La loca historia de la patria española III
LOS REYES CATÓLICOS
Los verdaderos artífices de la patria española fueron, sin duda, los Reyes Católicos, un matrimonio de conveniencia que, al parecer, funcionó bien. Su principal logro fue unificar los reinos de España. Sólo les faltó un detalle para que todo hubiese sido perfecto. No se preocuparon de anexionar un territorio que por aquel entonces no daba problemas y que no habían conquistado ni romanos, ni visigodos, ni árabes. Ese territorio sería cinco siglos después Euskal Herría, la patria vasca, enemiga feroz de la patria española. ¡Qué pena que los Reyes Católicos no conquistaran esos montes poblados de vascones, que vivían en caseríos diseminados, con unas costumbres ancestrales y muy extrañas! De haberlo hecho, la historia de hoy, no hubiera sido la misma.
Los súbditos de los Reyes Católicos, todos machistas, no estaban acostumbrados a que una mujer les gobernara e intentaron averiguar quien mandaba más si Isabel o Fernando. Pero unos caballeros denominados falangistas zanjaron la polémica con el clásico rótulo: “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”. Sin más comentarios, que cada uno piense lo que quiera.
Otro asunto importante para crear una patria grande y libre fueron los símbolos. ¡Qué pena que en aquel entonces no existiera el himno porque seguro que le habrían puesto letra y todos lo cantaríamos con mucho orgullo! Pero la historia es la historia y solo crearon el escudo, con su águila y sus escuditos nobiliarios de los reinos anexionados. Y luego Isabel le puso las flechas, porque su llegada al poder estuvo precedida de guerras fraticidas. Y significaba la lucha por los grandes sueños.
Por su parte, Fernando aportó a la patria el yugo. Como era aragonés y cabezón quiso someter a todos sus súbditos bajo su real voluntad. Además el yugo significaba el trabajo y la prosperidad, como buen catalán.
Después de los Reyes Católicos muchas parejas de hecho o de derecho o de política han intentado emular esas grandes gestas conquistadoras y unificadoras con el fin de dominar a los pueblos con su yugo y sus flechas.
Para no ir más lejos, como ejemplo tenemos una pareja muy conocida. Se trata de la Espe, luchadora empedernida contra los infieles sociatas, que compró la voluntad de dos de ellos para acceder al trono de la Comunidad de Madrid, en una maniobra supuestamente inmobiliaria y urbanística. Y el noble Gallardón, que con su trabajo y dedicación al Ayuntamiento de Madrid, ha cautivado la admiración de todos los curritos madrileños además de la burguesía y la nobleza.