¿Bajamos impuestos y subimos nivel de bienestar?
“El líder del PP ha presentado una reforma fiscal, que será uno de los pilares de la estrategia electoral popular de cara a las generales de 2008. Incluye la supresión del Impuesto de Patrimonio, la reducción del de Sociedades y del IRPF” (20minutos.com)
Este era el anunció que hacía Rajoy el pasado martes. Nada menos que suprimir el Impuesto de Patrimonio, o sea reducir la recaudación en bastantes millones de euros. Y no solo eso, sino reducir el de actos jurídicos documentados, reformar el tributo sobre Transmisiones Patrimoniales y, por supuesto, el del IRPF. Tan solo este último afecta a todos los españolitos (alguno había que reducir para llegar a todos). El resto solamente afecta a los grandes capitales, a las grandes fortunas. Muchas de ellas amasadas con el sudor de los “curritos” o en épocas de pelotazos o con corrupciones urbanísticas o con evasión de impuestos. Las menos, de forma totalmente legal.
O sea, para aclararnos y hablar en plata, lo que pretende el PP es reducir la recaudación de impuestos porque las arcas públicas están demasiado llenas y no conviene crear una sociedad de bienestar, en la que las familias de rentas más bajas obtengan la mayor parte de subvenciones de tipo social. A saber, las últimas concesiones del Gobierno que se han ofrecido son: los famosos 2.500 € por bebé; las de la Ley de Dependencia; la subida de pensiones y el S.M.I.; las que se deriven de la Ley del Suelo; las ayudas a jóvenes para acceder a una vivienda y creo que podríamos seguir enumerando todo tipo de ayudas y subvenciones a las familias con rentas más bajas llevadas a cabo por el Gobierno ZP. ¿Qué se pretende? Pues está claro una España más igualitaria, una riqueza mejor repartida, donde todo el mundo viva cómodamente. Eso es una auténtica política social.
Sin embargo, lo que pretende el Sr. Rajoy es que las grandes rentas atesoren cada vez más con reducciones de impuestos millonarias. Dinero que dejará de ingresarse y, por supuesto, distribuirse entre las rentas más bajas para paliar necesidades vitales como una vivienda digna, el cuidado de nuestros mayores o de discapacitados, el acceso de nuestros hijos a estudios superiores, etc.
Lo que Rajoy pretende es que todo el mundo acceda a esa sociedad supercompetitiva, que trabajen ambos progenitores, escalando puestos en la pirámide; que adquieran patrimonio, porque no tiene impuestos; que vendan y compren, porque no cuesta nada; que tengan tres o cuatro coches, porque no pagan; etc. En definitiva, que se caliente, aún más la economía, que se produzca y se consuma a un ritmo vertiginoso; que se machaque el planeta y sus recursos. O sea, otra historia diferente a la que tendremos si seguimos con las mismas políticas neoliberales, eso sí, pero de izquierdas, por favor.
¡Ojo a los curritos, no os confundáis con el PP!
¡Queremos un progreso más humanizado, Sr. Rajoy, en el que el capital no sea lo más importante!
No se pueden hacer nuevos comentarios en este artículo