Volver a caer
Hace nada que se ha ido. Y estoy triste. Porque no sé si vendrá esta noche. Porque no sé si le veré mañana. Porque si no ya no le veo hasta el próximo finde.
Porque cada vez que hacemos el amor está más frio. No me besa, casi no me toca, se deja hacer, pero es que luego se mueve tan bien, me hace disfrutar tanto. Pero hoy no. Ha ido más rápido y me he quedado con las ganas. No dejo de pensar si con ella será igual. O si es que así se siente menos culpable. O es que ya no le gusto como antes. Alguna vez se lo he preguntado y dice que no, pero que él es así, que cada vez es menos cariñoso en general.
Le he contado la excusa que tenía preparada para las vacaciones, que dijera que se iba con un compañero de trabajo del que habla mucho. Ha dicho que no colaría, porque precisamente ese es un fiestero que no veas y el peligro que tendría irse con él. Total, que le he dicho que entonces haríamos algo todos los días. Dice, bueno, si, a ver, por la mañana no habrá problema, por la tarde a lo mejor alguna, no sé.
Le he dicho que me daba igual el horario que tuviese ella y lo que hiciera, que si he cogido las vacaciones con él es para hacer algo, y si no nos podemos ir al menos aprovechar todos los días. Que para ir deprisa y corriendo a la playa por la mañana, o hacer cuatro chorradas no voy a cogerlas. Me ha dicho que mejor hacer cuatro chorradas que nada.
- Sí, pero siempre me toca a mí hacer las chorradas. También quiero hacer otras cosas. Así que piénsatelo.
Ya me veo el percal. El primer día haremos algo, y luego seguro que surge cualquier cosa, me quedaré colgada, y encima no te enfades porque ya sabes lo que hay, y que me arriesgo mucho y si lo hago es porque me gusta estar contigo y porque me importas.
Pero aguanta Sally.
Y yo aguantaré, porque en el fondo no puedo vivir sin él. Y porque vendrá me dirá cualquier cosa de las suyas y me tendrá otra vez a sus pies. Y ya sé que podría vivir sin él, pero me costará mucho.
Tampoco es fácil ahora, sabiendo que lo mejor lo hace con ella y conmigo lo que puede.Pero lo curioso es que no deja de proponerme cosas. Y yo no dejo de decirle, pero si el problema lo tienes tú, no yo. Para qué me dices nada si luego eres tú el que tienes pegas?
Ayer llamó a su madre para decirle que no iba a dormir, y le dijo que preparara un plato típico de su país, algo especial. Eso es que va ella a comer y seguro que le encanta y quiere agradarla. Y a mí que tanto me habla de esas comidas que quiero probar y siempre le digo, tráela en un tuper, así la pruebo. Y a ella se la preparan en casa. Y yo no podré . Y estoy hablando como una estúpida, como una niña pequeña porque ahora mismo me siento tan vulnerable, tan tonta. Y veo que por mucho que diga que nunca se sabe, yo ya sé que esto no cambiará a mi favor. Y se me hace muy duro, pero tampoco puedo dejarlo, no me veo capaz.
Hoy me había medio enfadado con él por las vacaciones, y cuando se iba no podía dejar de abrazarle y de besarle. Y no quería soltarle porque sé que se iba a casa y estará con ella. Y a qué se dedicarán hoy, a mirar más pisos aunque vayan a tardar en irse? o a preparar las vacaciones aunque le falten dos meses?
Yo estoy obsesionada con el tema, según él.
Y tiene razón, estoy obsesionada, pero con todo lo que hace con ella. Las vacaciones a su lado me ilusionan. Mi obsesión es pensar lo que planea con ella, lo que piensa, lo que siente.
Pero a veces hablamos y cuando sale el tema de que puede que algún día yo no esté, se pone triste. O ayer que le decía que me presentara a su compañero de trabajo que dice que está muy bien, para enrrollarme con él, y me decía que no. Y cada vez le iba preguntando más cosas sobre él y cada vez se ponía más serio. Y me encantaba ver como se ponía celoso. Aunque no me sirva de nada.
Dice que si cuando tenga novio seguiré quedando con él, yo le digo que no. Que yo no podré serle infiel a mi novio. Si ya a veces me cuesta pensar en otros porque siento que le estoy engañando y fíjate la situación que tenemos imagínate si esa persona está por mí. Y él se pone triste, y le digo que no se preocupe porque no creo que llegue ese momento. El dice que llegará.
Pero yo lo dudo mucho, porque estoy cansada de pasarlo mal, de que las cosas no me salgan como quiero, de conocer siempre a la persona equivocada, de que la persona de quien me enamoro pase de todo hasta que aparece otra y entonces se enamora de ella. Parece que nunca consigo estar a la altura.
Ya estoy cansada de todo eso, no quiero volver a ilusionarme con nadie para volver a pegármela. Cuando pierda a mi niño definitivamente, jamás volveré a emocionarme con nadie. Un polvo y adiós. No quiero sufrir más.
En este momento me siento tan mal que me gustaría meterme a la cama y no despertar hasta que todo se hubiese arreglado, de la forma que sea.
O hasta que venga esta noche y vuelva a sentirme en una nube a su lado. Para volver a caer.