Érase un país de charanga y pandereta I

(Foto de la revista HOLA).- Tal y como se ha tratado la noticia de la detención y posterior puesta en libertad de la tonadillera Isabel Pantoja, bajo fianza, me da la sensación de que los pelotazos y enriquecimientos rápidos a costa de lo que sea, no están mal vistos en este país. Parece que todavía estamos viviendo en los años de El Lute, el delincuente que robaba gallinas para comer (por si alguno se le ha olvidado o es demasiado joven). O sea que los etarras, aunque cumplan sus penas íntegras, según el sistema judicial aprobado por todos los españoles, son los malos y los que deben pudrirse en la cárcel, aunque la ley los ampare; sin embargo, la tonadillera, su novio, los artistas marbellíes de la corrupción urbanística... Esos, no, por favor. Esos no me los toquéis. Pobrecitos, solo querían apañar unos euros para vivir la
dolce vita. Que se hormigona todo el suelo de Marbella, ¡qué más da! ¿A quién le importa? Que había recalificaciones sobornadas a golpe de maletín o de sobre porque ya un taquito de billetes grandes suponen un buen pellizco. ¡Qué más da! ¡A vivir y a dejar vivir! Y el que no “puea que se joa”. "Nosotros no hemos matado a nadie". Pero, de verdad, ¿Nadie ha pensado de donde ha sacado el dinero el constructor para sobornar al que lo deja construir? El único sitio de donde puede salir es del que va a comprar esa vivienda y de los obreros que la han construido. Los primeros me da igual porque son viviendas de segunda residencia, pero de los obreros, de la precaria mano de obra de inmigrantes y gente que no tienen otra cosa, de esos no me da igual. ¿Qué quieren Uds. que les diga? ¡Hay muchas formas de matar!