Prisa, el alcalde madrileño anunció su deseo de ser designado número 2 de Rajoy por Madrid en las elecciones generales, dando por hecho su renovación en la Alcaldía madrileña y aspirando a suceder automáticamente en el PP a Rajoy tras la derrota electoral de éste o su insuficiente victoria, que le incapacitaría para formar Gobierno en beneficio de Zapatero y sus aliados. Rajoy ya ha aceptado la primera parte del proyecto, ratificando la candidatura de Gallardón y admitiendo de hecho su ataque judicial a la Cope y a mí como una forma de meritoriaje válido para su eventual sucesión. La designación de Gallardón como número 2 por Madrid pondría a los liberales del PP en un dilema de difícil solución: provocar la crisis del partido antes de las generales, garantizando su derrota, o aplazarla para después, por si una victoria clara y la formación de Gobierno por parte de Rajoy permitiese la neutralización de Gallardón como líder, aunque ya no como estratega político-institucional desde el Parlamento, donde tendría la llave de hacer o permitir una moción de censura que derribara a Rajoy. El resultado, con meses de diferencia, sería prácticamente el mismo.

Naturalmente, el proyecto para el PP pasa por la neutralización del 11-M y el proyecto para neutralizar el 11-M pasa por el aislamiento parlamentario del PP, cuya consumación se produce mediante el golpe del PSOE y los demás partidos el 20-S. A mi juicio, esta es la estrategia real de los enemigos de España y de la Libertad. Todavía hay formas de hacerla fracasar, aunque no demasiadas. La primera de todas, darla a conocer. Es lo que he tratado de hacer aquí.

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Miles de campesinos indios se suicidan tras utilizar cultivos genéticamente modificados, por Andrew Malone
El genocidio de los transgénicos
Miles de campesinos indios se suicidan tras utilizar cultivos genéticamente modificados

Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


Cuando el Príncipe Carlos afirmó que miles de campesinos de la India estaban suicidándose tras utilizar cultivos GM [transgénicos], fue tachado de alarmista. En realidad, como este escalofriante informe revela, es aún PEOR de lo que él temía.

Los niños estaban inconsolables. Mudos de miedo y luchando por contener las lágrimas, se acurrucaban junto a su madre mientras amigos y vecinos preparaban el cuerpo de su padre para la cremación sobre una ardiente hoguera levantada sobre los agrietados y estériles campos cercanos a su casa.

Mientras las llamas consumían el cadáver, Ganjanan, de doce años, y Kalpana, de catorce, se enfrentaban a un futuro sombrío. Aunque Shankara Mandaukar había confiado en que su hijo y su hija tendrían una vida mejor bajo el boom económico de la India, se tienen que enfrentar ahora a un trabajo de esclavos por unos cuantos peniques al día. Sin tierra y sin hogar, se hundirán en lo más hondo.


Shankara, campesino respetado, marido y padre cariñoso, había puesto fin a su propia vida. Menos de veinticuatro horas antes se había bebido una taza de insecticida químico al tener que enfrentarse a la pérdida de sus tierras a causa de las deudas. Se desesperó al no poder devolver una deuda equivalente a las ganancias de dos años. No pudo encontrar solución.

Aún había huellas en la tierra por donde se había retorcido en su agonía. Otros campesinos le miraron –sabían por experiencia que no tenía sentido intervenir- cuando se dobló sobre la tierra, gritando de dolor y vomitando.

Gimiendo, se arrastró hasta un banco situado en el exterior de su sencillo hogar, situado a unas 100 millas de Napgur en la India Central. Una hora después, ya no se oía ruido alguno. Había dejado de respirar. A las cinco de la tarde de un domingo, la vida de Shankara Mandaukar se apagó.

Cuando los vecinos se reunieron para rezar alrededor de la casa familiar, Nirmala Mandaukar, de 50 años, les contó cómo volvió a todo correr de los campos para encontrar muerto a su marido. “Era un hombre afable y cariñoso”, dijo llorando suavemente. “Pero ya no podía más. La angustia mental era demasiado grande. Lo hemos perdido todo”.

La cosecha de Shankara fracasó durante dos años seguidos. Desde luego, el hambre y la pestilencia forman parte de la antigua historia de la India.

Pero la culpa de ha muerte de este respetado campesino la tiene algo más moderno y siniestro: los cultivos genéticamente modificados (GM).

A Shankara, como a millones de campesinos indios, le habían prometido anteriormente insólitas cosechas e ingresos si dejaba de cultivar con las semillas tradicionales y en su lugar plantaba semillas GM. Pero las cosechas fueron un fracaso, y no le quedaron más que fuertes deudas y ningún ingreso.

Por eso Shankara se convirtió en uno de los 125.000 campesinos que se estima se han quitado la vida como consecuencia de la despiadada campaña que ha convertido a la India en un campo de pruebas de los cultivos genéticamente modificados.

La crisis, denominada por los activistas el “Genocidio del GM”, se puso recientemente de relieve cuando el Príncipe Carlos afirmó que la cuestión del GM se había convertido en una “cuestión moral global” y que ya era hora de poner fin a su imparable marcha.

Hablando a través de vídeo-conferencia en la capital india, Delhi, enfureció a los dirigentes de las compañías dedicadas a las biotecnologías y a algunos políticos al condenar “la tasa verdaderamente atroz y trágica de suicidios de pequeños campesinos en la India, producto… del fracaso de muchas de las variedades de cultivos GM”.

Poderosos grupos de presión GM y prominentes políticos se han alineado contra el Príncipe, afirmando que las cosechas genéticamente modificadas han transformado la agricultura de la India, proporcionando mayores cosechas que nunca.

El resto del mundo, insisten, abrazará ese “futuro” imitándoles.

Entonces, ¿quién dice la verdad? Para averiguarlo, viajé al “cinturón del suicidio” en el estado de Maharashtra.

Lo que me encontré fue tremendamente inquietante, con graves implicaciones para los países, incluido el Reino Unido, que hacen preciso debatir si al permitirse la plantación de semillas manipuladas por los científicos no se están violentando las leyes de la naturaleza.

Las cifras oficiales del Ministerio indio de Agricultura confirman efectivamente que, conformando una crisis humanitaria inmensa, más de 1.000 campesinos se quitan aquí la vida cada mes.

Gente sencilla, rural, que se está quitando la vida agonizando lentamente. La mayoría ingieren un insecticida, una cara sustancia que les prometieron no necesitarían cuando les coaccionaron para plantar los caros cultivos GM. Al parecer, muchos están masivamente endeudados con los prestamistas locales, habiéndose endeudado hasta las cejas para poder comprar esas semillas GM.

Los expertos que están a favor de los GM afirman que es la pobreza rural, el alcoholismo, las sequías y las “preocupaciones agrícolas” las razones de esa horrorosa cantidad de víctimas.

Pero como descubrí durante un viaje de cuatro días a través del epicentro del desastre, esa no es toda la historia.

En un pueblecito que visité, 18 campesinos se habían suicidado después de que se los tragaran las deudas de los GM. En algunos casos, las mujeres se habían hecho cargo de las granjas de sus maridos muertos, sólo para acabar matándose ellas también.

Latta Armes, de 38 años, bebió insecticida cuando sus cosechas fracasaron, dos años después de que su marido desapareciera cuando las deudas GM le desbordaron.

Dejó a un hijo de diez años, Rashan, al cuidado de familiares. “Llora cuando piensa en su madre”, dijo la tía de la fallecida, completamente desmoralizada, sentada a la sombra cerca de los campos.

Pueblo tras pueblo, las familias cuentan cómo han ido endeudándose después de que les convencieran de comprar semillas GM en vez de las tradicionales semillas del algodón.

La diferencia de precio es escandalosa: 10 libras Star por 100 gramos de semillas GM, comparado con lo que cuestan las semillas tradicionales: menos de 10 libras por mil veces la cantidad anterior.

Pero los vendedores de los GM y los funcionarios del gobierno habían prometido a los campesinos que esas eran unas “semillas mágicas”, que producían mejores cosechas libres de parásitos e insectos.

En efecto, en aras a promocionar el consumo de semillas GM, en muchos bancos de semillas del gobierno se prohibió la venta de las variedades tradicionales. El gobierno indio, desesperado por escapar a la devastadora pobreza de los años posteriores a la independencia, estuvo de acuerdo en permitir que los gigantes de las nuevas biotecnologías, como el líder del mercado estadounidense Monsanto, vendieran sus nuevas creaciones en semillas.

A cambio de permitir que las compañías occidentales accedieran al segundo país más poblado del mundo, con más de 1.000 millones de personas, el Fondo Monetario Internacional concedió préstamos a la India en las décadas de los ochenta y los noventa, ayudando así a lanzar una revolución económica.

Pero mientras ciudades como Mumbai y Delhi han avanzado mucho, las vidas de los campesinos han retrocedido hasta la Edad Media.

Aunque las zonas de la India en las que se han plantado semillas GM se han duplicado en dos años –hasta alcanzar los 17 millones de acres [**]-, muchos granjeros han pagado un precio terrible.

Lejos de ser unas “semillas mágicas”, las variedades de plantas de algodón GM a prueba de pestes han sido desvastadas por unos gusanos que atacan los capullos y que son un parásito voraz.

Tampoco les dijeron a los campesinos que esas semillas requerirían el doble de riego. Y esto ha acabado siendo una cuestión de vida o muerte.

A causa de la sequía sufrida durante los últimos dos años, muchos cultivos GM se atrofiaron y murieron, dejando a los campesinos con deudas agobiantes y sin medio alguno para poder pagarlas.

Al haber pedido préstamos a los prestamistas tradicionales a intereses abusivos, cientos de miles de pequeños granjeros se han tenido que enfrentar a la pérdida de su tierra al fracasar las caras semillas, mientras que los que aún podían luchar se enfrentaron a una nueva crisis.

En el pasado, cuando las cosechas fracasaban, los campesinos podían aún salvar las semillas y volverlas a plantar al año siguiente. Pero con las semillas GM no se puede hacer eso. Y se debe a que las semillas GM contienen la denominada “tecnología de exterminio”, lo que significa que han sido genéticamente modificadas para que las cosechas resultantes no produzcan semillas aprovechables.

Como consecuencia, los campesinos tienen que comprar nuevas semillas cada año a los mismos prohibitivos precios. Para muchos, eso significa la diferencia entre la vida y la muerte.

Tomemos el caso de Suresh Bhalasa, otro campesino que fue incinerado esta semana, dejando viuda y dos niños. Al caer la noche, una vez terminada la ceremonia y mientras los vecinos salían fuera de sus casas a la par que las vacas sagradas regresaban de los campos, su familia no dudaba de que sus problemas se originaron en el momento en que se les animó a comprar Algodón BT, una planta genéticamente modificada creado por Monsanto.

“Ahora estamos arruinados”, dijo la viuda del muerto, de 38 años. “Compramos 100 gramos de semillas de Algodón BT. Nuestra cosecha fracasó dos veces. Mi marido se deprimió mucho. Se fue al campo, se tumbó entre el algodón y tragó insecticida”.

Los habitantes del pueblo le colocaron en un rickshaw y le llevaron al hospital por caminos de cabras. “Gritaba que había tomado el insecticida y que lo sentía mucho”, dijo, mientras su familia y vecinos acudían a su hogar a expresarle su solidaridad. “Cuando llegaron al hospital ya estaba muerto”.

Al preguntarles si el muerto era un “borracho” o sufría otros “problemas sociales”, como alegan los funcionarios partidarios de los GM, el tranquilo y digno grupo de campesinos estalló colérico: “¡No! ¡No!”, exclamó uno de los hermanos del muerto. “Suresh era un buen hombre. Enviaba a sus niños al colegio y pagaba sus impuestos”.

“Se vio asfixiado por esas semillas mágicas. Nos venden las semillas diciendo que no necesitarán pesticidas caros pero sí los necesitan. Tenemos que comprar las mismas semillas a la misma compañía cada año. Nos están matando. Por favor, cuéntele al mundo lo que está pasando aquí”.

Monsanto ha admitido que la deuda desorbitada había sido un “factor en la tragedia”. Pero, al señalar que la producción se había duplicado en los últimos siete años, un portavoz añadió que había otras razones para la reciente crisis, tales como las “lluvias intempestivas” o la sequía, añadiendo que los suicidas siempre habían formado parte de la vida rural india.

Los funcionarios declaran también que las encuestas dicen que la mayoría de los campesinos indios quieren semillas GM, sin duda animados por las agresivas campañas de marketing.

Durante el curso de mis averiguaciones en Maharastra, me encontré con tres investigadores “independientes” rastreando los pueblos para informarse sobre los suicidios. Insistieron en que las semillas GM eran sólo un 50% más caras, para terminar admitiendo que la diferencia era de 1.000%.

(Un portavoz de Monsanto insistió después en que sus semillas “sólo cuestan el doble” del precio de las semillas “oficiales” que no son GM, pero admitió que la diferencia podía ser inmensa si las tradicionales y más baratas semillas eran vendidas por comerciantes “sin escrúpulos”, que a menudo también venden “falsas” semillas GM, propensas a las plagas).

Ante los rumores de inminentes indemnizaciones del gobierno para detener la oleada de muertes, muchos campesinos dijeron que estaban desesperados por conseguir cualquier ayuda. “Queremos superar nuestros problemas”, dijo uno. “Sólo queremos que nos ayuden para que se acabe esta cadena de muertes”.

El Príncipe Charles está tan consternado por la grave situación de los suicidios de los campesinos que está montando una entidad de beneficencia, la Fundación Bhumi Vardaan, para ayudar a los afectados y promover los cultivos orgánicos indios en lugar de los GM.

Los campesinos de la India están también empezando a contraatacar. Además de tomar como rehenes a los distribuidores de semillas GM y de organizar protestas masivas, el gobierno de uno de los estados está emprendiendo acciones legales contra Monsanto por los costes desorbitados de las semillas GM.

Todo eso llega tarde ya para Shankara Mandaukar, quien tenía unas 80.000 rupias (alrededor de 1.000 libras) de deudas cuando se quitó la vida. “Le dije que podríamos sobrevivir”, dijo su viuda, con sus niños junto a ella mientras la oscuridad lo invadía todo. “Le dije que podríamos encontrar una salida. Me contestó que prefería morir”.

Pero la deuda no murió con la muerte de su marido: a menos que pueda encontrar una forma para devolverla, no podrá permitirse llevar a sus niños a la escuela. Perderán sus tierras, teniendo que unirse a las hordas que mendigan por miles a los lados de la carretera por todo este inmenso y caótico país.

Precisamente lo más cruel de todo es que son los jóvenes los que más sufren por el “Genocidio GM”, la misma generación que se suponía iba a salir de una vida de dureza y miseria gracias a esas “semillas mágicas”.

Aquí, en el cinturón suicida de la India, el coste del futuro genéticamente modificado es homicidamente alto.

N. de la T.:

Star Alrededor de 15 euros.

[**] 1 acre = 4.048,8 metros cuadrados.

Enlace con texto original:

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10829

Extraído de Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75649
"Golpe a la americana": el desconocido intento de instaurar el fascismo en EEUU.

Un episodio histórico caido en el olvido y que conviene rescatar especialmente en estos tiempos. Hubo un intento de derrocar a Roosevelt a mediados de los años treinta y destruir las centenarias instituciones norteamericanas para crear un sistema fascista y corporativo a beneficio de las grandes corporaciones norteamericanas:

http://librodenotas.com/losanalesperdidos/13112/golpe-a-la-americana

 

Memoria Histórica y Justicia

En el foro de Terra de Actualidad Nacional, un tertuliano me ha preguntado mi opinión sobre la iniciativa del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, de iniciar una instrucción por los crímenes cometidos durante la Guerra Civil por el bando franquista, amparándose en la imprescriptibilidad de los "crímenes contra la Humanidad" definidos por el Derecho Internacional.

De mi respuesta, quisiera extractar aquí lo más relevante. Hay muy buenas razones para objetar sobre la eficacia de la iniciativa de Garzón. En cambio, hay una serie de medidas que resultan imprescindibles para cerrar de una vez por todas, las heridas abiertas a consecuencia de la Guerra Civil y del Régimen que nació de la misma. Medidas que, no por tardías, no dejan de ser oportunas:

-Exhumación, identificación y entierro de todas las víctimas de los crímenes cometidos desde el 17 de julio de 1936.

-Reparación del buen nombre de las víctimas inocentes y de sus familiares.

-Anulación inmediata de todos los juicios sumarísimos celebrados desde el 17 de julio de 1936.

-Anulación inmediata de todas las sentencias que no hayan sido dictadas en un proceso judicial con las garantías mínimas exigibles.

-Declaración pública y expresa de la inocencia de todos los condenados por los procesos antes dichos.

-Creación de una "Comisión de la Verdad" histórica, sin efectos penales, que determine de una vez las responsabilidades políticas y criminales cometidas por TODOS los implicados en la misma, desde el 17 de julio de 1936 hasta el 15 de julio de 1977, garantizando el derecho de los imputados o sus familiares a su defensa y honor. El objetivo de la misma no sería otro que ofrecer una versión definitiva de lo que ocurrió, ofrecer una reparación moral a las víctimas y cerrar heridas sobre la base de la verdad, y no del silencio.

Creo que estas medidas serían mucho más eficaces para los objetivos descritos que las iniciativas del mediático Juez Garzón, cuyo valor meramente testimonial no justifican el desvío de los escasos recursos judiciales de otras causas mucho más urgentes.

 

LA CRISIS DEL SIGLO, por Ignacio Ramonet

Versión original

Los terremotos que sacudieron las Bolsas durante el pasado "septiembre negro" han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado.

El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de Economía: "Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo". Se termina el periodo abierto en 1981 con  la fórmula de Ronald Reagan: "El Estado no es la solución, es el problema". Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.

La "edad de oro" de Wall Street se ha acabado. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, "amos del universo" denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las vanidades (1987). Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo. Por la búsqueda de beneficios exorbitantes. Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas a corto abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds... La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios.

La globalización condujo la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el montante de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca "burbuja" ha reventado.

El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200.000 millones de euros se han esfumado. La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se han desmoronado: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales.
Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero se ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody's, Fitch) y hasta las auditoras contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC).

El naufragio no puede sorprender a nadie. El escándalo de las "hipotecas basura" (subprime) era sabido de todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación, y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Todo esto ha sido denunciado -en estas columnas- desde hace tiempo. Sin que nadie se inmutase. Porque el crimen beneficiaba a muchos. Y se siguió afirmando que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo.

La Administración del Presidente George W. Bush ha tenido que renegar de ese principio y recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddie Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañía de seguros del mundo. Y el Secretario del Tesoro, Henry Paulson (ex presidente de la banca Goldman Sachs...) ha propuesto un plan de rescate de las acciones "tóxicas" procedentes de las "hipotecas basura" por un valor de unos 500.000 millones de euros, que también adelantará el Estado, o sea los contribuyentes.

Prueba del fracaso del sistema, estas intervenciones del Estado -las mayores, en volumen, de la historia económica- demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aún más.

Las autoridades norteamericanas acuden al rescate de los banksters ("banquero gangster") a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un coste de 4.000 millones de euros. Lo consideró un gasto inútil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres.

Este desastre ocurre en un momento de vacío teórico de las izquierdas. Las cuales no tienen "plan B" para sacar provecho del descalabro. En particular las de Europa, agarrotadas por el choque de la crisis. Cuando sería tiempo de refundación y de audacia.
¿Cuánto durará la crisis? "Veinte años si tenemos suerte, o menos de diez si las autoridades actúan con mano firme", vaticina el editorialista neoliberal Martin Wolf (1). Si existiese una lógica política, este contexto debería favorecer la elección del demócrata Barack Obama (si no es asesinado) a la presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre próximo. Es probable que, como Franklin D. Roosevelt en 1930, el joven Presidente lance un nuevo "New Deal" basado en un neokeynesianismo que confirmará el retorno del Estado en la esfera económica. Y aportará por fin mayor justicia social a los ciudadanos. Se irá hacia un nuevo Bretton Woods. La etapa más salvaje e irracional de la globalización neoliberal habrá terminado.



Notas:
(1) Financial Times , Londres, 23 de septiembre de 2008.
Sarah Palin: ¿Talibanes cristianos en el poder de EEUU?

Leed detenidamente este inquietante artículo de F. William Engdahl. Con que la tercera parte de lo que cuente tenga fundamento (y me consta que lo tiene), el resto del mundo tiene motivos para alarmarse si McCain llega al poder: Sarah Palin pertenece a una secta extremista, creyente en el apocalipsis inmediato y en el establecimiento de un estado teocrático mundial. Su visión del mundo es la versión cristianoide del talibanismo musulmán afgano.

Si la candidatura de Obama fue puesta en entredicho porque su pastor era un tipo más bien rádical, qué deberíamos pensar de la aspirante a la vicepresidencia, más aún cuando McCain tiene una edad muy avanzada y serios problemas de salud:

El fundamentalismo cristiano infiltra el Partido Republicano de EE.UU.

Un tertuliano de Radio Intereconomía se lamenta de que EEUU no intervenga en Venezuela

El comentado incidente de la semana pasada en Castellón, en el que estuvo involucrado el grupo mediático Intereconomía, me hizo recordar un arranque de activismo que tuvo uno de los invitados de la cadena.

Ocurrió el pasado 1 de agosto, en el programa "Capital Economía", que empezaba a las 9:36.

En la tertulia matutina, el invitado Francisco Salats, de Uniconsult, comentando la oferta de recompra del Banco de Venezuela a Hugo Chávez, después de unos juicios sobre el rumbo socializante de la política venezolana, se lamentó de que "EEUU no esté haciendo su tarea en el patio trasero...".

A continuación, también decía lo propio de España, pese a las pretensiones de nuestro país de ser una potencia de importancia:

http://www.intereconomia.com/streaming/DescargasPage.aspx?NombreFichero=intereconomiaradio__Consultorio%20Bursatil_0936_20080801.asf&Titulo=INTERECONOMIA%20RADIO&carpetayear=2008 minutos 10:50 a 13:10 del audio.

Esta predisposición de invitados y profesionales de la emisora a "pasar a la acción" en defensa del "orden", no deja de ser llamativa...

 

¿65 horas? ¡Ni de coña!

Este humilde blog se une a la campaña en Internet contra el intento de las Instituciones de la Unión Europea de ampliar la jornada laboral a 65 horas semanales.

A tal fin, copio el artículo del autor de la campaña, Netoratón 2.0:

http://www.netoraton.es/?p=2668

 

La propuesta de la comisión europea de aumentar la jornada semanal a 65 horas representa una lamentable involución y un atentado contra los derechos de los trabajadores.

Han sido muchos años de lucha, muchas generaciones de  movilizaciones las que han hecho  de Europa un lugar donde el concepto “derechos sociales” significa algo concreto. Si algo debe ser Europa es un espacio social donde los derechos de los ciudadanos deben respetarse y la propuesta de la comisión nos devuelve al siglo XIX, a las jornadas de sol a sol y a los sueldos de miseria.

La  infame propuesta de la comisión, para ser efectiva, debe ser ahora aprobada por el parlamento europeo, e Internet debe convertirse en la vanguardia de la oposición a la misma.

Demostremos a nuestros eurodiputados que si aprueban las 65 horas tendrán un problema, que los ciudadanos europeos estamos en contra de esta barbaridad.

¿Como hacerlo?

  • 1.- Coloca el banner en tu web o blog
  • 2.- Haz un post sobre el tema
  • 3.- Envíalo por mail a todos tus amigos
  • 4.-Hazle saber a los eurodiputados de tu país que NO LES VOTARÁS si aprueban la medida con su voto. Aquí tienes el listado de mails de los eurodiputados
  • 5.- Traduce la campaña a tu idioma y extiéndela en tu país.
¿65 horas? ¡ni de coña!
Los españoles no elegimos al Presidente del Gobierno
A veces es necesario recordar en voz alta lo que resulta obvio: pese a la parafernalia americanizada del marketing electoral, con carteles y debates en directo entre los presuntos candidatos a Jefe del Gobierno español, los españoles no van a elegir el 9 de marzo ni a Zapatero ni a Rajoy como Presidentes. Es más: entra perfectamente dentro de lo posible, y (lo que es más grave) legal, que el nuevo presidente sea otra persona, independientemente de lo que voten los españoles.

Al parecer, es preciso recordar a nuestros ciudadanos nuestro sistema constitucional: el próximo nueve de marzo lo que vamos a elegir son los diputados y senadores de las Cortes, que se renuevan cada cuatro años. Los diputados se eligen en listas cerradas y bloqueadas, con lo que saldrán elegidos tantos miembros de la lista como los que toquen con el reparto de votos, gente que, al partir del tercero de la lista, nadie conoce, y su colocación en la lista ha dependido de su lealtad a los jefes del aparato del partido, más que a su verdadera capacidad.

Una vez elegidos, y constituido el recién elegido Congreso de Diputados, el Rey, previa consulta con los jefes de los grupos parlamentarios, propondrá a su propio criterio a un candidato a Presidente del Gobierno (Véaso el Art. 99, del Título IV de nuestra Carta Magna).

Este candidato suele ser el que tiene más probabilidades de ser elegido al primer intento (por eso el Rey consulta previamente a cada grupo parlamentario sobre sus intenciones de voto). Ahora bien, ¿qué ocurre si existiese un empate técnico? Es una situación que nunca se ha dado, pero entra dentro de lo posible: un candidato tiene más votos, pero menos diputados que el otro, la diferencia es mínima, y los apoyos parlamentarios están equilibrados en uno y otro sentido.

En una situación así, o similar, el poder de decisión del Rey trasciende mucho más que el papel que nos han vendido de figura meramente representativa: la decisión de elegir quién se va a someter primero a votación puede equivaler en la práctica a decidir quién va a ser elegido, con independencia de la opinión mayoritaria de los ciudadanos.

Este es un gran inconveniente de nuestro sistema constitucional, pero existe otro que me parece más preocupante.

Supongamos que todo marcha con normalidad y es elegido presidente del Gobierno el candidato del partido con más apoyos parlamentarios. Perfecto. Pero al poco tiempo, y por “movidas” extrañas dentro del partido, que el nuevo Presidente no controla tanto como desearía, pierde el control sobre sus propios diputados.

Puesto que al Presidente no le eligen los ciudadanos (como erróneamente se cree), sino los diputados, estos perfectamente podrían decidir su destitución mediante una moción de censura (Ver Arts. 113 y 114 del Título V): la elección de un candidato alternativo a Presidente, que supondría la destitución automática del existente.

También es posible que, para evitar dicha maniobra, el Presidente se adelante pidiendo la aprobación de una moción de confianza (Arts. 112 y 114 del mismo Título). Tiene la ventaja de que, para su aprobación basta con la mayoría simple (más síes que noes de los asistentes), frente a la mayoría absoluta necesaria para la moción de censura (la mitad más un voto de todos los diputados a favor).

Incluso, si previera que podría perder su propia moción de confianza, tendría el último recurso de disolver las Cortes y convocar elecciones (Art. 115), pero ¡ay!, las elecciones la ganan los partidos, no las personas. Si el ya Presidente en funciones no cuenta con el apoyo del aparato de su partido, que propondría su propio candidato, tendría muy difícil ganar la reelección, sobre todo después del desgaste que supone su deslegitimación por parte de su propio partido.

Y esta no es, como la anterior, una mera cuestión teórica: ya ha sucedido en el pasado. En 1979 los españoles votaron mayoritariamente al partido de la UCD (Unión del Centro Democrático), liderado por Adolfo Suárez, para que liderara la primera legislatura constitucional de la España contemporánea. Pues bien, después de año y medio de acoso de su propio partido, y por razones que nunca terminó de explicar suficientemente, Adolfo Suarez dimitió de su cargo en febrero de 1981, y su partido propuso como candidato a Leopoldo Calvo Sotelo, personaje eficiente, pero tan gris que en la vida habría ganado una elección democrática. Tras este cambio, a espaldas de los españoles (entonces, demasiado impresionados por el intento de golpe de Estado de Tejero, Milans del Bosch y Armada, que precisamente se produjo mientras se votaba la investidura de Calvo Sotelo en el Congreso de Diputados, el 23 de febrero de 1981), Calvo Sotelo procedió a aplicar un programa político que nunca se explicó a los españoles, y que no fue objeto de debate en 1979: reconversión industrial, Plan Energético, impulso a la integración en la Comunidad Europa, ingreso directo en la OTAN (una causa tan impopular en su momento como lo fue la Guerra de Irak hace pocos años), recuperación del control de RTVE (entre febrero y octubre de 1981 el medio público fue verdaderamente público en toda su Historia), etc.

Calvo Sotelo no se presentó a la reelección, pero su labor ya estaba terminada, su sucesor en el partido, Landelino Lavilla, obtuvo el peor resultado electoral de toda la historia de la democracia moderna, pasando buena parte de los votos de UCD a la Alianza Popular de Fraga (actual Partido Popular), y ganando por mayoría absoluta el PSOE de Felipe González quien... contra todo pronóstico, continuó y profundizó la política de Calvo Sotelo.... pero esa es otra historia.

La cuestión, lo importante, es tener en cuenta que esta historia puede repetirse perfectamente, y que, aunque la gente piense que vota a Zapatero o Rajoy, mañana, por movimientos dentro del partido, podemos ver de Presidente a un señor o señora que en la vida habría obtenido mayoría de haberse presentado a cara descubierta, y aplicando una “hidden agenda” (título de una película de Loach, mal traducido al castellano como “agenda oculta”, cuando es “programa -de gobierno- oculto”), con la que nunca habrían ganado las elecciones.

Así que, más que fijarse en la cara bonita de este o ese señor, analicen más detalladamente las relaciones de poder dentro de cada partido. Esto no ocurrirá mientras el Presidente del Gobierno controlo férreamente a su propio partido. Pero si no fuese así, quién sabe qué estafa electoral nos podrían endosar, con todas las de la Ley por culpa de un sistema constitucional y de elecciones sumamente imperfecto.

El burka en Holanda: nueva Ley absurda...

Alguna vez hemos visto en la prensa, y en los últimos años, por Internet, una de esas colecciones de las leyes más absurdas y surrealistas del mundo. Aunque EEUU, por su idiosincrasia, se lleva la palma (alta descentralización, mentalidad cortoplacista, puritanismo, demagogia, etc.), no tiene en absoluto la exclusiva de la estupidez legislativa. Son numerosos los casos a nivel mundial

Pese a que todos nos reimos ante la total falta de sentido común de estas normas, lejos de aprender de ellas, nuestros políticos, en su afán de complacer a veces a su electorado sin comprometer presupuestos ni la paz social, sacan adelante leyes que aparentemente son audaces y pretenden resolver un problema, cuando no es más que un castillo en el aire legal, inaplicable, ineficaz o irrelevante.

Un ejemplo lo  hemos visto estos días: El Parlamento de Holanda ha aprobado una ley restrictiva del uso del "burka", una prenda femenina específica de Afganistán, y que no permite ver ni un centímetro cuadrado de su cuerpo. Prenda que se hizo famosa cuando la revolución taliban de 1996 la impuso como obligatoria a todas las mujeres de la República afgana.

Lo sorprendente es la falsa polémica que ha aprobado la norma: algunos son partidarios de la tolerancia en nombre de la libertad religiosa. Otros la han aplaudido como una "victoria del laicismo o de las libertades".

No voy a entrar ahora en la polémica sobre la conveniencia de prendas exóticas en nuestras sociedades, tema que dejaré para otra ocasión. Prefiero ceñirme a la lógica de este ley en concreto. Porque leyendo su contenido con detalle en esta noticia, uno no puede sino quedarse perplejo.

En primer lugar porque sólo se ciñe al burka y el niqab, respetando el resto de prendas árabes y orientales (pueden consultarse en este enlace las distintas clases de prendas usadas por mujeres musulmanas), lo que ya va a limitar muchísimo el efecto visible de la norma.

Pero además, la prohibición es a su vez, muy limitada. El propósito inicial de la Ley era prohibir el uso público del Burka. Como era una medida fuertemente restrictiva de la libertad individual (un principio sagrado en Holanda), como para obtener mayoría en el Parlamento, la norma al final prohibe su uso en personas "que quieran dedicarse a la docencia, o bien aspiren a un empleo en instituciones públicas que conlleven el servicio ante el contribuyente."

Analicemos un poco los efectos de esta Ley:

¿Quienes llevan burka en Holanda?

Mujeres de familias afganas inmigrantes o refugiados que huyen de la miseria o la violencia de su país. Mujeres que aún se someten a las leyes tradicionales de sus maridos, que implican no salir a trabajar fuera de las actividades domésticas, no relacionarse con nadie fuera de la familia, no estudiar fuera de casa y obedecer estrictamente a sus padres y maridos.

¿Cuántas mujeres en Holanda llevan burka actualmente? Cincuenta, o sea una mujer por cada 15.000 habitantes de ese país.

Y yo me pregunto, de esa "numerosa" comunidad, que al parecer trae de cabeza a los sesudos políticos de Holanda, ¿cuántas están aprendiendo el idioma local para matricularse en un centro de enseñanza, obtener un título académico, preparar las pruebas de ingreso a funcionario, trabajar como profesora o funcionaria.... Y después de conseguir todos esos logros.... ¡¡negarse a quitarse el burka en el trabajo!! ?

¿¿Es que soy la única persona del mundo que se ha dado cuenta de lo surrealista de una ley que nunca se va a aplicar??

Estoy seguro de que los diputados holandeses tienen cosas mucho más importantes que hacer que demostrar su puritanismo y su xenofobia cateta con normas absurdas. Me pregunto si la próxima ley prohibirá a los polinesios patinar en invierno con sus impúdicos taparrabos típicos...

 

LA REALIDAD DE NUESTRA QUERIDA NACIÓN (acerca de la Fiesta del 12 de octubre)

Este artículo lo escribí para un foro de Terra en respuesta a los lamentos de un partícipe, sobre el escaso apego patriótico de los españoles. Lo incluyo aquí, con algunas correcciones, con el propósito de darle permanencia y de incluir enlaces y alguna ilustración, obra del autor:

 

Eso [la presunta vergüenza de los españoles por su patria] es en parte cierto  (hay gente de derecha e izquierda que SÍ se siente muy orgullosa de su nacionalidad, su bandera y su historia). Pero hay que entender por qué.

La historia determina nuestra relación con nuestra tierra. En Europa hay estados que han surgido de un impulso popular desde abajo (Francia, Italia), y otros construidos desde "arriba": el Imperio ruso, o Alemania: la unificación alemana era una causa popular, pero al final fue una imposición desde Prusia, y tanto el segundo como el tercer Reich estuvieron a punto de terminar con el desmembramiento de Alemania, tal era el descrédito popular en que había caido la idea de unidad nacional. Una solución intermedia fue construir la República Federal, bajo la bandera liberal de la Revolución de 1848.

España es un reino construido también "desde arriba". Todo el proceso de unificación, o se ha implantado desde la Corte, o se ha hecho sin consenso de los pueblos afectados. Nada tiene de raro que ante la derrota militar (1648, 1898), muchos se plantearan continuar integrados en un estado que era el fracaso andante.

La Segunda República fue la mejor oportunidad de re-construir España desde la voluntad popular, pero se perdió por las circunstancias de todos conocidas.

La España actual anda por eso un poco huérfana de identidad:

  • Tenemos un Rey, de dudosa legitimidad de origen, que ha devuelto graciosamente la soberanía a su pueblo, y que no ha jurado la Constitución que él mismo promulgó.

  • Tenemos una bandera que fue nacional por iniciativa de los liberales progresistas de principios del reino isabelino, y que fue progresivamente puesta en cuestión cuando la Restauración de Alfonso XII convirtieron las instituciones liberales en teatro de cartón piedra en manos de oligarcas y caciques. Bandera que la voluntad popular arrinconó mayoritariamente en abril de 1931, y que sólo fue restaurada por imposición de los cuarteles y apoyada por la minoría tradicionalista. Bandera votada por una mayoría de españoles (menos en el País Vasco), porque iba todo en un mismo paquete constitucional, que había que tomarlo o dejarlo.

  • Tenemos un concepto de nación que no es compartido por muchos pueblos, que arrastran varias generaciones de agravios, ninguneo y arrogancia, por parte de un centro que no hubiera llegado a ninguna parte de no ser por la aportación de los demás.

  • Tenemos una fiesta nacional "fabricada" artificialmente por falta de mejores fiestas: el 12 de octubre, que marca el inicio de España como proyecto imperialista, aunque lo celebremos como fiesta de convivencia de la comunidad hispanohablante.

Deberíamos reflexionar sobre la ausencia de mejores fechas en el calendario para celebrar.

Post Scriptum:

Este artículo lo escribí al día siguiente de pasearme por el Paseo de la Castellana, en pleno desfile del día de la Hispanidad. Me pareció mucho más emotivo y espontáneo que el desfile y los actos oficiales (donde los "patrióticos" no se privaron de intentar reventar hasta los actos más solemnes a golpe de silbido), el tiempo de espera en el que las unidades militares esperaban para desfilar, y dejaban que los ciudadanos de a pié se pasearan festivamente entre los vehículos y las formaciones.

 

Viendo tan festiva integración entre civiles y militares, que tan bien me recordaban las históricas fechas de liberación o de revolución de otros pueblos de Europa, podía entender la ausencia de una fecha que marque el principio de una verdadera unidad nacional y popular: ¿Cuándo fue la última vez en la Historia de España que civiles y militares podían festejar una causa común? Me pregunto si esa fecha no estará aún por escribir...

 

Santiago Carrillo, la Transición modélica y la Memoria Histórica...

A colación de la beatificación masiva de mártires de la Iglesia Católica prevista para el 28 de octubre de este año 2007, emitirán un debate en la cadena de televisión Intereconomía-TV para discutir sobre el papel que pudo jugar Santiago Carrillo, entonces miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas, en las matanzas masivas de Paracuellos del Jarama y otras zonas de Madrid, en noviembre y diciembre de 1936.

Como preveo que la derecha va a aprovechar para reabrir el debate sobre la cuestión, voy a aprovechar para dejar mi opinión al respecto:

En primer lugar, respeto la decisión de la Iglesia Católica, que tiene perfecto derecho a proclamar mártires a las personas que considere conveniente. En todo caso, serán los católicos en activo quienes tendrían derecho a tomar la palabra al respecto, ya fuera a favor, en contra o aduciendo por qué no se beatifican las docenas de religiosos masacrados (incluidos cuatro obispos) en América Central o el Cono Sur americana durante las décadas  de los 70 y 80 del siglo XX, en plena cruzada contra el comunismo, la subversión, o todo lo que oliera a justicia social. Tal vez sea por la cercanía en el tiempo, no seamos mal pensados...

Segundo, respecto a aquellos que quieran utilizar estos casos como arma de deslegitimación del régimen republicano, habría que recordarles un pequeño detalle estadístico: de los 498 religiosos asesinados, creo que sólo tres o cuatro murieron después del año 1936. Si el responsable de los crímenes era el Gobierno republicano, y aún se contaban por cientos los religiosos que aún permanecían en su zona ¿por qué cesaron las matanzas de retaguardia tan de repente? ¿Tendrá mucho que ver la progresiva toma de control que el Gobierno impuso sobre los comités de milicias a partir de esa fecha?

¿Sería preciso recordar que la intensidad de las matanzas en "zona nacional" no cesó un instante desde el inicio de la guerra hasta varios años después de acabada?  ¿Y que, a diferencia de la "zona roja" se llevaron a cabo "en orden y en cumplimiento de órdenes"?

Tercero, comparto el sentimiento de muchos españoles en el sentido de que lo justo hubiera sido, como mínimo, abrir una investigación sobre el papel que Santiago Carrillo, y otros muchos, podrían haber tenido en los crímenes cometidos durante la Guerra Civil.  Aunque sólo fuera para conocer la verdad histórica.

Es el gran pecado original de nuestra "modélica transición": echar tierra sobre el pasado y mirar hacia el futuro. Pero el pasado siempre vuelve, aunque sea en forma de fosas desenterradas, o de ceremonias religiosas.

Mucho más modélico me ha parecido la opción salvadoreña o sudafricana de elaborar "informes de la verdad": se firma la paz entre contendientes y se aprueba una amnistía para todos. Pero para resarcir a las víctimas, se someterán todos a un proceso de investigación por parte de una comisión imparcial para delimitar responsabilidades. Aquellos culpables de delitos contra los Derechos Humanos, se verán obligados a retirarse de la vida pública. No es mucho castigo, pero al menos traería la paz y las víctimas serían reconocidas y compensadas.

¿Por qué no se optó por este procedimiento en España tras la muerte de Franco? Sencillamente, porque lo justo hubiera sido extender la investigación sobre TODOS los sospechosos de crímenes tanto durante la guerra como DURANTE LA DICTADURA posterior.

Y esto no sólo hubiera incomodado a partidos de la oposición, cuyo papel en la Guerra, no sólo contra el "otro bando", sino en las luchas intestinas (stalinistas contra trotskystas, republicanos contra anarquistas, etc.), no había sido precisamente ejemplificante, pese a que en 1975, la gran mayoría de cuadros de la oposición estaba rejuvenecido y no había hecho la guerra. 

Es que habría que recordar la situación de los que lucharon con Franco: 

Habría que recordar que, en 1975, un 75% de los altos oficiales y generales del ejército español habían hecho la guerra (dato tomado de oido en el programa de TVE "La Transición").

Además de un alto número de jerarcas de los sindicatos verticales, el aparato del Movimiento y cargos provinciales y municipales.

Sin contar el papel de los funcionarios de Cuerpos de Seguridad del Estado durante todo el régimen franquista.

Vemos por tanto, que si Santiago Carrillo se ha librado de cualquier indagación sobre su pasado, no fue por una presunta claudicación del centro-derecha en aras de la paz. Fue en mayor interés DE LOS QUE GANARON LA GUERRA e impusieron bandera, corona, alianzas y condiciones al resto de los españoles.

Los mismos que, ahora, molestos por los nietos de los que buscan los huesos de sus abuelos,  quieren revisar el pacto de la Transición, entrando en un juego en el que, si se aceptara un juicio imparcial e independiente, corren el riesgo de salir escaldados.

 

¿Fue humanitaria la misión de Irak?

Uno de los "mantras" que se repite con profusión en los debates de Internet, es la comparación de la misión militar española en Irak durante los años 2003 y 2004, con otras misiones similares. En el calor de los debates, los críticos con el envío de tropas al país mesopotámico (la Brigada Plus Ultra), insisten en que estaban ahí en misión de guerra, mientras que las demás expediciones son misiones de paz en cumplimiento del mandato de la ONU.

En cambio, los defensores del envío de tropas a Irak, defienden la misión como "humanitaria", resaltando el papel de envío de un buque-hospital y la labor pacificadora en Diwanija, y en cambio, resaltan el carácter bélico de las misiones en otras zonas, como Afganistán y Líbano.

Como comparto con los segundos esta opinión de que, efectivamente, Afganistán es un escenario bélico en el que estamos envueltos defendiendo una causa que no es la nuestra, no entraré en esta parte del debate.

Respecto al Líbano, sí es misión de paz, pues han sido enviado ahí como tropas de interposición: no tienen que luchar contra ningún enemigo insurrecto, ni enfrentarse a fuerzas hostiles (los muertos sufridos en un atentado en 2007, lo fueron en un puntual ataque terrorista, aún no reivindicado por nadie, y condenado por todos, por lo que no se puede considerar "emboscada militar").

Y finalmente, respecto a Irak, a fin de refrescar la memoria a tanto obcedado, escribí una cronología, no exhaustiva, en los foros de Internet que ahora reproduzco, donde se resumen los problemas "humanitarios" que las tropas españolas tuvieron que capear en su destino:

29/11/03: siete agentes del CESID mueren en una emboscada en Irak (hay que recordar que, entonces, los miembros del CESID eran militares):

http://www.elmundo.es/elmundo/2003/11/29/espana/10...

14/10/03: Un iraquí, herido en un ataque contra las tropas españolas:

http://www.elmundo.es/elmundo/2003/10/14/internaci...

4/2/04: Muere un comandante de la Guardia Civil herido en Irak, tras un enfrentamiento con grupos armados:

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/02/04/espana/10...

9/3/04: Ataque a la base militar española en Diwanija.

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/03/09/espana/10...

20/3/04: 11 españoles ya muertos en Irak, y Bush los desprecia ignorando la presencia de nuestro país en la invasión:

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/03/20/internaci...

A partir de marzo, la situación se complica: EE.UU. quiere que las tropas españolas se comprometan en los combates, a lo que el presidente Aznar se resiste, por el efecto negativo que podría tener en las elecciones del próximo 14 de marzo de 2004. Pese a todo, es una zona de guerra, y pronto lo notará la Brigada Plus Ultra.

Después de las elecciones, las cosas se complican para Bush, al salir elegido un presidente mucho más renuente a tener bajas en Irak (aunque está dispuesto a cooperar más en Afganistán).

Hoy día sabemos por testimonios de soldados que estuvieron ahí, que los militares norteamericanos decidieron darle "un empujón" a los acontecimientos, y así, el  2 de abril de 2004, soldados norteamericanos hispanohablantes y con uniformes españoles, secuestran a Yacubi, lugarteniente de Muqtada al Sadr , haciendo recaer las iras populares sobre los militares españoles.

 4/abril/04: primer combate serio de la Plus ultra: dos soldados muertos. A su vez, la Brigada mata a unos 30 insurrectos (en el enlace de ese día, sólo menciona 16, pero en el enlace precedente sobre esta batalla, aumenta la cifra) y deja heridas a más de 200:

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/04/internacional/1081067462.html

9/4/04: Tres españoles heridos en una emboscada en Diwanija:

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/09/internaci...

17/4/04: Base España, en Diwanija, sufre ataques de mortero todas las noches:

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/17/espana/10...

Balance de la presencia española en Irak: 2.600 soldados, 11 muertos y un elevado número de heridos.

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/18/espana/10...

Ante la sorpresa general, Zapatero, anuncia la retirada de los soldados españoles:

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/18/espana/10...

El Presidente Rodríguez Zapatero había anunciado al asumir el cargo que aplazaría su decisión sobre las tropas a la aprobación de una nueva resolución de la ONU antes del mes de junio. Es evidente que su decisión de adelantar la retirada se explica por la mala fé de los norteamericanos, en sus propósitos de que los españoles se implicaran con sangre en una invasión ilegal y criminal.


Como conclusión: decir que los españoles fueron a Irak a poner tiritas, resulta cuanto menos, ofensivo para la Brigada Plus Ultra.

No es coherente criticar a Rodríguez Zapatero por ordenar la salida de las tropas ante esa situación, y defender que Aznar las envió ahí en plan de "médicos sin fronteras". Siempre que alguien defiende el carácter "humanitario" de la misión de Irak, le pregunto que qué debería haberse hecho ante la provocación norteamericana del dos de abril: ¿retirarse, aguantar el chaparrón acuartelados, o implicarse en la guerra? Generalmente, el silencio es la respuesta.

O bien me reprochan la incoherencia de Zapatero enviando tropas de combate a Afganistán y negándose a reconocer su misión militar. Estoy de acuerdo en dicha incoherencia (ya lo dije al principio de este artículo), pero eso no responde a mi pregunta: ¿qué se debería haber hecho con las tropas a partir de abril de 2004?

Espero respuestas en la sección de comentarios.

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