Y es que no amanece más temprano y eso que lo intento. Después de un gran final de año, pletórico en el aspecto deportivo y positivo en el personal, volvemos a las andanzas de todos los años. Bajón físico y mental, la cuesta de enero "cuesta" de verdad y hasta que me repongo paso las de caín y entretanto la temporada esgrimística va que se pasa y se queda atrás que ni te das cuenta.

Las fiestas son matadoras para quienes hacemos deporte regularmente pues diciembre es un buen mes físicamente hablando: llevo 4 meses de entrenamiento contínuo con una ascensión física y técnica contínua. Luego llega el parón navideño que te echa el candado a todas las instalaciones donde haces deporte habitualmente. Bueno, puedes salir a correr un poquito al exterior, pero nuestro deporte es de sala y sin sala... Aunque siempre nos buscamos la vida y Rocío hizo gestiones para dejar abierta la sala del SAGU 1 día a la semana y pudimos hacer un poquito de trabajo en pareja y de físico. Pero es poquito aunque bien avenido. Estoy seguro que en esta situación estarán la mayoría de salas de esgrima de nuestra tierra así que lo de quejarse es de forma generalizada. No es un lamento personal. Que luego sí que se convierte en eso y en eso estamos... aumentando el ritmo poco a poco e intentando ponernos de nuevo en forma y bajando los polvorones engullidos en dichas fiestas.

Vaya, pero es que cuando uno no tienen un "tono físico-mental" óptimo parece que se te olvida cómo se cogía la espada o hasta incluso se pasa por la cabeza cambiar de empuñadura ya que esta que utilizas es muy incómoda. Nada, nada. Es que hay que mentalizarse que esto es así: o te dedicas plenamente a hacer deporte aunque estén dando las campanadas o relajas la mente hasta que abran las salas. Lo segundo es muy recomendable para combatir el estrés, pero luego llegas a Logroño y pasa lo que pasa, que los vinos riojanos están muy bien pero sólo pruebas eso, la buena gastronomía de la extensa tierra ibérica por donde se prodigan las competiciones de esgrima. Pero esta vez me pasó que fui y me volví con un agrio sabor de boca (y no de un vino malo) por haber caído en 128 de mala manera.

Bueno, entrenar y entrenar. Volvemos a los entrenamientos semanales donde Rocío estructura los trabajos físicos y técnicos para retomar la senda dela buena aptitud física para llegar a la correcta actitud a la hora de subirnos a la pista. Aunque esto no asegura la victoria, pero ayuda muchísimo. En la cabeza radica una gran parte de la esgrima nuestra de cada día.

 

Pues hala, ahí ando yo (el del fondo) listo para el asalto, aunque el que me sacó la foto sabía que me lo iba a pasar por... Y es que a "ese" le dí la del pulpo, y me alegré, pues anteriormente (hace 2 años) me ganó a mí en Pamplona. Big Smile no todo iba a ser malo, ¿no? Así que ya sabéis, chicos y chicas: mucho entrenamiento y mucha cabeza. BE WATER, MY FRIEND...