Teresa hace tiempo ………
Era muy tarde pasadas las nueve de la noche, la jornada laboral está mas que terminada, pero a Teresa nunca le parece bastante, el trabajo la absorbe, la tiene hipnotizada y nunca descansa. Quique le pidió que le dejara un informe de un cliente sobre su mesa, el también es trabajador, pero no tan empedernido como ella, se le ve con pinta de mujeriego, pero ella no puede asegurarlo, pues no le ha visto en ninguna situación comprometida.
Teresa camina por el ancho pasillo de la oficina con la mitad de las luces apagadas, se encuentra sola y parece tener miedo, pero su paso es firme para disimularlo. Lleva el dossier que Quique le a pedido, se lo dejará y se irá a casa a descansar, nadie la espera, pero a ella no le importa. En el silencio de la noche escucha un sonido, viene del despacho de Quique, pero no parece Quique, se acerca despacio y mira por la rendija de la puerta casi cerrada, no puede creer lo que ve. Hay una mujer desnuda de rodillas delante de la mesa de la oficina, esta devorando el miembro de Quique con ansia, con lujuria, Quique tiene sus manos sobre su cabeza y la empuja. Teresa se queda paralizada, sus piernas no responden, su mirada no se aparta, la escena la excita, mira a su alrededor, como si alguien la pudiera descubrir, pero no queda nadie en la oficina, sigue mirando.
La mujer se levanta y Teresa comprueba que es Eva la que se tumba sobre la mesa del despacho, ofreciendo su sexo a la vista de Teresa y al gusto de Quique, este arrodillado y de espaldas a Teresa da muestras de estar saboreando el sexo de Eva con todo el gusto. Teresa sólo ve la cabeza de Quique, pero se imagina su lengua recorriendo los labios internos de Eva, imagina sus jugos resbalándola por los muslos y los labios de Quique absorbiéndolos. Teresa lleva tanto tiempo en la puerta que ella misma está mojada. Ahora Quique se ha levantado frota su enorme miembro con las manos y parece crecer todavía mas, se gira. Teresa solo puede ver las embestidas que Quique realiza, solo puede escuchar los gemidos y gritos que ambos lanzan, ver los músculos contraídos de las piernas de Quique hasta que Eva lanza un enorme gemido y Quique la sigue desplomándose sobre ella. Ahora puede ver las manos de Quique recorriendo el cuerpo de Eva. Ella misma siente sus pezones endurecidos bajo la suave camisa, siente como sus pechos desean que los toquen, los laman y los muerdan, lo que ha visto en el despacho le agrada, lo siente por dentro y la deja ebria de sexo. Al rato, recobra la compostura y se aparta silenciosa de la puerta, y toma una decisión, ella quiere probarlo……..
Teresa lleva cinco años soñando con lo que vio aquel día, sabe a raíz de los cafés que toman por la mañana que Quique no dudaría acostarse con ella ni un minuto, pero también sabe, que en cuanto se acueste con él, se habrá acabado el misterio, y que esa lujuria que flota en el ambiente cada vez que están juntos, desaparecerá. También tiene sus fantasías con Eva, pero tiene la corazonada de que sabrá cumplirlas las dos con el mismo fin. Tiene que conseguir que Quique la desee para siempre, que haga algo que la demuestre que no será solo un polvo, por eso ella sigue esperando su oportunidad. Y llega, claro que llega, solo hay que esperar el momento oportuno……
Cuando deciden hacer méritos para el puesto de Director, ella maquina un plan que sabe que Quique no puede rechazar. Durante un mes no toma más café, para crearle a Quique una obsesión, y después le ofrece el partido, y el trato.
Sabe que ganará, tiene sus armas escondidas bajo su falda. Sabe que la imaginación de Quique es su mejor baza, y no duda en dejarle claras muestras de lo que le espera si gana, eso le perderá. Sus faldas cada vez mas cortas, su blusa con mas escote cada día y como colofón final el encuentro de Eva en el baño. Desde el día que vio a Eva degustar a Quique, ella no ha dejado de pensar en lo que sería ser empapada por su lengua, tocada por las manos de una mujer. Sabe las ganas de Eva de conseguir un puesto mejor, de hacerse valer en la empresa y formar parte en su vida social, así después valorar el riesgo, decide ofrecerle ser su compañera en el partido. Eva la está esperando y no se hace de rogar, entre miradas y frases llenas de dobles sentidos, se citan en el cuarto de baño de la empresa donde por fin, Teresa cumple una de sus fantasías.
Eva es una gran amante, la desnuda de cintura para arriba con tacto, tan solo el roce de sus manos ya consigue excitar a Teresa, que lleva cinco años imaginando una escena parecida, la lengua de Eva es caliente y suave, dulce y sensual como sus enormes pechos que se frotan contra los suyos mientras su lengua recorre su cuello. Teresa tiembla bajo el contacto de Eva, se deja amar por las manos expertas, deja que se deslicen entre sus piernas mientras su lengua le recorre los muslos, deja que sus labios le rocen su sexo, mientras que dos dedos deciden explorar dentro, sus gemidos son de escándalo, la sola sensación de saber que Quique estará en la puerta escuchando la hace entrar en el mas absoluto de los éxtasis. Eva continúa saboreándola cuando su cuerpo recibe un gran orgasmo brutal que hace que se tambalee y pierda el sentido. Es el mejor orgasmo que ha tenido hasta ahora, pero la mejor recompensa llega cuando se despide con un beso de Eva y nota su propio sabor en los labios, Eva se marcha y al abrir la puerta se encuentra sorprendida a Quique, al que besa en los labios, llenándole del sabor del sexo que acaba de comer. Lo que siente Teresa es obsceno, libidinoso, lascivo, deseo.
A partir de ese momento Teresa saca todas sus armas, y ataca, cada día más provocativa, cada día más sensual para hacer perder la cabeza a Quique y conseguir su propósito. Llega el día del partido, Quique juega con Patricia, una lesbiana de la oficina muy conocida por Eva, según le explicó esta a Teresa unas horas antes cuando hablaron, y planearon la estrategia, en el vestuario del club de tenis.
Eva había pensado jugar sin sujetador y Teresa llevaba días pensando en hacerlo sin bragas, las dos se excitaron enormemente imaginando a Quique y Patricia cuando se dieran cuenta de que no llevaban ropa interior por la pista de tenis, entre risas y carcajadas la mano de Eva se deslizó entre los pechos de Teresa cuando se estaban duchando, Eva vio la cara desvergonzada de Teresa, y sonrió bajo el agua. Las manos de Teresa la apoyaron con fuerza contra la pared, su boca sedienta la besó con fuerza, su lengua exploró su boca, las manos tocaron los pechos de Eva, sus pezones duros, eran como caramelos jugosos entre los labios de Teresa y recorrió su cuerpo de Eva para beberse el agua que caía por él, Eva estaba encantada con aquellos labios calientes sobre su cuerpo, y se dejó seducir por ellos, su sexo se abrió para que Teresa gozara del fruto de sus caricias y ella tuviera el placer que deseaba. Eva llegó a la cima de su goce bajo una lluvia de agua fría como el hielo y el mordisqueo incesante de unos labios calientes. Salieron de la ducha y esta vez fue Eva la que con su lengua secó toda el agua que quedaba en el cuerpo de Teresa. Así relajadas se dirigieron a jugar un partido de tenis que decidiría mucho mas que su futuro laboral…
Durante el partido, Teresa tuvo oportunidad de mostrarle a Quique su última arma. Se agachó delante de sus narices a recoger una pelota, su falda se levantó y dejó entrever que no había nada mas, al ver la entrepierna de Quique, Teresa supo que había ganado el partido, el mejor ascenso al que puede optar y también al hombre de su vida……..