domingo, 20 de marzo de 2011 18:00
esgrima
Ich möchte ein Bier nehmen, bitte
De entre todas las poules habidas y por haber, quizá la que disputé este fin de semana pasado en Valladolid la guarde en el recuerdo como una de las mejores que he realizado, tanto en resultados como en esgrima desarrollada. No me quiero tirar el moco, pero hasta mis contrincantes me felicitaron por lo bien competido por mi parte. Estoy muy contento en ese aspecto aunque tengo algo en el debe de mis directas de 15 tocados. Siempre me pasa lo mismo y debo comenzar a trabajar sobre ello.
Me quedé a un pasito (2 tocados) de pasar a la poule del domingo si mi cabeza y mis piernas tuvieran sincronización, y no es que las piernas hicieran lo incorrecto, sino que mi cabeza lo hizo. Análisis, estrategia, táctica y técnica. Uf! Llevar a cabo todo esto en un solo momento, 1 minuto después de haber parado en el segundo descanso de la directa, ser frío y tirar “p’alante" sin perder nada de concentración es ahora lo más difícil del mundo. Y como por algún lado hay que empezar, comencemos ahora.
Quizá es algo que debía haber analizado hace muchísimo tiempo, cuando comencé a competir, soy demasiado cerebral para algunas cosas, pero para esto de la esgrima soy muy “caliente” y es que no lo pienso. Me tiro a por el “enemigo” y salga lo que salga. NOOOOOOOOOO. ¿Pero qué haces? Hago muy buenos dos tiempos pero algo sucede en el segundo cuando, después de remontar 4 tocados en contra con exquisitos tocados después de una provocación hecha haciendo un cupé por el exterior, luego de una toma de sexta entrando hasta la cocina, parada de cuarta del contrario haciendo oposición a mi hoja y levantándome hacia delante del fondo con una prima le atizo en su pierna adelantada (derecha) y punto mío. Así hasta cuatro veces. Jojojojo. Me las prometía felices pero llegó el tercer tiempo con empate a 12. ¿Quién me manda a mí creer que nada iba a cambiar y que podía disputar los 3 puntos que quedaban de igual manera? Puede que sí, puede que no. Pues era que no. El otro aprendió bien la lección y no quiere decir que no me tuviese miedo. Pero creo que arriesgué mis tocados muy a la ligera sin plantearme una estrategia. Sólo veía el momento del tocado y no lo elegí bien.
Después de esta historieta de la que aprendes bien bien bien, sólo queda remontar el vuelo y en la próxima competición hacerlo mejor. Incluso practicar en las poules. Debo tomar lecciones de estrategia y aprender cómo y cuándo hacer las cosas. Ya sé que es lo que me falta, no es otra cosa: cabeza. La técnica estoy seguro de llevarla a cabo gracias al entrenamiento con Calderón. Y una vez tenemos todos los ingredientes sólo hay que poner la olla a cocer el tiempo necesario. A ver qué sale. Demos ese tiempo como prórroga a las ilusiones de hacer algo más en este deporte. Quién sabe a dónde uno puede llegar y con mi edad, que no soy ya un chaval, pero me siento muy joven y creo que algún susto daré a quien mal me mire … jejeje
Y si no doy más de sí, que el tiempo lo dirá, habrá que plantearse otra “estrategia” en esto de los entrenamientos y quién sabe si no una temporadita agazapado a contemplar sólo los acontecimientos que pasan alrededor mío. A lo mejor saco alguna conclusión y doy con algo que se me pasa por alto. Por el momento sigamos entrenando. La ilusión la tengo intacta, no soy el rey del baile pero bailo muy bien. Y si no, te reto, amig@ lector@. Que seguro que si lees esto algo de esgrima sabes y podemos echar unos asaltitos en cualquier salita de esgrima. Jajaja, el guante está echado!!!
Estoy dispuesto a dar el salto hacia un lado, estudiar bien mi esgrima y sacarle el máximo jugo hasta encajarla donde debe estar. Puede salir bien, o mal… Pero tengo la determinación que en algún sitio debe andar, aunque sea mero ocio y diversión. Y como por ahora no lo tengo exactamente claro, hasta que no la sitúe no pararé. Espero que la encuentre dentro de la alta competición, como a mí me gustaría ya que soy, todavía, competitivo y las ganas de lucha no se me quitan. Bien es cierto que alguna vez pienso en dejarlo pero por ahora NO.
Cambiando de tema, los entrenamientos siguen y siguen. En la UAH Rocío tiene mucho curro y creo que ya está pensando en los campeonatos universitarios. A ver si nuestr@s chic@s mejoran los resultados del año pasado. Ya veremos... Y además las labores de monitora no paran tampoco. Podéis ver una imagen de Rocío enseñando esgrima a un grupo de Erasmus de Helsinki que andan (un poco despistados) por nuestras tierras y de paso aprenden algo de esgrima. Alguno me comenta (en inglés, claro) que en su país es muy habitual ejercitarse con nuestro querido deporte. Espero que pronto sea así en España. Rocío está en ello, don't worry!

La esgrima es de esos deportes que, aunque poco vistos por el gran público, dale una espada a una persona y más o menos sabe qué hacer con ella. Al menos ya se vuelve más peligrosa y tiene bastante claro que, deportivamente hablando, la punta es lo que se clava en el otro. La habilidad innata en el humano de coger un palo, vara o espada está demostrada y el aprendizaje de la esgrima resulta rápido, pero comienza a complicarse a medida que queremos mejorar.
De todos los deportistas que conozco que dejan este deporte, a excepción de los que dicen no tener tiempo para practicarlo, la mayoría lo hacen al frustrarse por no mejorar con los entrenamientos. Y es que ellos "no se ven" cuando hacen las acciones. Cualquier persona, en los primeros 45 minutos de clase, ha mejorado una verdadera barbaridad. Basta ver la imagen arriba presentada. Esos chicos han tenido una clase teórica de 10 minutos y una práctica de 5, ya que las clases de Erasmus son meras experiencias básicas sobre la iniciación de un deporte. Se puede observar que las posiciones son relativamente correctas, y la intencionalidad de "pinchar" al oponente no necesita una compleja explicación.
Y como dice la frase del encabezado, me piro a tomar unas cervezas, a ver si me relajo y mejoro con mi "estrategia". Nos vemos próximamente en las mejores salas...