Érase un país de charanga y pandereta yIII
En este país machadiano donde lo más importante es lo superfluo, lo festivo y lo folclórico. Donde las grandes ideas y los sueños no son más que quimeras. Interesa lo concreto, lo práctico, “dame pan y llámame tonto”. Si alguien piensa un poco, ya es una oveja descarriada de la manada. Hay que seguir al líder y no pensar. Hay que seguir haciendo lo que hemos hecho siempre (y así nos ha ido) y no intentar nuevas aventuras. No soñar con paraísos, ni con mundos mejores. Esto es lo que tenemos, esta es la realidad. ¿Quién va a cambiarla?
El conservadurismo es la edad adulta de una sociedad. Ahí está Francia que no se atreve a soñar, no se atreve a dar un salto al vacío, al cambio. Eso solamente lo pueden hacer sociedades jóvenes democráticamente hablando, como es España (aunque ya envejecemos y empezamos a chochear).
En Francia ha ganado el poder de la derecha y del capital; el desprecio por las clases marginales, inmigrantes y descendientes de ellos; la poca o nula voluntad de conseguir una igualdad real, más libertad y más fraternidad entre todos los franceses…
Y eso sucede, no solo en Francia, Alemania, etc., sino aquí en España. Menos mal que entre nosotros todavía quedan algunos soñadores para seguir soñando con una España mejor, más igualitaria, más solidaria...
Con una España “del cincel y de la maza, con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza”, con esa España alejada del “vicio al alcance de la mano”.
Y es que las reacciones políticas a los últimos intentos de alejarnos de los vicios mundanos han sido y siguen siendo propias de esa España de charanga y pandereta. Así la ley del vino tuvo que dar marcha atrás; la del tabaco, se cumple a medias y nadie se atreve a hacerla cumplir; la del maltrato a los animales, no se cumple porque hay tradiciones (Beas de Segura) centenarias; la del botellón, costará muchos votos a quien intente hacerla cumplir; las corruptelas urbanísticas, tardarán en erradicarse; y así un largo etcétera. Pero a nosotros, ¡que no nos quiten lo bailao!
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