jueves, 03 de mayo de 2007 12:49
elvecinodelcuarto
Reto inusual.

El señor Dupont se sintió tan ofendido. Tenía el ceño marcadamente fruncido, las manos sudorosas, resoplaba de continúo, intermitentemente, tanto que su estómago parecía estar apunto de reventar, no paraba de mover, sin control alguno, el ojo derecho con uno de esos tic enloquecido tan característico de los cortesanos del finales del siglo XVIII.
-¿Cómo se puede decir, sin pestañear, que un vulgar campesino es uno de los pilares básicos del estado?. Para colmo ante damas, todas tan expectantes por el tono que está teniendo esta inoportuna e irreverente conversación.
En el salón dorado aquella noche un silencio rojizo anticipó las revueltas que vendrían poco después. Si el pato a la naranja hubiera podido saltar de su plato para escapar a lugar más seguro, lo hubiera hecho sin dudarlo un solo instante. El señor Dupont no supo ver en el futuro próximo que la guillotina pendía de la mismísima Francia casi a la vuelta de la esquina. Pero ahora la cuestión se zanjaría allí mismo, como mandaban los cánones, primero sellarían el compromiso públicamente, y después vendría el final ante la luz de la luna, siempre tan discreta y expectante. El duelo quedaría sellado en el espeso aire de la sala, mezclado con los olores culinarios, los perfumes de las damas y el humo de algunas velas que en ese instante se apagaron como por casualidad.
Dupont, se levantó como un lobezno babeante y tembloroso, le cruzó con firmeza, a pesar de todo, las mejillas a su oponente con un guante negro azabache, tras lo cual lo arrojó al suelo diciendo en un tono crispado en exceso.
- No lo usaré jamás, no quiero nada que haya estado en contacto con vos. Sois un traidor de vuestra estirpe, de vuestra propia sangre.
La respuesta no se hizo esperar.
- Acudiré con mis dos testigos, sin duda, uno de ellos será el pastor de mis mejores rebaños. De esas carnes que tanto os gusta saborear en casa del Marqués. Y por cierto arrojad el otro guante también al frío mármol del suelo, así tendré un obsequio para mi fiel y amigo sirviente a la vuelta de esta memorable noche.
