Una desilusión y una alegría
Este finde habiamos hecho planes mi niño y yo para ir de excursión el sábado y luego venirse a casa a pasar la noche porque ella se iba fuera. Qué ha pasado?
En efecto, muy bien, que como siempre ha cambiado de opinión y nos ha chafado los planes, sobre todo a mí,claro, porque él algo hará. Tendremos que dejarlo para otro finde.
He hablado con él hace un rato, me ha dicho que la salida que hicimos el otro día le vino muy bien, sobre todo para ver ciertas cosas que le preocupaban de otra manera, que ahora está más tranquilo. Sólo con eso se me ha pasado la desilusión, el mal sabor de boca que me había dejado saber que no nos veríamos este finde. Me alegra saber que he podido ayudarle en algo, que mis palabras le sirvieron para hacerle pensar y encontrar algo de tranquilidad.
Así que este finde me voy a mi tierra e intentaré quedar con ese admirador que tengo por allí, a ver qué pasa.
No sé que pensaréis al final de mí, quizá que mis sentimientos hacia mi niño no son todo lo sinceros que pretenden ser, pero os puedo asegurar que lo son. Eso sí, si él me cierra una puerta, yo tengo que buscar otras no?.
El lunes os cuento.