La loca historia de la patria española I
Pasada ya la resaca electoral y viendo necesario un poco de humor para calmar el ambiente enrarecido, con el permiso de los respetables lectores, comienzo a contarle la loca historia de nuestra querida España, siempre plagada de héroes y heroínas, de personas influyentes y bienintencionadas, de conspiradores de palacio, de monarcas absolutistas, monarcas imperialistas, monarcas negativistas y pocos monarcas democráticos.
Capítulo I: EL CID CAmPeADOR
La historia de la nuestra patria bien podría haber empezado hacia el año mil y muy poco, cuando un joven y apuesto caballero se tomó en serio lo de recuperar la España entregada a los morancos. No era hijo de reyes, por lo que tuvo que ganarse el puesto en la corte, cortando cabezas y demostrando su valentía.
Comenzó a campear en tierras vallisoletanas, burgalesas y salmantinas hasta que se hizo con todo el reino de Castilla y León. Después establecería feudos invencibles como el de Valencia, con una barbera y mucho campo. Más tarde sería el de Madrid, con gallardía y esperanza en el futuro. Con el paso del tiempo conseguiría el poder sobre todos los reinos, regiones y países de España a los que sometió bajo el yugo de su absolutismo: “Yo o el caos”.
Como dueño y señor de los destinos de España se alió con dos amigos superpoderosos para seguir luchando contra los infieles musulmanes, recordando antiguas gestas heroicas. Mediante el Tratado de las Azores se comprometieron a atacar a los descendientes de los persas hasta su exterminio total.
Pero esta aventura no le salió bien y antes de entregar los poderes a su sucesor tuvo la peor derrota de los extremistas musulmanes en una emboscada bien planeada. Perdió el poder y además fue desterrado para purgar sus pecados al reino americano durante un tiempo. Allí pronunciaba conferencias sobre cómo conseguir el éxito y evitar los fracasos en la vida hasta que pudo regresar otra vez al Reino de España a seguir con sus batallitas.
(Copyright texto e imagen: Cicerón. Se puede reproducir cuantas veces se quiera citando su procedencia. Próximo capítulo: Los caballeros feudales)