Cardenales y obispos en campaña electoral
La Conferencia Episcopal vuelve a acaparar de nuevo la atención, tras una concentración en Madrid de 160.000 personas, el día de la Sagrada Familia, en la que estuvo bien presente la política y a la que Su Santidad dio su bendición apostólica.
Cardenales y obispos, con Rouco Valera al frente, así como dirigentes de movimientos neocatecumenales hicieron política (y mucha) en sus discursos; utilizaron a las familias cristianas para hacer una manifestación contra la política del Ejecutivo; lanzaron mensajes apocalípticos sobre la familia y la sociedad; tomaron postura de cara a las próximas elecciones; etc. Y a mí esto, como cristiano y católico que soy, me produce una tremenda repugnancia y no puedo menos que largar todo lo que siento porque creo firmemente que eso no es el evangelio de Jesucristo. Eso es hipocresía, fanatismo, endiosamiento, … Esa no es la Iglesia que queremos la mayoría de los cristianos. Esa es la Iglesia de la confrontación, de la crispación y del radicalismo.
Me niego a formar parte de esa Iglesia y me da vergüenza como cristiano que soy (y lo seguiré siendo) de que una parte de mi comunidad cristiana actúe así, manipule a la gente así, tergiverse las cosas así, … Como en los mejores tiempos del medievo, cuando el miedo a Dios y al infierno condicionaban el pensamiento de la sociedad, negándoles toda libertad.
Me niego a obedecer ciegamente todo lo que digan los actuales jerarcas eclesiásticos. Es más, no los reconozco como tales y pienso que Jesucristo tampoco los avalaría.
Me niego a asumir, como cristiano y católico que soy, frases como estas:
"El laicismo radical lleva a la disolución de la democracia" (García-Gasco)
"La familia está siendo sacudida por legislaciones inicuas"( Cañizares)
"El ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas reconocía: que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida". (Rouco)
“Las leyes vigentes relativizan radicalmente la idea del matrimonio y se fomentan desde las edades más tempranas prácticas y estilos de vida opuestos al valor del amor indisoluble"(Rouco)
Mucho me temo que esta radicalización va a traer graves consecuencias en nuestra sociedad moderna del siglo XXI. Si gana Zapatero la historia seguirá, aunque se le dé a la iglesia española el oro y el moro (que se le ha dado y se le está dando). Si gana Rajoy será todavía peor porque el PP tendrá la misión de pararle los pies a estos radicales y entonces, Dios no lo quiera, del PP se escindirán los ultraconservadores y a España llegará (si no lo ha hecho ya) la ultraderecha y para más INRI, de la mano de los obispos. ¡Qué paradojas de la vida! ¡Ojalá no suceda así!