Lo de los obispos trae cola... Y larga.
La manifestación política (porque no tiene otro nombre) de la jerarquía eclesiástica y movimientos catecumenales, utilizando a las familias cristianas como pretexto, ya ha tenido una respuesta desde la ejecutiva federal socialista. No era para menos, después de las graves acusaciones contra la democracia, el Gobierno (sin nombrarlo) y la sociedad en general, pronunciadas en público por los jerarcas eclesiásticos. En este comunicado se le recuerda a la Iglesia Española, entre otras cosas, que:
- Que “es la Constitución (aprobada por todos los españoles, incluidos los católicos) la que ha garantizado la libertad religiosa y la que ha determinado que ninguna confesión tenga carácter estatal”.
- Que “a lo largo de estos últimos treinta años, los españoles han decidido mayoritariamente ampliar los derechos y las libertades individuales y fortalecer las políticas sociales en favor de la dignidad de las personas”.
- Que “la fortaleza de la democracia consiste en la garantía de la convivencia de opciones ideológicas, morales y religiosas distintas, sin aceptar la imposición de ninguna en particular. En este sentido, en un régimen de libertades, la fe no se legisla”.
- Que “la legitimidad de los valores y de las reglas de la convivencia emana de los principios y procedimientos constitucionales”.
- Que “guiados por nuestras convicciones democráticas y por nuestra defensa de la libertad individual, los socialistas, no daremos ningún paso atrás: seguiremos trabajando para que los ciudadanos españoles sean más libres y con más derechos, y para que, al mismo tiempo, nuestra convivencia sea cada vez más respetuosa y tolerante”.
Si quieren oír más, sigan con su radicalización y politización de la Iglesia y esperen a que se pronuncie el Rey.