Me he dejado llevar por el sopor veraniego durante un mes. La vida indolente se apoderó de mí, pero como el balanceo de un columpio con vaivenes del pensamiento, o como un batracio en la charca a veces me sumergía sin querer, como lastrado por un pesado metal, hasta el fondo, cada vez que me venían recuerdos de tu presencia, los pocos que quedan en esta laguna seca del pensamiento.
Me fui y te fuiste, pero quedas como unas cuantas líneas en este ente entre virtual y material de los bits y las teclas. Quedas, como un recuerdo perenne que quizás saltará como un resorte en cualquier momento de la vida, como cuando alguien se cuelga de ácido tu presencia sólo será un flashback con vida propia, tan real como los rayos del atardecer que algún día nos acompañó, tan intangible como ellos que no pudimos alcanzar con las manos extendidas. Quedas con el tatuaje de tinta indeleble con que una vez alguien quiso inmortalizar un sentimiento. Quizás alguien en un futuro vea este tatuaje en mi comportamiento, en mis ojos hacia el infinito y pregunte por su significado ¿Qué debería decirle?, acaso fue un amor fugaz, un enamoramiento juvenil o una herida profunda en el corazón.
Estuve en la que llaman la ciudad del amor, pero ni los cafés con nostalgia, ni el aire de sus calles, ni las nubes grises con su lluvia intempestiva. Y, ni siquiera el babel a mi alrededor me hicieron olvidar.
Sin embargo, como todo, hasta el recuerdo se acaba desgastando. Como roca que erosionada se ha convertido en esa arena rubia y fina que tanto te gusta acariciar. Ahora, que de ti sólo se que la echas de menos en tu desierto asfáltico, me siento frente a la máquina y siento el frío de la era glaciar que me espera.
Al final, sólo por hoy laissez faire, laissez passer. Quizás más adelante debamos abrigarnos.
Mientras tanto, en los momentos lúcidos he aprovechado para ir por otros derroteros, los de mi vida de estudiante, cuando me sentaba en este rincón de mi pueblo y mirando al mar calmaba mi ansiedad ante algún examen importante. Imaginando la paz que me invadía y buscando un refugio a las tormentas.
Qué diferencia, cuando eres joven y piensas que tienes problemas por no haberte aplicado lo necesario en los estudios, porque has metido la pata por algún comentario en el grupo con el que te mueves, o porque tus padres no entiendan cómo quieres que sea tu vida.
La Playa de la Casería de Ossio era virgen y poco atrayente hasta hace un año. Ahora se está convirtiendo en zona de alto estanding.
Casas lujosas y demás zarandajas que diluirán los recuerdos de las gentes de mal vivir que, entre estudios y amores, ahogábamos las penas entre humos y alcohol en la Cantina del Titi.
A estos lugares acudía a encontrarme a mi mismo apabullado por banalidades insuperables. Ahora hago lo propio, y el resultado es idéntico. Bendita medicina natural.
Llueve sobre la cama
Intento ser normal cuando te miro
pero se me torvan los ojos en tu pelo
y antes que me digas nada
me asaltan los hijos aprendidos,
pensamientos que salen
como eyaculaciones procaces
cuando las caderas empujan
y me hablas en los oídos ….
y obscenas imágenes se reflejan
sobre el blanco de la pared
y los techos responden con el eco
de palabras de amor y gemidos
de pieles encendidas
y sudores de volcán.
Llueve sobre la cama.
Llueve, y tendido
sobre el húmedo de sal
hiere, araña en cerco
de marcado impúdico,
(visual).