Los lobos se disfrazan de corderos en elecciones
Recordando antiguas campañas electorales en nuestro país, me hace pensar que, siempre que llega un periodo electoral, los lobos se disfrazan de corderos. Y ahí tenemos el mejor ejemplo, al Sr. Rajoy como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera habido crispación unos meses antes, como si él hubiera sido la víctima de toda esta algarada organizada en torno a la política antiterrorista. Ahí lo tenemos, empeñado en recuperar el diálogo y el consenso perdido con el Gobierno en materia antiterrorista. Si puede ser “mañana mismo, mejor”, por favor. ¿Qué pasa Sr. Rajoy? ¿Dónde va Ud. con tanta prisa? Ha visto que su política de alejamiento y confrontación no da frutos, sino todo lo contrario, que le quita votos, y ahora quiere dar marcha atrás cuanto antes. No, hombre, espérese a las elecciones por lo menos. Espérese a saber cual es el resultado de su política de confrontación y desacreditación del Gobierno. Ud. ya lo sabe, porque le habrá costado bastante hacer las listas en muchos municipios de España. ¡Quién va a querer ser copartícipe de esa política de crispación! Ya se ha dado cuenta y ¡ale! a disfrazarse de cordero, que la gente normalita tiene poca memoria y se le olvida todo. No señor, no. Siga Ud. de lobo intentándose merendar a nuestra CaperuZPcita, y no nos engañe. Mire Ud. que hemos escuchado ya muchos cuentos y después de largar lo que ha largado y de organizar lo que ha organizado, no sé como tiene Ud. la osadía de meterle prisa al Gobierno para llegar a un acuerdo en materia de terrorismo. Y encima, se atreve a condicionar ese consenso a una decisión judicial sobre Batasuna y sus partidos exprés. Demasiado poco orgullo tiene Zp para convocarle en junio. Si estuviera González, se iba Ud. a hundir en su falaz campaña de: “España va mal con Zp”. Sin embargo, y mire Ud. donde está el buen talante democrático, le están echando una mano para que no se hunda y continúe al frente de su partido. Aprovéchela, Sr. Rajoy, y déjese de condiciones. Posiblemente sea la última tabla de salvación que vea antes de hundirse en su mar de engaños.
No se pueden hacer nuevos comentarios en este artículo