LAS PRUEBAS DEL PRISMA
El sistema tradicional de analizar la luz blanca, a fin de analizar el número de radiaciones de diferente longitud de onda que la componen, consiste en hacerla atravesar un prisma de cristal; a la salida se extiende en forma de banda coloreada semejante al arco iris. Si realizamos este experimento en determinadas condiciones idóneas, será posible descubrir más de mil tonalidades diferentes en este espectro, que no son otra cosa que la mezcla de unos colores básicos.
Para la exposición de nuestras teorías, vamos a ignorar todas estas tonalidades intermedias, tan indeterminadas, para considerar solamente el espectro dividido en tres grupos principales, separados por estrechas zonas o regiones de transición.
Si estos rayos del espectro que hemos logrado al obligar a pasar la luz por un prisma de cristal los obligásemos a pasar por otro prisma, obtendríamos nuevamente la luz blanca y la sensación de color desaparecería. De esto podemos deducir que el ojo humano es un instrumento analítico y que es impotente para descubrir, por simple inspección, los componentes de la luz blanca. Si al ojo llegan a la vez todas las longitudes de onda procedentes de las radiaciones electromagnéticas de un haz de luz, el ojo verá color blanco, pero no podrá determinar por si mismo los colores componentes de ese blanco que se ve. Si al ojo no llega longitud de onda alguna, verá negro, no verá color y si le llegan varias longitudes de onda, verá la mezcla de colores que estas produzcan, pero no los colores que produzcan esa mezcla.
FUENTE: LA FOTOGRAFÍA ES FÁCIL – EDICIONES AFHA – OCTAVA EDICIÓN ENERO DE 1973
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