Hace unos días hablaba Misteriosa en su comentario de la famosa depresión post parto y de por qué tiene que darse por supuesta. Me parece un buen tema para comentarlo aquí, y seguro que podréis hacer aportaciones jugosas al respecto.
Es cierto que es algo que muchas damos por hecho. Yo al menos me conciencié de que la iba a pasar, no sé si para que no me pillara desprevenida o harta de oir hablar de ella. También a mi marido le había machacado convenientemente con el

tema para que no le cogiera tampoco
in albis. Es más, hasta tal punto había llegado a metérmelo en la cabeza que recuerdo una vez en la que fuimos a visitar a unos amigos que habían tenido un bebé recientemente y al salir recuerdo haberle comentado a mi marido que no me creía que la madre estuviera tan bien y que no hubiera tenido nada de depresión post parto ni que se hubiera hecho tan rápido al bebé... en fín, estas cosas que se comentan a veces de que parece que a todo el mundo le vaya fenomenal y nadie te cuenta las cosas malas. Pero concretamente me acuerdo del comentario sobre la depresión post parto. Hasta ese punto daba yo por hecho que todas las mamis tenían que pasarla, en mayor o menor grado.
Y sin embargo, no es así. Yo misma me libré de ella. No sé si por ir tan mentalizada o por hacer caso al sabio consejo de mi matrona de que ni se nos ocurriera dejar el hierro, ya que según ella muchas de estas depresiones vienen en realidad potenciadas por la anemia. En cualquier caso, es cierto, pasamos unos primeros días un poco confusos, porque tener un bebé es muy bonito, sí, pero también se las trae, las cosas como son. Y sí, es verdad, te habitúas enseguida a él y a reconocer sus necesidades, pero quieras que no se te van unos díitas en ello, y esos días, recién salida del parto, todavía cansada, con visitas pululando por casa, las hormonas todavía revueltas... ¡esos días son para contarlos! pero no, depresión no tuve, de lo cual me alegro mucho, por cierto.
Así que, lo siento, no puedo contaros gran cosa de este tema por experiencia propia (bueno, no, no lo siento ni pizca...) aunque sí puedo hablaros de algunos casos que he conocido más o menos de cerca. En la mayoría de ellos no se pasa de unos días especialmente susceptible, de la sensación de no querer a tu bebé, de la confusión por no hacerlo y estar tan triste cuando se supone que deberías estar exultante... en fín, toda una serie de embarullados síntomas que más vale conocer de antemano para al menos poder hacerles frente con un mínimo de sangre fría y no dejar que nos hundan aún más. Sin embargo se han dado casos también realmente exagerados, en los que la depresión post parto se convierte en algo muy serio y que necesita ayuda psicológica o incluso psiquiátrica. Incluso hasta el extremo de tener que dejar al bebé al cuidado de otra persona por estar la madre totalmente incapacitada para ocuparse de él.
Supongo que en estos casos el consejo del hierro tendrá poco que hacer, ¿verdad? sin embargo, os lo recuerdo por si acaso. Tampoco sé si fue lo que me libró a mí de la depre o no, pero sí es cierto que yo estuve bajita de hierro todo el embarazo de Sofía y lo estoy durante el de Guillermo y me tomé muy en serio ese consejo. Es más, fui mucho más constante en la toma del suplemento durante el post parto y toda la lactancia de lo que lo había sido en el embarazo. No cabe duda de que una anemia no es la mejor compañía en el momento en que más fuerte deberías estar para aguantar las noches de mal dormir, los lloros... en fín, el agotamiento de cuidar a un bebito, que para lo pequeñajos que son ¡hay que ver lo que cunden!
Bueno, pues ahora contadnos vuestras experiencias, ¿habéis sufrido la famosa depresión post parto? y si os librastéis de ella, ¿tenéis algún truquillo para ello? ¡espero vuestros comentarios!