
Cada año, sobre los hielos de la Península del Labrador y de Newfoundland, al abrirse la primavera, tiene lugar la mayor carnicería mundial de mamíferos. Cientos de miles de focas, de entre 12 días y 12 meses de edad, mueren a golpes para que su preciada piel, su grasa y sus penes lleguen al mercado occidental como productos de lujo, dietéticos o afrodisíacos. Para evitar todo esto, se ha decretado un boicot internacional al que tú debes sumarte.
Durante muchos años la matanza ha permanecido casi oculta al mundo, pero la llegada de Internet, sobre todo, trae a nuestras retinas esta vergonzosa realidad cada primavera. En el año 2005, por primera vez, las distintas ONG que luchan para proteger a estos animales se han unido, creando una coalición internacional: The Protect Seals Network, de la que forma parte la Fundación Altarriba, que es además la única de habla castellana.
En el año 2001, un equipo independiente de veterinarios vigiló la matanza de focas de Canadá. Su informe fue horroroso: concluyó que en el 42% de los casos, la foca no presentaba evidencias de daño craneal suficiente no ya para estar muerta, sino ni siquiera insconsciente, en el momento de despellejarla. Próximamente, la Fundación Altarriba ofrecerá este informe completo en esta página web.
ES UNA CARNICERÍA CRUEL
Casi el 95% de las focas muertas a golpes durante los últimos cinco años, tenían menos de tres meses de edad. En el momento de realizar esta carnicería horrorosa, muchos de estos bebés indefensos ni siquiera han comenzado a comer alimento sólido ni han tomado el primer baño en el mar. Literalmente, no tienen ninguna escapatoria ante los "cazadores".
Los vídeos y fotografías ponen en evidencia de forma incontestable cómo los cazadores arrastran por el hielo con los bicheros a bebés vivos y conscientes, pegándoles un tiro y abandonándolos para agonicen allí tirados, incluso los despellejan vivos.
La caza de 325.000 ejemplares y el deshielo diezmarán significativamente la población de focas
Hoy se inicia la caza de 325.000 focas en Canadá. A esta cifra de bajas en la población de estos mamíferos habrá que sumarle las que se produzcan a causa del ahogamiento de los cachorros de foca debido a que en las aguas del golfo de San Lorenzo hay mucho menos hielo que otros años, producto del invierno más cálido de la historia del país.
Las organizaciones de protección animal han advertido a las autoridades canadienses que el aumento de las temperaturas del planeta puede tener consecuencias catastróficas para las focas arpa que suponen la enorme mayoría de animales que serán sacrificados en los próximos días.
Las focas hembra alumbran sus cachorros en la costra helada que habitualmente debería cubrir amplias zonas del golfo de San Lorenzo a finales de febrero y principios de marzo.
Durante las primeras semanas, los cachorros son incapaces de nadar por lo que si caen al agua, su muerte es casi segura.
Organizaciones como la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos (HSUS) y el Fondo Internacional de Bienestar Animal (IFAW) temen que el aumento de la mortalidad natural sumado a la caza de 325.000 animales, en su mayoría cachorros nacidos este mismo año, supondrá un grave descenso de la población en el futuro.
'Tonterías'
'Tonterías', afirma Jim Winter, un antiguo cazador y periodista, para quien no hay forma de que la actividad de los pescadores pueda tener un impacto sobre el número de focas en la costa atlántica canadiense.
Por su parte, Phil Jenkins, portavoz del Ministerio de Pesca canadiense, señala que las condiciones de este año no han impedido que haya 'dos saludables manadas', una en el estrecho de Cabot -entre la provincia de Nueva Escocia y la isla de Terranova- y otra en el estrecho de Belle Isle, al norte de Terranova.
Jenkins se resiste a calificar las malas condiciones del hielo en el golfo de San Lorenzo como fruto del cambio climático al afirmar que se han registrado otros años en los que la costra helada ha sido especialmente delgada.
Pero Jean Claude LaPierre, un cazador de focas de las islas Magdalena, achaca el mal hielo de este año 'al calentamiento del planeta'.
Durante días, los helicópteros y aviones de HSUS han sobrevolado las aguas en las que tradicionalmente se encontraban focas arpa pero la búsqueda ha sido decepcionante.
La debilidad del hielo unida a las tormentas invernales han roto los témpanos en pequeñas planchas y la enorme acumulación de miles de focas que había el año pasado a pocos kilómetros de las islas Magdalena, en el centro del golfo de San Lorenzo, se ha transformado en parejas aisladas de madre y cachorro.
Adaptarse al cambio climático
De todas formas, Jenkins insiste en que 'nuestros científicos lo han visto antes, no tiene que cundir el pánico' aunque admite que 'nos damos cuenta de que si las condiciones (climáticas) cambian tendremos que hacer cambios'.
Jenkins añade que es por ello por lo que Canadá sólo ha establecido la cuota de caza para este año cuando entre el 2002 y el 2004, el Ministerio de Pesca estableció una cifra trianual que significó la muerte de alrededor de un millón de animales.
Winter y Jenkins ponen como prueba de lo acertado de la política canadiense de gestión de las focas el hecho de que el número de animales ha pasado de 2,6 millones en los años 1980 a casi 6 millones en la actualidad.
No tan de prisa, señala Rebbeca Aldworth, directora de la campaña contra la caza de focas de HSUS.
'No tenemos ninguna fe en los datos científicos del Ministerio de Pesca. Cada cifra que han manejado sobre distintas especies marinas ha sido equivocada una y otra vez', según afirma.
'A pesar de que el hielo ha sido malo este año, el Ministerio de Pesca canadiense no ha variado las cuotas de la caza. Un gobierno responsable debería cancelar la caza este año', dijo Aldworth.
Según el profesor David Lavigne, uno de los principales expertos en focas del mundo, el propio gobierno canadiense ha reconocido antes que las malas condiciones de hielo causaron la muerte de un 25 por ciento de los cachorros en 1998 y el 2000 y un 75 por ciento en 1991 y el 2002.
Esas cifras aumentan el temor de las organizaciones de protección animal sobre lo que va a pasar en el futuro, ya que éste es el séptimo año de malos hielos desde 1996.
Es la última edición de un enfrentamiento que se repite cada año desde que a finales de los años 60 grupos ecologistas y de protección animal empezaron a protestar sobre los hielos de la costa atlántica de Canadá el rito anual de la caza de miles de focas.
Hoy, la embarcación "Kakawi" protagonizó el peligroso baile entre los témpanos del golfo cuando embistió a una lancha neumática de la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos (HSUS) en la que viajaba el corresponsal de EFE.
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Las imágenes de pescadores apaleando las cabezas de las focas, muchas de ellas de pocas semanas, tomadas por HSUS e IFAW, generan protestas en todo el mundo
La caza es "cruel e inhumana"
Es fácil que los nervios afloren. Los pescadores dedicados a la caza se sienten víctimas de una campaña internacional para desacreditarles y eliminar unos ingresos adicionales que siempre son bienvenidos. Las autoridades canadienses no ayudan a la situación con declaraciones como las del actual ministro de Pesca, Loyola Hearn, quien recientemente calificó HSUS e IFAW como organizaciones que están en "la industria de la protesta" y que sólo hacen campañas para recaudar dinero en Europa y Estados Unidos.
Y las organizaciones como HSUS o el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) consideran que la caza es "cruel e inhumana" y que en estos momentos es innecesaria para los pescadores en un país como Canadá, que se encuentra entre los más ricos del mundo.
Las imágenes de pescadores apaleando las cabezas de las focas, muchas de ellas de pocas semanas, tomadas por HSUS e IFAW, generan protestas en todo el mundo.
Canadá dice que la caza es crucial para la economía local y ayuda a mantener una población de focas arpa de casi seis millones de animales
Crucial para la economía local
Celebridades como la ex estrella de cine francesa Brigitte Bardot y el ex Beatle Paul McCartney pidieron a Ottawa esta semana que suspenda la cacería.
Una vez que los animales son asesinados, son despellejados y llevados a los botes de los cazadores. La piel es usada para hacer abrigos y el resto del cuerpo se desecha.
Canadá dice que la caza es crucial para la economía local y ayuda a mantener una población de focas arpa de casi seis millones de animales.
El primer ministro Stephen Harper dijo que Canadá se estaba comportando responsablemente y que reforzaría las medidas para asegurar que las focas se cazaran humanamente.
Aldworth reiteró la petición de un boicot internacional a los mariscos canadienses en protesta a lo que calificó una "crueldad increíble que incluye arrastrar a focas conscientes a través del hielo, dispararles y dejarlas sufriendo en agonía mientras las despellejan vivas".
Más de 500 focas muertas por causas desconocidas en el mar Caspio
Más de medio millar de focas han muerto por causas desconocidas en una zona del mar Caspio en Kazajistán, informó hoy el Ministerio de Situaciones de Emergencia de ese país centroasiático.
Hasta el día de hoy, 23 de abril, el numero de focas muertas asciende a 592, de ellas 469 ejemplares jóvenes y 103 adultas', indicó un portavoz de Emergencia a la agencia rusa Interfax.
Añadió que los expertos tratan de establecer las causas de la muerte masiva de estos animales, una especie protegida por la legislación del país.
Foca
La foca del mar Caspio (Phoca caspica) es un animal endémico de ese mar interior y la más pequeña de las focas conocidas.
Los primeros ejemplares muertos aparecieron el pasado 30 de marzo en la región de Manguistau, en occidente de Kazajistán, donde se encuentran dos grandes yacimientos petrolíferos, y cada día aparecen entre cinco y diez más, añadió el portavoz.
Según expertos del Instituto de Seguridad Biológica de Kazajistán, en Mangustau hubo un brote de una peste que afecta a los herbívoro y se transmitió a los mamíferos marinos.
Pero las organizaciones de protección ambiental consideran que las focas mueren por la contaminación que produce los pozos petroleros, tanto a orillas del Caspio como los se perforan en su plataforma continental.
Según un reciente informe del Ministerio de Protección del Medio Ambiente, las focas del Caspio mueren a causa del cambio climático, que afecta la formación de bancos de hielo, donde habitualmente tienen sus crías estos mamíferos.
De ahí que las focas busquen la costa para parir, donde se contagian de enfermedades comunes para la fauna local.
En la misma zona, en el año 2000 murieron al menos 15.000 focas.