La violencia de género que no cesa yII
España adolece de un sistema eficiente de salud mental público y, quizás, también privado, no lo sé. Es más, acudir a una consulta de salud mental como que es todavía un tema tabú. Estamos a años luz de los americanos de las películas, que visitan al psiquiatra como quien va al dentista. Pero a ver quien comenta en la oficina o en la barra del bar que ha ido a salud mental. De momento, se le pueden clavar todas las miradas de los contertulios. Y problemas mentales entre la gente, “habelos haylos” y cada vez más por las razones que daba en el post anterior. No vivimos, precisamente en una sociedad fácil.
Por si fuera poco y centrándonos en el tema, los esquemas tradicionales de ambos géneros están cambiando. La dependencia y subyugación que tenía la mujer respecto del marido hace tan solo 50 años, no existe hoy día; sin embargo, persisten las formas machistas y la mala educación recibida al respecto. A mi juicio, los cambios que ha habido en España han sido demasiado rápidos y no se han asimilado bien. Quizás haya un exceso de feminismo en todo, se puede haber ido de un extremo al otro, y tal vez también haya una descompensación en el trato que se da a ambos géneros, por parte de la justicia, en las separaciones matrimoniales. Sea como fuere todavía estamos lejos de erradicar o reducir al mínimo esta lacra social.
¿Qué podemos hacer, además de lo que se hace?
Entre otras cosas se podrían realizar campañas de sensibilización para romper los estereotipos sexistas; promover la denuncia pública y la condena de actitudes y comportamientos de violencia doméstica; llevar a cabo una coeducación real y efectiva por medio de especialistas en los centros educativos; analizar con lupa la tv: la publicidad, series de dibujos animados orientales, etc. Cualquier cosa menos quedarnos cruzados de brazos viendo lo que ocurre.