Correspondencia no correspondida...

Es un conjunto de ideas y sentimientos que decidí escribir para que puedan ser leídos por algún despistado.
Tarea para la casa
En estos últimos tiempos he escuchado hablar a nuestro presidente de la Republica en exceso. El señor Alan García no deja de ofrecer, de amonestar y/o de ordenar a diestra y siniestra a quien se le cruce en el camino (si es que no lo patea). Parece creer que ser presidente le da cierta potestad sobre todo y todos.

Me parece ya hasta gracioso ver todos los días por la televisión a nuestro presidente en una especie de escuelita en la que el finge de profesor. Habla y explica como si el pueblo no supiera ni en qué país vive. Se la pasa explicando y desmenuzando todo para hacerlo mas digerible. Demasiado digerible. Por momentos ya parece un insulto a la inteligencia el cómo el presidente habla.

Tal vez, en vez de hablar tanto, debería dedicarse a las reformas de fondo, a esas que no darán resultados en su quinquenio, pero que al pueblo y a nuestros hijos les llegaran. Estoy seguro, que tras una mediática negativa (porque los cambios radicales siempre traen resistencias), el pueblo se lo agradecerá y lo recordara con cariño.

Y, esas grandes reformas, las que esperamos los que tenemos dos dedos de frente, deben ser en educación, salud, policial, judicial, ambientales, etc.

Si no tenemos conciencia de que no estamos quedando rezagados a nivel Latinoamérica, no divisaremos un rumbo fijo al cual seguir, nos quedaremos atascados siempre.

Pero, mi preocupación recae mas en lo totalitario que parece ser nuestro presidente. Cree ser el gestor, motor de todo; el principio y el fin. Da la imagen de ser el jefe máximo y autoritario, el que hace y deshace. Me invita a exagerar y pensar que podría, algún día, si no le parece algo, disolver instancias, instituciones, organismos y todo o que le incomode. Ojalá me equivoque.

Recuerdo siempre como nuestro presidente aun siendo candidato se negaba a firmar un TLC con el “imperio opresor”, y ahora es el primer interesado en su aprobación. Esas incoherencias hablan mal de alguien que con tanta pasión despotricaba por la virtual ratificación del tratado en el gobierno pasado. En fin.

Finalmente, mis apreciaciones no son una premonición, son solo, el reflejo de lo que hasta ahora se ve de este segundo gobierno aprista. Los peruanos tras tantos malos ratos nos merecemos mejorar. Señor presidente, su tarea es una, pero nada sencilla: hacer mejorar nuestro país (con todo lo que eso implica). El Perú que amamos.






Publicado el: lunes, 19 de marzo de 2007 20:36 por fabrizioaugusto

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