GEORGE EASTMAN I
La cocina de su hogar fue
su laboratorio. Mezcló, ensayó y llegó a la
conclusión de que los sistemas empleados para extender la
emulsión sobre las placas no eran suficientemente
satisfactorios. Construyó una máquina para extender la
emulsión en grandes placas de vidrio, que después se
cortaban a las medidas necesarias. En Londres -entonces la capital
fotográfica del mundo- obtuvo una patente inglesa de su
invención: inmediatamente después solicitó otra
nueva patente norteamericana. Alquiló un local en Rochester en
la primavera de 1880, y empezó la manufactura industrial de
sus placas secas. En diciembre del mismo año sus productos se
hallaban acreditados; llegaban al público por mediación
de la mayor tienda de artículos fotográficos de Nueva
York.
A pesar de su nueva
actividad, Eatsman seguía trabajando en el banco. Se privó
de sus diversiones, hasta el extremo de descansar solamente los
domingos, que dedicaba por entero al sueño. Naturalmente, las
dificultades económicas fueron muy grandes; desparecieron en
parte cuando uno de los huéspedes de su madre, Henry Alvah
Strong, se asoció a George con la suma de 5000 dólares.
Este nuevo impulso le permitió abandonar su colocación
y dedicar todas sus energías a dirigir la fábrica.
Fuente: La Fotografía
es fácil - Ediciones Afha - Undécima edición
octubre 1973
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