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9 meses por delante
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Ya nos lo decía nuestra matrona de las clases de preparación cuando Sofía... “mucho miedo le tenéis al parto... ¡pero lo peor viene después!” pues sí, es cierto... lo malo son los siguientes días. Estás cansada, probablemente dolorida, y tienes un pequeñajo al lado que en cuanto se despierta empieza a llorar. Casi siempre es de hambre, cierto... pero, anda, tú todavía no tienes leche... Apenas una mijita de calostro, que sí, es buenísimo para ellos: es muy nutritivo, tiene todas tus defensas... ¡pero no les llena nada! De la vuelta a casa ya ni hablamos... o mejor, sí, hablaremos largo y tendido pero eso será en mi siguiente post, que por cierto, será ya el primero del nuevo blog: “Mamá a bordo”
Pero bueno, os cuento mi postparto en concreto (que tampoco fue tan malo en realidad). Me sacaron del paritorio y me llevaron durante un buen rato a la sala de despertar. Allí intentamos que Guille se cogiera al pecho pero no tenía muchas ganas el chico. Estuvo jugueteando con mi pezón y lamiéndolo como a un rico helado de vainilla pero nada, ni amago de succión. Dicen que los bebés cuando más despierto tienen su instinto de succión es en sus primeras horas de vida pero está claro que mis hijos se salen de esa norma. Pero bueno, sin agobios. Con Sofía se empeñaron mucho en que me cogiera el pecho y sólo conseguimos que subiera a la habitación con un cabreo del quince y toda la familia la conociera berreando, roja y con la barbilla temblando (que mi chica es muy buenecica pero cuando saca la mala leche la saca de verdad). Y total, para lo que sirvió, dijo que de teta nada y fue biberón... ¿a qué no sabíais que los bebés también pueden hacer huelgas de hambre? Cada vez que me acuerdo... la pobre llorando desesperada muerta de hambre y rechazando insistentemente el pecho... como para no ceder... Así que sí, me alegré de que esta vez nadie se empeñara en que el niño cogiera el pecho, tiempo habría para ello..
Cuando subí a la habitación sería ya la 1 de la madrugada y ya habíamos avisado a la familia de que si me ponía de parto por la noche les llamaríamos ya al día siguiente así que pudimos descansar más o menos tranquilos. Más o menos porque aunque Guille (como la mayoría de los bebés, creo) durmió como un ceporro muchas horas seguidas después del parto (también para ellos es toda una experiencia y supongo que acaban agotados), lo malo de la Seguridad Social es que tu descanso depende de ti, de tu bebé, del de tu compañera de cuarto y del de su bebé. De momento ya a la 1 que me subieron a mí les encendieron a ellos todas las luces (no se andan con miramientos con estas cosas) y su bebé que acababa de dormirse... pues qué os voy a contar... a eso hay que añadir que de momento sigues con el gotero (qué cosa más molesta, por cierto) y que no te dejan levantarte sóla al baño la primera vez así que en cuanto notas ganas tienes que avisar para que te acompañen (y vuelvan a encender alegremente todas las luces, claro) En fin, un show. Pero bueno, algún ratico te dejan dormir...
Y llegamos ya al viernes. No fue malo. Yo no tenía casi molestias por los puntos y los entuertos apenas habían empezado. Guille seguía agotado y durmiendo mucho y eso sí, tuve un adelanto de lo que me esperaba al día siguiente viendo a mi compañera de cama (ventajas de compartir habitación) Su bebé estaba ya muertecito de hambre y ella aún no había tenido la subida así que lo tenía casi continuamente reclamando teta y de paso destrozándole los pezones (aunque no le hizo grietas ni nada pero claro, tener un crío constantemente succionando en una zona tan delicada...)
Esa noche pudimos dormir un poco más. Los bebés se despertaron un par de veces pero fueron a la par (supongo que el lloro de uno despertaba al otro) y como no tenían que traernos a nadie más a la habitación no hubo interrupciones de medianoche. El sábado sin embargo me tocaba a mí el día malo. Guille ya estaba bien descansado y, efectivamente, se le había despertado el apetito. La recomendación es ponértelo al pecho con mucha frecuencia para que estimule la subida de leche pero la verdad es que yo el día anterior lo había dejado dormir todo lo que quiso así que no me lo había puesto mucho. La mañana del sábado también durmió bastante pero al final sí que lo desperté para que mamara porque ya me parecía demasiado. Al menos, a diferencia de su hermana, Guille sí cogió bastante bien el pecho desde el principio. Me hacía algo de daño porque no abría la boca lo suficiente pero tampoco llegó en ningún momento a hacerme grietas ni nada parecido. Además era más en el momento de cogerse, luego mientras mamaba ya no tanto. ¿O será que los dichosos entuertos no me dejaban enterarme de ningún otro dolor? La verdad es que sí, ¡duelen! Son como dolores fuertecillos de regla pero con la duración de las contracciones. Bueno, de hecho son las contracciones que realiza el útero para volver a su tamaño original. El caso es que sí, son dolorosos y vienen sobre todo mientras estás dando el pecho pero como son necesarios y además puntuales y poco duraderos, pues bueno, los llevé más o menos bien. Tuve la gran suerte además de que los puntos no me dolieron nada de nada. Justito las molestias estas de cuando se van secando y te empiezan a tirar, pero vamos, que eso no es nada... en fín, lo de sentarme tampoco lo llevé muy bien hasta un par de días después del parto pero tampoco iba a estar como si nada, ¿no?
Ese mismo sábado después de comer le dieron el alta a mi compañera de habitación (que, por cierto, ya había tenido la subida, lo que me permitía pensar que yo la tendría al día siguiente porque ella iba con un día de adelanto sobre mí) A media tarde me subieron a otra mamá con su pequeñita (que por cierto había cogido el pecho desde el primer momento y mamaba que daba gusto la tía... así tuvo de pronto la subida la mujer, si es que es cierto que cada embarazo, cada parto, cada postparto es un mundo distinto...) Yo sin embargo tuve un pequeño momento de crisis con el tema de la lactancia y hasta acaricié la idea de recuperar mi sacaleches y darle en biberón como a Sofía pero nada, son cosas de las hormonas, del daño que me hacía al cogerse, de que le costaba un montón agarrarse bien... pero es que claro, son tan chiquitines... afortunadamente mi sentido común estuvo alerta y me convenció de que tenía que darle unos días para que fuera aprendiendo y que en poco tiempo todo sería de lo más satisfactorio para los dos. Hablaba bajito el pobre, asustado por la contundencia de las protestas de mis hormonas, pero habló, sereno y tranquilo, y consiguió imponerse a las hormonas. Según lo cuento estoy viendo la imagen de unas hormonas alborotadas sobre mi hombro derecho y un sentido común acobardado pero firme susurrándome en mi oído izquierdo... si supiera dibujar os pondría la imagen pero hasta Sofía lo haría mejor que yo y dudo mucho que pueda encontrar este dibujo en internet así utilizar vuestra imaginación, ¿vale?
El domingo se me pasó ya en un vuelo. Sabiendo que después de comer me iría ya para casa yo pensaba que se me haría larguísimo pero no. Las visitas también contribuyeron a ello. Tuve suerte, en ningún momento se me acumuló mucha gente. Tuve ratos muy tranquilos y visitas espaciadas y de duración moderada así que muy bien. Te entretienes unos ratos, te dejan descansar otros... lo ideal, vamos. También las visitas de mis compañeras de habitación fueron moderadas, lo que se agradece, la verdad.
Tal y como esperaba, durante la mañana del domingo empecé a notar la subida de leche con lo que Guille ya se iba quedando más satisfecho al mamar y por tanto descansaba más rato. Mis entuertos ya no eran tan fuertes como el día anterior y los puntos me tiraban un poco pero me dejaban sentarme más o menos bien para comer y demás. Los médicos fueron pasando y todos nos dieron el alta sin problemas. Bueno, a Guille le crepita un poco una cadera y tenemos que volver al mes a que lo vea el traumátologo pero ya le pasó también a Sofía y se le corrigió sólo. Al parecer es algo bastante habitual y que suele arreglarse por sí mismo.
Creo que ya os he contado todo lo más importante. Curiosidades: el viernes los del Heraldo de Aragón me mandaron un fotógrafo a la habitación para sacarnos a los tres (el domingo salió en Heraldo Abierto, ¿os acordáis que os lo conté en mi post de agradecimientos varios?) Aprovecho para agradecerles desde aquí el seguimiento que han realizado de mi embarazo y por supuesto el ramo de flores que me enviaron al hospital... me encanta que me manden flores...
Y por supuesto no quiero dejar pasar la ocasión de agradecer a todo el personal del Hospital Miguel Servet de Zaragoza su atención durante toda mi estancia. Está claro que como en casa no se está en ningún sitio y que, como todas, estaba deseando que me dieran el alta pero desde luego no porque allí estuviera mal ni mucho menos. Durante esos días pasé por las manos de varios profesionales, como es lógico, pero en general el trato de todos ellos fue excelente. Ya lo dijo Quevedo, “cada uno es cada uno y sus cadaunadas” y por supuesto algun@s fueron más cariñosos o más atent@s, según la personalidad de cada cual, pero la valoración general desde luego es muy positiva, como ya lo fue con Sofía. Ya lo dije en el post correspondiente, pero yo desde luego, para el parto al menos, sigo recomendando la sanidad pública. Al menos en Zaragoza, que también sé que hay muchas diferencias de unos sitios a otros...
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Jueves 3 de mayo: 10:30 am Llegamos puntuales a nuestra consulta en alto riesgo (por estar fuera de cuentas, no porque tuviera riesgo de nada) El test basal muestra mucho movimiento de Guille pero ni una contracción ni media (aunque yo alguna flojita ya tenía) Me pasan a consulta y me hacen una exploración completa. El líquido amniótico está perfectamente, Guille también, y yo tengo el cuello borrado y unos 2 cm de dilatación. Según la doctora estoy "favorable" pero me falta ponerme de parto. Ricardo tiene que volver al trabajo así que me deja más o menos cerca de casa, el paseíto suficiente para que empiece a notar contracciones fuertes. Por el momento muy espaciadas, claro. Tan espaciadas como para dejarme comer y pasar más o menos tranquilamente la tarde y, a eso de las 8 de la noche, subirnos al hospital. Y sí, estaba ya casi de 4 cm así que me mandan directamente a dilatación. ¡El gran momento ha llegado! Cambios con respecto al parto anterior: no me rasuraron ni me pusieron enema (parece que han ido cambiando algunos protocolos) La verdad es que para mí eso es lo de menos porque no deja de ser cuestión de higiene... en fín, a lo que iba. Esta vez estuve rápida y en cuanto ví a la matrona colgarme el gotero le pregunté si todavía ponían la oxitocina por sistema. Me dijo que hombre, si no hace falta... pero vamos, se le veía más bien partidaria de enchufármela a la mujer... quedamos en que de momento me dejaba un rato sin nada a ver qué tal dinámica de parto llevaba yo sóla y en función de eso le decía si la quería o no, que sin ella podía pegarme muchas horas de parto. Sobre la epidural también quedamos en que ya veríamos si me la ponía o no pero que de momento le dejaba todo firmado por si acaso. Como parecía que la cosa iba algo lenta, me propuso romperme la bolsa de aguas, que eso también suele acelerar las cosas. Ya antes habían comprobado que estaba a punto de romperse y ella pensaba que en cualquier contracción se rompería ya pero bueno, le dije que sí, que la rompiera, total, ya metidos en el ajo que más da un poco antes que un poco después, y tampoco quería yo un parto eterno... lo de la bolsa aceleró poco las cosas, por no decir nada, así que al final decidí que mejor rendirme a los avances médicos, por poco naturales que sean (yo mucho hablo pero luego...) y me puso la oxitocina, aunque el mínimo, sólo para acelerar un poco. Eso sí, ya le dije, si me pones "eso" vete pidiéndome ya la epidural... y menos mal, porque mis contracciones eran ya bastante dolorosas pero se aguantaban, sobre todo guardando bien la respiración, pero en cuanto te entra el bicho ese por el cuerpo te quedas doblada y jurando en todo idioma, vivo o muerto, de este mundo y de los de más allá. La epidural tardó un poquito porque se la estaban poniendo a otra parturienta. No debieron ser más de 4 o 5 contracciones sin ella pero a mi marido le hice reclamarla ¡dos veces! ¡ ###### oxitocina! ¡qué ancho se quedó el que la inventó... A partir de la epidural ya todo fue como la seda (al que inventó ésta sin embargo deberían ponerle un enorme monumento, o más bien al que extendió su uso para los partos...) En cuanto los dolores remitieron aproveché para dormitar un poco porque yo que soy más bien lironcete, a esas horas ya estaba muerta de sueño (serían las 11 más o menos) Pero nada, me duró poco. De repente noté una presión tremenda por ahí abajo y mandé a Ricardo a avisar rápidamente a las matronas. Efectivamente, estaba ya totalmente dilatada y las ganas de empujar se imponían (en mi anterior embarazo cuando me hablaban de esto yo decía... ¿ganas de empujar? ¿y eso qué es? ¿qué tengo que notar? pues tranquilas, no hará falta que penséis nada, el cuerpo pide lo que necesita con meridiana claridad... eso sí, para notarlas hace falta que os hayan puesto la epidural en su justa medida, si os ponen demasiada es cuando no se nota nada y el trabajo de parto se complica) A mí me la pusieron por lo visto fenomenal porque dolor ni pizca pero la presión me indicaba exactamente cuando llegaba cada contracción y, por tanto, cuándo era el momento de empujar. Tras unos pocos empujones en dilatación, y viendo que la cabecita ya estaba a punto, me llevaron a paritorio. Todavía costó un poquito porque por lo visto tengo no sé qué hueso muy prominente (¿del pubis?, no sé, no me hagáis mucho caso, no estaba yo para enterarme de esos detalles) y al parecer obstruía un poco la salida del bebé. Pero nada, empujar un poco más fuerte y de repente noté algo ahí abajo (la cabecita) y como una quemazón (luego me enteré de que me había desgarrado un poquito, supongo que al ser repetidora pensaron que ya no me haría falta episiotomía) Ya podía dejar de empujar, la matrona terminó de sacar al bebé y me hizo la pregunta tonta del día: ¿quieres que te lo ponga encima? ¡pues claro! Esta vez me enteré de todo mucho más que con Sofía. Entonces estaba como aturdida por tantas emociones y todo nuevo pero con Guille ya sabía a lo que iba y cómo se tenía que desarrollar, así que estaba más atenta a todo. El momento en que te ponen a tu bebé encima es único. No es que sintiera tampoco esa sensación tan intensísima de la que algunas hablan, ni tampoco rompí a llorar, como no lo hice con Sofía, pero desde luego si hay un momento especialmente feliz en la vida es justamente ése. Te traen un cuerpecito lloroso, asustado, mojado... y de repente te lo ponen encima y se calla y se acurruca tan a gustito sobre tu pecho... y tú lo acaricias, le hablas, le das la bienvenida... y su padre rabiando porque la otra vez le pasaron enseguida a Sofía y a Guille me lo dejaron más rato a mí, jajajaja. Total, que nada, se lo llevaron a hacerle las perrerías de turno (pequeñas pruebas, sondas para limpiarle nariz y garganta y demás) y mientras me cosían a mí se lo pasaron un ratito a su papi, que ya os contó estupendamente sus sensaciones en ese momento. El peque me reclama pero en cuanto pueda os prometo volver  con las siguientes entregas: el postparto y la vuelta a casa. De momento os presento al resultado de tanta ilusión y tanto esfuerzo. Mi hijo Guille:
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Buenos días a tod@s los que seguís con tanto entusiasmo este blog de Lamamma. Soy su marido, a quién podéis llamar Elpappa. Sinceramente, lamento que sea yo quien tenga que escribir este post y no sea Lamamma quién lo haga, que seguro que lo escribiría mejor que yo, que no sé ni por dónde empezar ni cómo contarlo, Pero bueno, yo lo cuento tal y como me salgan las frases. Guille nacio ayer a las 23:45 de la noche. Tras varias visitas al Hospital durante el miércoles y el jueves, y que esa misma mañana había perdido ya el tapón mucoso (pero sin tener todavía las contracciones suficientes) y con el siguiente volante de exploración para el sábado,.. Guille decidió que ya estaba bien de hacernos esperar y por la tarde empezaron las contracciones fuertes. Así que a eso de las ocho de la tarde ingresamos en el Hospital, donde a ella la subieron a dilatar. Mi mujer, sabida de la experiencia anterior, pidió que le pusieran Oxitocina para acortar la duración del pre-parto aunque esto suponga contracciones más fuertes; pero al haber firmado la autorización de la epidural y tras varias contracciones bastantes fuertes pidió que la pusieran enseguida para no sentir el dolor. Incoveniente de la epidural es que luego no sientes tanto los empujones y cuesta un poco más sacarlo. Tras varias horas de contracciones y que ya notaba bastante bajo a Guille llamamos a la matrona para que diera el visto bueno para pasar al paritorio. Pasaron a paritorio y tras unos pocos empujones y ayuda de la matrona Guille sacó su cabecita y a continuación su cuerpecito. Eran las 23:45 del 3 de mayo del 2007. Guillermo ya estaba con nosotros. El momento más bonito para cualquier persona es este: cuando tu hijo sale y lo tienes a tu lado, sintiendo que esa cosa tan pequeñita la tienes allí contigo, que es parte tuya y sientes que vive, respira, llora, te mira, se mueve, se relaja, protesta,.. En fin yo no sé déscribir bien todas esas sensaciones, le dejo a mi mujer que os explique mejor todos estas sansaciones en el siguiente post. Yo sólo os deseo que ese momento lo disfrutéis de verdad. Sin duda alguna para mí, los momentos más felices de mi vida han sido el nacimiento tanto de Sofía como de Guille, no lo cambio por nada del mundo. En fin no me enrollo más, seguro que hay un montón de faltas e incorrecciones gramaticales, perdonad por las faltas y a tod@s que pronto tengáis vuestro gran momento.
P.D. Gracias a tod@s vosotr@s que habéis hecho posible este blog. (Un blog no es sólo de quien lo escribe; si no de quién lo lee, y de quién participa también de él con sus comentarios, dudas, preguntas, respuestas...)
Elpappa
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Bueno, pues ayer ya salí de cuentas pero este niño es comodón como su hermana y está tan a gustito en la barrigota de su mami que no tiene ninguna prisa por salir. Estuve en el tocólogo, me hizo una exploración y, efectivamente, me confirmó que aquéllo seguía cerrado a cal y canto así que nada, a esperar toca. Eso sí, me dijo que si para mitad de la semana que viene no me había puesto de parto que me fuera a maternidad, a la consulta de alto riesgo para que me fueran controlando ya por allí. No por nada en especial, aquí es el protocolo, en cuanto sales de cuentas te derivan a alto riesgo para estar más controlada. Ya me pasó con Sofía.
Como no sé si podré volver a escribir antes del parto, aprovecho hoy para daros las gracias a tod@s por vuestro seguimiento, por vuestros ánimos y por supuesto por vuestras palabras sobre mi blog, que de verdad que me hacen muy feliz porque en ningún momento cuando comencé a escribir esto pensé que podría interesarle a tanta gente, ni mucho menos ayudarle, como me comentáis. No podéis ni imaginar lo contenta que me siento por ello y cómo os agradezco a tod@s vuestros comentarios, tanto a favor como en contra, por supuesto.
Ah, y sí, por supuesto que tengo ya a un encargado de escribir aquí una pequeña nota en cuanto nazca Guillermo, y desde luego tengo previsto, en cuanto pueda, un largo post (o dos) contándoos el parto y, no menos importante, el post parto y la vuelta a casa. No sé cuándo será, dependerá del ritmo que cojamos con el peque pero lo que está claro es que la reciente aprobación del permiso de 15 días de paternidad me ayudará a hacerlo antes, no es lo mismo volver a casa con el papi que sin él, ¿verdad?
Otra cosa que me habéis pedido algunas es que no deje de escribir después del nacimiento del peque. Bueno, no puedo prometeros nada porque dependerá de cómo consiga organizarme con las dos fierecillas pero os puedo adelantar que mi intención sí es seguir con otro blog sobre maternidad. Aún no sé cuándo empezará ni su nombre, ni siquiera si finalmente podré hacerlo o no pero sí, la intención está ahí.
De nuevo gracias a tod@s y no, esto no es una despedida... sólo un ¡hasta pronto!
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Vaya, pues parece que por fin nos hemos puesto las pilas y este puente (el 23 de abril es festivo en Aragón, por San Jorge) hemos aprovechado para preparar bastantes cosillas. Hoy sin embargo me he levantado con un considerable dolor de garganta y oído derecho. Estando tan cerca del parto he preferido ser buena y quedarme en casita hasta que me vea esta tarde el médico, a ver qué me dice. En cualquier caso, sea lo que sea, más me vale curarlo bien antes de que toque empujar, ¿no? Pero no es de esto de lo que quería yo hablaros hoy, si no de los preparativos que se pueden ir haciendo, incluso desde el principio del embarazo, para el gran momento. Desde el primer momento: - Manteneros en forma, nada mejor que un cuerpo sano y elástico para afrontar un  parto. ¿Cómo? mis recomendaciones particulares son el yoga y la natación, ambos estupendos durante el embarazo. Con la natación mantendréis la forma y con el yoga la elasticidad. También podéis combinarlo con los ejercicios que os puse en el post de las clases de preparación al parto. En algunos sitios imparten clases de matronatación, puede ser una buena idea apuntarse a ellas, sobre todo si, como yo, no sois demasiado constantes yendo por vuestra cuenta. - El masaje perineal: Este masaje contribuye a preparar la piel y el músculo del periné para su futura distensión, a la hora del parto. El periné es la zona que se encuentra entre la vagina y el recto. Yo lo hice para el parto de Sofía pero supongo que empecé tarde y además fui poco constante así que no me libré de la episiotomía pero sigo pensando que tiene que ser bueno para el parto. En esta página explican con bastante detalle cómo hacerlo, aunque me lo explicaron bastante más sencillo. En cualquier caso, lo importante es hacerlo todos los días y básicamente consiste en utilizar el dedo pulgar, bien hidratado con aceite de almendras o algo similar para realizar un pequeño masaje en el periné, estirándolo hacia fuera (en cierta forma simulando la presión que realizará más adelante la cabeza del bebé) - Las compras: ir haciéndolas poco a poco, que no se os junten todos los gastos al final si no queréis llevaros un susto de muerte. Tratad de planificar los regalos que os van a hacer, con quien tengáis más confianza, claro. Normalmente la familia se hace cargo de regalaros las cosas más gordas, como la cuna, el cambiador, el cochecito... En cualquier caso, es un error muy común pensar que en las cosas de bebés no hay buenas rebajas. No es cierto. Las semanas fantásticas, días de oro y similares del Corte Inglés suelen tener buenas ofertas en mobiliario básico de bebé y el hipercor en rebajas suele hacer un 15% de descuento en los cochecitos. No olvidéis tampoco las quincenas del bebé, suelen sacar bastantes cosillas a buen precio. Hacia el final del embarazo: - La habitación del bebé: por supuesto tendréis que tener preparado lo básico para  su llegada desde un tiempo antes de la fecha prevista de parto (cuánto dependerá de lo previsoras que seais y de la marcha del embarazo pero nunca se sabe cuándo un parto se puede adelantar).¿Y qué es lo básico? pues veamos, el moisés, mini cuna o directamente la cuna según lo que hayáis decidido (vestidos, claro, no olvidéis las sabanitas) Algo de ropita para las primeras puestas (luego te regalan muchas cosas pero para los primeros días necesitaréis tener algo preparado), los pañales, las cosas de baño; gel, crema hidratante, capa de baño, etc. - Para nosotras: acordaros de tener en casa unas compresas especiales para el post parto y también protectores para el pecho en caso de que queráis amamantar a vuestro bebé (evitarán que la ropa se llene de leche en cualquier momento) No estaría de más tener previsto también si vais a querer ayuda de vuestra familia a la vuelta a casa, si queréis dejar preparada comida congelada para los primeros días, dejar las compras de alimentación y limpieza hechas con tiempo (recordar comprar cosillas para sacar a las visitas, pero no demasiadas, a ver si las vais a tratar tan bien que luego no podáis sacarlas de casa, jajajajaja) - La bolsa del hospital: esto dependerá mucho de si el parto va a ser en un hospital privado o público. En uno público te dan la ropa tanto para tí como para el bebé y se ocupan por completo de su aseo por lo que sólo necesitarás llevarte algunas cosas de aseo para tí, una bata por si acaso, unas zapatillas de andar por casa y ropa para salir del hospital para ambos. Ah, sí, se me olvidaba, muy recomendables las braguitas desechables para esos días, se mancha mucho... las compresas os las darán también allí, no hace falta llevarlas. Ah, bueno, y ¡no os olvidéis la cámara de fotos! Si es uno privado lo mejor es preguntar allí mismo. Suelen tener listas preparadas con lo que necesitaréis llevar pero contar con que serán bastantes más cosas. Seguro que me dejo cosas, yo misma estoy ahora en pleno proceso de ir acordándome sobre la marcha de lo que me falta, pero bueno, creo que es una guía básica que, en cualquier caso, podemos ir completando, como siempre, a través de los comentarios. Espero que os haya parecido útil y, ya sabéis, ¡espero vuestras aportaciones!
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Hagamos honor al título de este blog y hablemos un poco de mi embarazo, ¿os parece? Y lo primero que os voy a contar es algo que ya habréis notado porla escasez de posts en estos días... ¡que no tengo tiempo de nada! De repente veo que se me echa el tiempo encima y me faltan mil cosas por preparar. Pero claro, lo que pasa, vuelves a casa después del trabajo y te apetece estar con tu niña... sobre todo ahora que está haciendo tan buen tiempo. Así que al final, entre que la recogemos, comentamos un poco con los abuelos, damos un paseíto... ya está: la hora del baño y la cena y ¡ya no me da tiempo de hacer nada! Hoy porque he hecho un esfuerzo por quedarme en casa y mandar al papi a por la nena pero aún así ya veis. Lo primero, a escribiros un poquito... y mi bolsa para el hospital sin preparar, la ropa de Guille sin preparar... de la casa mejor ni hablamos...  ¡argh! ¡que me estreso sólo de pensarlo! bueno, y ¿os acordáis de aquél cuadrito a punto de cruz que llevo meses "haciéndole" a Guille? pues igual para cuando se vaya a la universidad lo tengo terminado... tengo que organizarme mejor, ¡esto no puede ser! Pero basta ya de quejas. Mejor os pongo al día de cómo va mi embarazo. El lunes precisamente estuve en el tocólogo: tenía ya los resultados del exudado vaginal y rectal y todo negativo, no hay infecciones pululando por ahí abajo. Poco más me dijo. Escuchamos el corazón del bebé, siempre a buen ritmo, comprobó que seguía bien colocadito, la posición de la cabeza... en fin, lo típico. Y tengo hora de nuevo paara el día 27, cuando en teoría salgo de cuentas. Aunque mi tocólogo piensa, como yo, que se va a retrasar, así que tengo que pedir hora de nuevo el día 4 de mayo por si aún no se ha decidido a salir.  Por lo demás, pues bien, más o menos. Ahora ya todos los días me molesta algo, y es que ya es mucha barriga, claro. Si no es algo de mala gana es la espalda, o que acabo el día cansadísima, o las digestiones eternas... ¡si hasta me cuesta dormir por la acidez! con lo lironcillo que soy yo y ahora tengo que echarme primero en el sofá, medio reclinada con un montaje de cojines que me permita coger la buena postura y ya hacia las dos de la mañana o así que me suelo despertar me voy a la cama... ¡lo que no me había pasado en la vida! ni siquiera con el embarazo de Sofía... Pero claro, es que ¡mañana hago las 39 semanas! (para l@s que no estén muy puest@s, el embarazo son 40 semanas) ¿Y si os digo que acabo de ser consciente ahora mismo de que el viernes que viene salgo de cuentas? en serio que no estoy siendo yo muy consciente en este embarazo del paso del tiempo... y como además desde el principio he contado con que me tocaría más bien para primeros de mayo, pues que lo veo todavía muy lejos... ¡si es que estoy en babia!
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Hoy me ha llamado la atención algo en el ADN. Destacaban como noticia que la princesa Letizia continúa con su agenda oficial ¡a pocas semanas del parto! ¿y yo? ¿y tantas otras embarazadas? ¿no continuamos trabajando? Hace poco comentaron que no podría acudir a ciertos actos que requerían viajar, lógico, sobre todo si es en avión. A ninguna embarazada le permiten viajar en las últimas semanas de embarazo. Hasta ahí todo bien, pero me parece un poco fuerte que sea noticia que haya acudido a un acto oficial, supongo que en Madrid... No sé que pensaréis vosotr@s pero yo creo que con estas cosas se nos hace un flaco favor a las mujeres. Luego que nos discriminan porque podemos quedarnos embarazadas... ¿por qué se considera excepcional que una mujer siga trabajando durante todo su embarazo? a mí me parece lo normal. Que estoy embarazada, no  enferma. Ojo, que no se moleste nadie, no me estoy metiendo con aquéllas que realmente necesitan la baja por llevar un embarazo particularmente difícil, de riesgo, o sufrir de molestias que realmente impidan llevar una vida normal. Si de verdad hace falta una baja, pues se coge, no pasa nada, embarazada o no, hombre o mujer. Pero todos sabemos que también hay quien le echa mucho morro al asunto, y ahora no hablo del embarazo sino en general. Pero deberían ser los menos y estar mucho peor visto de lo que está. La verdad, a mí no me parecería razonable ni justo, por no hablar del sentido de la responsabilidad de cada uno, que encontrándome bien como me encuentro, me aprovechara de mi situación de embarazadísima para cogerme una baja. No me resultaría difícil, basta con que vayas al médico luciendo barrigota y te quejes un poco de unas cuantas molestias y no tendría muchos problemas para que me dieran una baja que me irían renovando automáticamente hasta el parto. Y sin embargo, las cosas como son. No me hace falta para nada. Repito, cada embarazo es distinto y desde luego que hay casos en los que la baja está perfectamente justificada, por favor que nadie en esa situación se sienta aludida por mis comentarios. Yo sólo me meto con quien abusa. ¿Y por qué es un tema que me molesta tanto? pues por varias razones. La primera porque me parece una flagrante falta de responsabilidad profesional. La segunda porque, como he dicho antes, son estos casos de abusos los que nos perjudican a todas las demás dando la idea de la embarazada como alguien con quien ya no puedes contar laboralmente. En fin, lo dejo ya, porque de verdad que es un tema que me sulfura... ¿cómo lo véis vosotr@s? ¿no os parece que puede ser un buen tema de debate?.
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Hace unos días hablaba Misteriosa en su comentario de la famosa depresión post parto y de por qué tiene que darse por supuesta. Me parece un buen tema para comentarlo aquí, y seguro que podréis hacer aportaciones jugosas al respecto. Es cierto que es algo que muchas damos por hecho. Yo al menos me conciencié de que la iba a pasar, no sé si para que no me pillara desprevenida o harta de oir hablar de ella. También a mi marido le había machacado convenientemente con el  tema para que no le cogiera tampoco in albis. Es más, hasta tal punto había llegado a metérmelo en la cabeza que recuerdo una vez en la que fuimos a visitar a unos amigos que habían tenido un bebé recientemente y al salir recuerdo haberle comentado a mi marido que no me creía que la madre estuviera tan bien y que no hubiera tenido nada de depresión post parto ni que se hubiera hecho tan rápido al bebé... en fín, estas cosas que se comentan a veces de que parece que a todo el mundo le vaya fenomenal y nadie te cuenta las cosas malas. Pero concretamente me acuerdo del comentario sobre la depresión post parto. Hasta ese punto daba yo por hecho que todas las mamis tenían que pasarla, en mayor o menor grado. Y sin embargo, no es así. Yo misma me libré de ella. No sé si por ir tan mentalizada o por hacer caso al sabio consejo de mi matrona de que ni se nos ocurriera dejar el hierro, ya que según ella muchas de estas depresiones vienen en realidad potenciadas por la anemia. En cualquier caso, es cierto, pasamos unos primeros días un poco confusos, porque tener un bebé es muy bonito, sí, pero también se las trae, las cosas como son. Y sí, es verdad, te habitúas enseguida a él y a reconocer sus necesidades, pero quieras que no se te van unos díitas en ello, y esos días, recién salida del parto, todavía cansada, con visitas pululando por casa, las hormonas todavía revueltas... ¡esos días son para contarlos! pero no, depresión no tuve, de lo cual me alegro mucho, por cierto. Así que, lo siento, no puedo contaros gran cosa de este tema por experiencia propia (bueno, no, no lo siento ni pizca...) aunque sí puedo hablaros de algunos casos que he conocido más o menos de cerca. En la mayoría de ellos no se pasa de unos días especialmente susceptible, de la sensación de no querer a tu bebé, de la confusión por no hacerlo y estar tan triste cuando se supone que deberías estar exultante... en fín, toda una serie de embarullados síntomas que más vale conocer de antemano para al menos poder hacerles frente con un mínimo de sangre fría y no dejar que nos hundan aún más. Sin embargo se han dado casos también realmente exagerados, en los que la depresión post parto se convierte en algo muy serio y que necesita ayuda psicológica o incluso psiquiátrica. Incluso hasta el extremo de tener que dejar al bebé al cuidado de otra persona por estar la madre totalmente incapacitada para ocuparse de él. Supongo que en estos casos el consejo del hierro tendrá poco que hacer, ¿verdad? sin embargo, os lo recuerdo por si acaso. Tampoco sé si fue lo que me libró a mí de la depre o no, pero sí es cierto que yo estuve bajita de hierro todo el embarazo de Sofía y lo estoy durante el de Guillermo y me tomé muy en serio ese consejo. Es más, fui mucho más constante en la toma del suplemento durante el post parto y toda la lactancia de lo que lo había sido en el embarazo. No cabe duda de que una anemia no es la mejor compañía en el momento en que más fuerte deberías estar para aguantar las noches de mal dormir, los lloros... en fín, el agotamiento de cuidar a un bebito, que para lo pequeñajos que son ¡hay que ver lo que cunden! Bueno, pues ahora contadnos vuestras experiencias, ¿habéis sufrido la famosa depresión post parto? y si os librastéis de ella, ¿tenéis algún truquillo para ello? ¡espero vuestros comentarios!
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Ays, creo que ya lo he comentado más de una vez por aquí pero ¡esto de estar embarazada es un rollo sentimental...!
Os cuento, a mi todas las mañanas cuando salgo de casa hacia el garage (no está en la misma finca) me dan amablemente el ADN y aprovecho para echarle un vistazo de camino al coche. Peeeeerooo, desde que estoy  embarazada, más de una vez me ha pasado que al leer algún artículo o columna, las hormonas me traicionan y acabo con la lagrimilla pugnando por salir de mi ojo. Ayer lo consiguió la jodida. Aún me acuerdo la cara de preocupación del pobre señor que se cruzó conmigo al verme toda compungida intentando retener las lágrimas... y encima es que no os creáis que fue por ninguna desgracia acaecida, no. Fue por la cosa más tonta. La columnista Monserrat Domínguez contaba así que después de 25 años de fumadora había encontrado por fín SU razón para dejarlo:
“ayer mi hija, que acaba de aprender a juntar letras, leyó en el paquete “Fumar puede ser causa de una muerte lenta y dolorosa”. Y la angustia que reflejó su carita, con apenas seis años, es la razón que finalmente he hecho mía.”
¿Os parece motivo para derramar lágrimas tontamente? ¡Hace falta estar embarazadísima! Pues oye, sólo de pensar en lo que sentiría la pobre niña al pensar en una muerte lenta y dolorosa de su madre... uff, ¡la llorera que me entró! Las que me seguís hace tiempo recordaréis algún episodio parecido relacionado con una carrera popular en zaragoza, ¿os acordáis? Y que siempre me den estas cosas en la calle, oye, a la vista de todo el mundo...
Esto en cuanto a la tristeza. Pero no os creáis que el resto de sentimientos andan mucho más allá. A última hora de la mañana tenía tocólogo (todo bien, por cierto, ya vamos por la fase de meterte palitos para tomar muestras en plan CSI, argh) Llego y pequeña muñequita recién nacida en los brazos, con los ojos muy abiertos, descubriendo el mundo, vaya... Pues hala, a mirarla con cara (y sonrisa) de boba y a babear bien a gusto. Sé que esto no es exclusivo de las embarazadas, que a muchas mujeres y algunos hombres se les van los ojos detrás de un bebé chiquitín, pero tampoco es mi caso, hombre, suelo mirarlos, no digo que no, un bebé es un bebé y siempre llama la atención, al menos a mí. ¡Pero no con esa cosilla por dentro que parecía que me iba a derretir!
Y para acabar de rematar el día, sustillo con mi abuela. Llego a comer al mediodia (como con mis padres porque es donde está Sofia y mi marido come en el trabajo) y me la encuentro pachuchilla, pero bueno, otras veces ya le ha pasado, no parecía nada fuera de lo normal. Y al fin y al cabo la mujer tiene una salud de hierro y está fenomenal para su edad, pero claro, su edad es mucha edad, que de 94 años, y tan bien llevados, no puede presumir todo el mundo... Pues sí, sí, paso otra vez por la tarde por casa de mis padres a buscar el jarabe de Sofia que me lo había olvidado y me encuentro con una ambulancia en la puerta. Me pegó todo un bote por dentro... hasta el pobre Guillermo, yo creo. No tenía por qué ser para ella, claro, pero estando malucha... pues sí, lo era. Más susto para el cuerpo. Y sí, yo creo que también los sustos son más sustos estando gordi... menos mal, que en un plazo relativamente breve para tratarse de urgencias, ya tuvimos noticias tranquilizadoras y nada, se ha quedado en un susto... pero encima ya sabéis, en esas edades... pues cualquier cosa preocupa más.
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A las embarazadas se nos atribuyen múltiples síntomas, síndromes y, en definitiva todo lo que se les va ocurriendo a las cabecitas pensantes de turno.
A mí el que más gracia me hace es el famoso “síndrome del nido” Se supone que a las muejres, en la última etapa del embarazo nos da por recoger y limpiar la casa como locas, cual pajarillos afanosos preparando su nidito para los nuevos polluelos. Y es cierto, he conocido casos de tremendas barrigas a una mujer pegadas trepando por banquetas o escaleras con la imperiosa necesidad de ordenar el altillo del armario... ¿¿¿??? Por supuesto hay cosas que tienen cierta lógica. Tener la casa lo más limpia y ordenada posible para la llegada del bebé, incluso adelantar cierto trabajo en previsión de unos primeros días algo caóticos. Entiendo a quien aprovecha para cocinar en mayores cantidades y congelar para unos cuantos días. Entiendo a quien se entretiene lavando, planchando y ordenando la ropita para el chiquitín, no deja de hacer una ilusión loca ver esas prenditas tan diminutas y anticiparse a la llegada del muñequito que las rellenará.
Y el caso es que no me importaría a mí que me diera el dichoso síndrome, aunque sólo fuera un poquito... porque las cosas como son. A mí las tareas del hogar no me han entusiasmado nunca. Las hago porque no me queda más remedio, pero si de normal me gustan poco, durante el embarazo pasan a ser tareas más que odiadas. Y sí, en ocasiones estoy limpiando o recogiendo algo y veo otras cosas que habría que hacer. Y me digo a mí misma “uy, esto necesita un buen repaso a fondo” o “ a ver si me meto a ordenar este armario” pero en eso me quedo... debe ser que no termina de entrarme a fondo a mí el síndrome este famoso...
Por lo que sí me suele dar en estas mañanas de limpieza es por pensar (una vez más) que deberíamos tener a alguien aunque nada más fuera unas horitas a la semana para que nos quitara lo más gordo, lo que más pereza da siempre hacer, lo que se va quedando semana tras semana hasta que te armas de valor y te pones con ellos. Léase, ventanas, baldosas de cocina o baños, puertas, ese armario metálico de la terraza que llevo siglos diciendo que voy a limpiar a fondo fondísimo... pero al tacañete de mi marido no hay quien lo convenza de gastarse el dinero en eso... y no me quejo, que las tareas de la casa las llevamos bien repartidas y él hace su parte sin protestar (o no más que yo, al menos) pero... pero sí, ¡qué demonios! Claro que me quejo, que no me hace ninguna gracia tener que dedicar mi tiempo libre a limpiar y ordenar, con lo bien que estaría yo disfrutando por ahí con mi familia...
¿Alguna sufrió durante su embarazo el síndrome del nido? Seguro que tenéis anécdotas curiosas que contarnos al respecto...
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En el post anterior hablábamos de ideas para no descuidar nuestra vida en pareja y algunas lectoras en sus comentarios apuntaban más bien a qué deberían hacer ellos por nosotras... vale, vamos a hablar de eso también. Está claro que mantener viva la relación es tarea de dos. ¿Quién dijo aquello de “el matrimonio es una carga tan pesada que hacen falta dos, a menudo incluso tres, para llevarla”? en fin, da igual, no va por ahí la cosa. Precisamente se trata de evitar que a alguien le haga falta una tercera persona en la relación, ¿no? Independientemente de que esto es un trabajo para siempre, el momento del embarazo y los primeros años de los bebés es especialmente crítico en la pareja. Nos encontramos más cansados, surgen muchas discusiones sobre chorradas o no tan chorradas, sobre la educación de los hijos, sobre el reparto de tareas... reproches... Pero no quería ir yo por ahí. Quería, como en el post anterior hablar de pequeñas cosas, detalles que nos gustaría que nuestros maridos tuvieran con nosotras. Chicos, abrid bien los ojos y luego no digáis que no se os había ocurrido, que os lo vamos a poner en bandeja. Y tú, concretamente cariño, que sé que me lees, ¡ya puedes prestar atención que luego habrá examen! Ahí van algunas ideas. Espero las vuestras (y a ver si son más que en el post anterior, que os esperaba yo algo más participativos...) - Algo que llevo dos embarazos esperando oir: “quiiiiitaaaa, deja, deja eso, que ya lo  hago yo, ¡tú descansa!” (en nuestro caso aplicable más que nada a tareas de la casa sobre todo, aunque sean las que por reparto me tocan a mí) ¡que estoy embarazada! Vale, eso no significa que esté enferma ni inválida pero el primer trimestre por las naúseas, el último por el más que considerable aumento de volumen, y con él de cansancio... pues las cosas cuesta bastante más hacerlas... - Los famosos detalles. Vamos a ver, si todos los hombres sabéis que nos gusta que de vez en cuando nos sorprendan con alguna tontadita, sean unas flores, o algo que habéis visto y habéis pensado que podría gustarnos... ¿por qué nunca os animáis? Que sí, que los regalos oficiales, cumpleaños, aniversarios, etc. Están muy bien, pero digamos que son obligados... pero un detalle cualquier día, por qué sí, nos haría mucha más ilusión. - Dejarnos tiempo para nosotras sólas. Las que me seguís desde hace tiempo recordaréis un viejo post en el que me quejaba de que necesitaba una tarde para mí sóla, y también cómo poco después os contaba que la había conseguido y lo bien que me había sentado. Cuidar la pareja está muy bien. Pasar tiempo con los hijos es fenomenal. ¡Pero buscar un tiempo para un@ mism@ debería considerarse de primerísima necesidad!
Y por supuesto todas y cada una de mis sugerencias del post anterior, que son perfectamente aplicables en este caso y viceversa. ¿Se os ocurren más cosas? Venga, chic@s, ¡animaros y dadnos buenas ideas!
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Me estaba acordando yo ahora del comentario que hice de pasada en el post de los papis sobre no descuidar a la pareja durante el embarazo y el post parto y he pensado que es un tema que merece un artículo propio, ¿no os parece? Sin embargo este post pretende ser mucho más participativo aún que los demás. Lo que os propongo es que me deis ideas, muchas ideas sobre cosas que se pueden hacer en pareja sin el bebé ni por supuesto poner en peligro el embarazo. Os recuerdo también que es distinto el segundo embarazo que el primero... no es igual tratar de hacer cosas con la pareja mientras el bebé aún está en la tripita y no hay nadie más que cuando ya tienes otro pequeño bichejo correteando por casa. Está bien, está bien, no os dejaré todo el trabajo a vosotras. A ver, ya me rasco un poco la cabecita y os dejo algunas ideas para abrir la veda (las mías son contando con el pequeño bichejo por casa): - Un clásico: dejar a la peque a dormir con los abuelos y salir a cenar juntos de vez en cuando. Nosotros solemos hacerlo por los cumpleaños y aniversarios y últimamente también cuando hay algún puente majo y no podemos irnos a ningún sitio. Lo tenemos previsto para esta semana santa, por ejemplo. -  Sin tener que dejar a la peque en ningún sitio, jugar juntos con ella. No es lo mismo que estar los dos solitos pero sigue siendo un tiempo de diversión juntos. - Vencer el cansancio nocturno y prepararle alguna sorpresita erótico-festiva la noche en que menos se lo espere. Sugerencia, que se encargue él de acostar al bichejo mientras nosotras nos damos un repararador baño de espuma, con mascarilla incluída y posterior sesión de cremitas y potingues varios. A partir de ahí ya... bueno, ya se os ocurrirá algo, no os lo voy a decir yo todo, ¿no? Estas son para el embarazo. Ahora el más difícil todavía... ¡ el postparto! Está claro que durante unos días al menos el sexo completo queda descartado pero por favor, no olvidéis que la penetración es sólo una pequeña parte de lo que se puede hacer en la cama... Sí, sí, lo sé, aún no te has recuperado del parto ni te has acostumbrado a la llegada del nuevo miembro de la familia, pero ni el papá ni la mamá tienen que por qué privarse de algún ratito agradable por eso, ¿verdad? Veamos qué se nos ocurre: -  Un buen masaje, pongamos media hora para cada uno, pero recordar, una vez recibido el vuestro no vale dejar a deber la respuesta para otro día. El que más cansado esté que reciba primero su masaje, seguro que eso le espabila lo suficiente como para devolvérselo a su pareja. - Aprovechar los ratitos de descanso del bebé para, aunque sea, echar una siesta juntos y acurrucaditos en el sofá. Si en vez de siesta os animáis a una sesión de buenos mimos mejor que no, pero si no al menos que haya cierto roce, ¿no? A mí por ejemplo me encanta tumbarnos juntos en el sofá, él primero y yo bien apretadita contra él mientras me rodea con su brazo. Aunque no se haga más que dormir es un ratito agradable. - Salir a pasear, manteniendo una agradable conversación y sentarse tranquilamente en una terracita a tomar algo. Con niños o sin ellos dependerá de la disponibilidad para dejarlos con alguien, pero aunque se vaya con ellos, sigue siendo pasar un buen rato en familia. Ummm y ya vale... ahora os toca a vosotras, ¡ideas!, ¡quiero muchas ideas! Evo, no me falles, ¡seguro que tú puedes aportar mucho a este post!
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Tradicionalmente, los conocimientos sobre embarazo, parto y puerperio, así como sobre las sensaciones, sentimientos, dudas, etc. de las recientes madres, se transmitían dentro de la familia. Sin embargo, con el tiempo esos lazos de unión tan fuertes que existían antes se han ido debilitando. No quiero decir que queramos menos a nuestras familias, ni mucho menos, pero hay una tendencia a separarnos más, vivir más lejos unos de otros, vernos una vez por semana (no en todos los casos, por supuesto) Y también, por que no decirlo, una clara tendencia de las mujeres de hoy en día a no hacer caso de los consejos de nuestras propias madres en cuanto a embarazo y crianza. Vale que las cosas cambian, y consejos que entonces eran válidos ahora quizás ya no lo son. Pero la experiencia es la experiencia y me temo que nosotras pecamos de marisabidillas porque hemos leído muchas revistas (jajajaja) o nos hemos metido en foros de internet. Todo eso está muy bien. Es información, de acuerdo, pero no sustituye a la experiencia directa. Y lo mismo que cuando somos madres repetidoras vemos como tonterías muchas cosas que con el primer hijo nos parecían dogmas de fe, igual si hubiéramos sido un poquito más humildes y hubiéramos hecho caso de algunos consejos nos habría ido mejor también, ¿no creéis? Esto no quita para que a veces nos reviente que todo el mundo parezca saber mejor que nosotras cómo criar a nuestro hijo, pero ya sabéis lo que digo siempre, que en el equilibrio está la virtud y no hace falta hacer caso a todo lo que nos digan, pero tampoco desecharlo todo porque sí. Aquí es precisamente donde entra en acción cada vez más la figura de la doula. Y ¿qué es una doula? etimológicamente el término procede de la antigua Grecia y significa esclava, sierva. Otros autores sitúan su origen en el indi, lengua, en la que significa mujer experimentada.
La antropóloga Dana Raphael, fue la primera persona que empleó este término para referirse a mujeres experimentadas que ayudaban a las futuras madres en el crianza de sus bebés, en Filipinas.
Hablando de forma práctica, las doulas realizan una función de apoyo emocional y físico a las mujeres durante el desarrollo del parto y la primera etapa post-parto. No realizan exámenes médicos, sino que su labor se realiza a través del empleo de masajes, aromaterapia, sugiriendo posiciones... facilitando el desarrollo normal del parto. La doula puede acompañar a la mujer durante su parto tanto en domicilios particulares, como en hospitales (ésta última opción está muy poco extendida en nuestro país, aunque es práctica habitual en países como EEUU). En el hospital, además de todo lo anterior, el papel de la doula es el de conexión entre la pareja y el personal médico. Durante los primeros días tras el nacimiento del bebé, especialmente tras la llegada del hospital, provee a los padres de la información necesaria para el establecimiento de la lactancia, actitudes que favorezcan el desarrollo físico y emocional del bebé, tranquilizando y calmando las dudas e inquietudes de los nuevos padres, con atención especial a la madre.
En definitiva, la doula te ayudará a vivir un embarazo consciente, te informará sobre las distintas opciones de parto, te enseñará a confiar en tu cuerpo, invitándote a ser la verdadera protagonista del parto, junto con tu bebé y será tu apoyo incondicional durante el parto y el puerperio, acompañándote en la búsqueda de la mamá que llevas en tu interior, y que es la mejor madre para ese bebé.
Estudios científicos han demostrado que el apoyo emocional que aporta la doula, se traduce en resultados sobre el desarrollo del parto tan importantes como los siguientes:
Durante el trabajo de parto y el parto:
- reducción de las tasa de cesáreas en un 50%.
- reducción de la duración del trabajo de parto en un 25%.
- reducción de las peticiones de epidural en un 60%.
- reducción de un 30% en el uso de analgesia.
- reducción de un 40% en el empleo de fórceps.
Durante el post-parto, las mujeres que contaron con el apoyo de una doula 6 semanas después del parto:
- mostraron menos ansiedad y depresión post-parto.
- mostraron mayor confianza con su bebé.
- mayor satisfacción (un 71% de casos frente al 30% de los casos estudiados que no contaron con la presencia de una doula).
- mayor probabilidad de una lactancia exitosa (52% frente a 29%).
(Datos recogidos del estudio: A Doula Makes the Difference por Nugent, publicado en Mothering Magazine, March-April 1998).
Si queréis ampliar información y ver el listado de doulas en España podéis consultar la página http://www.doulas.es/
En cuanto a mi opinión particular sobre las doulas... pues la verdad es que no lo tengo muy claro. Francamente, prefiero estar acompañada por mi familia que por una desconocida, eso para empezar, pero además es que dudo mucho de que en el hospital pueda hacer algo por tí. ¿Créeis que aquí dejarían a una doula entrar en la sala de dilatación contigo? ya no hablemos del paritorio... ¿y que tome decisiones sobre la mejor postura para el parto? no dudo que pueda ser una interlocutora que transmita tus preferencias y peticiones, pero de ahí a que le hagan algún caso... sin embargo sí veo que puede ser interesante su apoyo durante el embarazo, sobre todo para madres primerizas y sin familia cerca, que se sientan un poco perdidas.
Y vosotr@s, ¿qué pensáis? ¿os parece una figura interesante? ¿útil?
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Los pobres son los grandes olvidados durante el embarazo, cuando todas las atenciones se dirigen a la mami, y no digamos nada en el nacimiento, cuando hasta la mami pasa a un segundo plano y todo son mimos y arrumacos para el bebé. Con suerte algun@ se acuerda de preguntarte qué tal te encuentras, si te estás recuperando bien, si estás muy cansada... pero del pobre padre nadie se preocupa. Muchas veces ni sus propias esposas, desbordadas por el post parto (gran error, chicas, no hay que descuidar al marido, ya nos lo decía nuestra matrona, los hijos acaban por irse pero los maridos son los que, en teoría, se quedan para siempre a nuestro lado) Y sin embargo tienen un gran papel a nuestro lado (si quieren asumirlo, claro) Nos ayudan y acompañan durante todoel proceso, embarazo, parto, postparto... aguantan nuestros cambios de humor, en muchos casos deben hacerse cargo de más responsabilidades en casa puesto que hay cosas que nosotras ya no podemos hacer como antes... y ¿quién se lo reconoce? ¡Pues al menos nosotras deberíamos hacerlo!
El día del padre ni siquiera es fiesta en la mayoría de las comunidades... yo si fuera padre me quejaría amargamente... así que mi post de hoy pretende ser un homenaje a esos grandes olvidados.
Ojo, homenaje a aquéllos que han descubierto a tiempo que ser padre es algo más que jugar con sus hijos cuando tienen un ratito libre y dejar a la madre todas las obligaciones. Abucheo enorme a los que aún no se han enterado. Papis despistados, ¡enteraos de una vez! Que cambiar pañales, dar biberones y llevar a los niños al médico también es parte de la gran aventura de la paternidad...
También oí en la radio, a cuento de un tema totalmente distinto, que cada vez se da más en las empresas la figura del “antitrepa” aquél que ante pequeños aumentos de categoría, con pequeños aumentos de sueldo pero grandes aumentos de responsabilidades o de horas trabajadas prefiere quedarse como está, manteniendo su calidad de vida. Y no me extraña. ¿Quién quiere trabajar un montón de horas y no poder disfrutar de su familia? En determinadas circunstancias esos pequeños aumentos pueden ser interesantes, por la promesa de un futuro más halagüeño, o porque todavía se es joven y sin responsabilidades familiares y lo interesante es tratar de subir mucho al principio y luego estabilizarse. Pero una vez creada una familia, con un nivel de vida aceptable... ¿cuánt@s siguen estando dispuestos a sacrificar tiempo con su conyuge e hijos por ganar un poco más de dinero? A veces incluso por mucho más dinero... el sueldo ya no siempre compensa, de lo que me alegro enormemente porque sí, claro, todos queremos más, ¿pero a costa de qué? Afortunadamente en este sentido sí que hay cada vez más igualdad. Es cierto que siguen siendo las mujeres las que, en caso de que uno de los dos decida dejar el trabajo para atender a los hijos, optan por esta decisión. Pero no es poco ver que muchos padres ya no están dispuestos tampoco a sacrificar horas con su familia por el trabajo. En España se peca mucho todavía de esa manía de que es mejor trabajador el que más horas hace. ¡Qué tontería! Mejor trabajador es el más eficiente, es decir, el que consigue mayor productividad en menor tiempo de trabajo. Cierto es que hay puestos, de atención al público por ejemplo, en los que hay que cumplir un horario y no hay más cáscaras. O trabajos por turnos, donde hasta que no llega el siguiente turno el trabajador no puede irse. Pero en otros muchos puestos funcionaría mucho mejor el trabajo por objetivos. Esto es lo que tienes que lograr, y lo tienes que hacer antes de tal fecha. Organízate el horario como mejor te convenga. Tengo un amigo que durante un tiempo estuvo trabajando así, en Alemania, no aquí. El tenía sus proyectos, sus fechas de entrega y una tarjetita con la que podía acceder a la empresa a la hora que le conviniera. Como si le daba por trabajar de noche y dormir por el día. Con tal de que hiciera su trabajo... no está mal para la conciliación de vida laboral y familiar, ¿no? Al menos en cuanto a horarios de colegio, visitas al médico, etc.
En fín, que me he ido del tema. Este sólo pretendía ser un post homenaje a los papis, en especial al papi de mis hijos, que además de un marido bastante decente (no nos vamos a pasar en los piropos que luego se lo cree) es un padre estupendo, que ha sabido desde el principio disfrutar de su hija en todos los sentidos, también a la hora de bañarla, cambiarla o pelearse con ella para que se tome la fruta. ¡Gracias cariño! ¡¡y feliz día del padre!!
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Vamos primero con las noticias: - Por fin se ha aprobado la ley de igualdad, que entre otras cosas, contempla lo que más me interesaba a mí ahora mismo: ¡los 15 días de permiso para los papás por el nacimiento del bebé! Bueno, siguen siendo pocos pero ya son más que los tres días birriosos que se les iban a los pobres en papeleos y hospital... poco a poco... según he leído la propia ley contempla que dentro de unos años esos 15 días se conviertan en un mes.Ya no nos tocará pero me alegro por los futuros papás.
- Según el informe "Fecundidad y valores en la España del siglo XXI", presentado el 15/03/07 por el CSIC y basado en entrevistas a 9.737 mujeres, el 58% de las mujeres considera que los hijos son un obstáculo para su vida profesional. Sin embargo sólo el 4% cree que pueda serlo para el hombre. ¿Qué os parece? flagrante, ¿no? anda, que no tienen que cambiar cosas todavía... y personas... Seguimos con datos. Entre las mujeres profesionalmente activas que han sido madres, un 28% asegura que la maternidad les obligó a reducir su actividad,un 21% cree que limitó sus oportunidades de promoción y el 8% se ha sentido discriminada por ser madre. Os dejo mi pregunta, ¿Cuándo será igual laboralmente ser padre que ser madre?
AÑADIDO DEL 18/03/07:
- "Carmen Chía Salido ha sido la primera persona en realizar un examen de una oposición en un hospital, ya que tras dar a luz a su segundo hijo no podía ir al examen que se celebró ayer, para una plaza de técnico de informática en la Politécnica de Madrid" Olé por Carmen. Para que luego digan que si las embarazadas no rinden igual, que si las madres tienen menos productividad... ¡cuentos chinos! Y Carmen, con su esfuerzo nos demuestra una vez más que una madre, una embarazada, o incluso una mujer que es las dos cosas a la vez, como ella, puede sacar adelante igualmente su trabajo, sus estudios o lo que se proponga. Carmen, te deseo mucha suerte con el resultado de ese examen.
Y ahora los agradecimientos:
- Por supuesto a tod@s los que me seguís día a día, le dais vidilla a esto con vuestros comentarios y réplicas, me sugerís nuevos temas para mis artículos y, en definitiva, le dais sentido a este blog.
- A Heraldo de Aragón, concretamente a su sección de Heraldo Abierto, por tener la idea de hacer el seguimiento de cuatro embarazos, entre ellos el mío a través de este blog, nombrado en sus páginas.
- Y a la señora que nos vió en el Heraldo y pensó en hacernos unos preciosos patucos para cada uno de nuestros bebés. No sé si se habrá animado o habrá tenido ocasión de seguir este blog o solo lo hará a través del periódico pero en cualquier caso quería dejar patente aquí la ilusión que nos hizo tanto a mi marido como a mí su amable detalle. Os pongo unas fotos:

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