viernes, 20 de octubre de 2006 0:12
elvecinodelcuarto
Un beso de verano.-

Veo el mundo desde hace tiempo desde mi ventana, pero a veces conviene salir a la calle. Recuerdo el verano pasado. Una de esas noches que se confunde calor con infierno. Estaba en una terraza intentando dejar de mirar todo lo que me rodeaba pero me resultó imposible.
Llegó una pareja, de media edad, intentando pasar desapercibidos pero la mayoría de los que estaban en aquella terraza les identificaron. Ser famoso es lo que tiene. Te disfrazas e intentas disimular y aún es peor. A los pocos minutos se olvidaron de todo, la bebida y el calor es una fórmula mágica que precipita todo y si además la noche ronda por las cercanías es fácil creerse que nadie te mira. Los móviles empezaron a funcionar, primeras fotos, alguna cámara de video que disimuladamente sale de algún bolso. Ellos empezaban a tener ciertos indicios. Risas, arrumacos, las manos se deslizan confundiéndose debajo de la mesa, buscando cosas en un bolso los roces suelen tener mucho peligro. En aquella terraza todos eran conscientes que un beso con lengua estaba al caer. Y así fue. El primero de la noche. La luna parecía haberse quitado el corsé.
Cuando un beso pasa del minuto empieza a incomodar a los más próximos a tu mesa. Si son más de dos ya anima los deseos de los que miran sin mirar. Vi perfectamente cómo no fueron los únicos en iniciar maniobras de aproximación. Por debajo de la mesa, a mi derecha, una pareja de maduritos cruzó sus manos. Ella le clavaba las uñas en los recuerdos de los últimos veinte años, él con el movimiento de piernas, de no saber cómo cruzarlas, anunciaba rigidez en estado avanzado. El camarero no pudo evitar tener uno de esos encontronazos-roces con la compañera del turno de noche, que dicho sea de paso no lo evitó. Al contrario, al volver a cobrar observé que su escote había aumentado un par de botones hacia abajo.
Siendo como soy, estando en aquella plaza urbana y caldeada durante todo el día por un sol casi pornográfico tampoco pude evitar mirar hacia una de las ventanas de los edificios cercanos. Una joven semidesnuda miraba con descaro, humedecía sus labios sin evitar que la vieran, a los pocos minutos su dedo índice gesticulo imperativo y alguien la abrazó por detrás. Justo en frente alguien les miraba, tras unas cortinas, de esos que miran y no quieren ser vistos. Uno de incógnito al que algunos de sus movimientos le delataban, un precoz sin duda. La cosa se podía poner mejor aún.
No sé si mi imaginación, mi intuición o aquel beso, pero el ambiente se erotizaba por momentos. Nadie podría parar aquello???. Yo mismo no sabía disimular, no es fácil controlar una erección, no siempre decides tú, cuándo, cómo y con quién. En el callejón alcancé a ver como el coche de policía apagó todas sus luces, unos movimientos sutiles me dieron a entender que la pareja de agentes llevaba más tiempo del que yo había supuesto, ocultos en la penumbra. Cuando salieron del coche, todo estaba claro. Al pasar junto a la farola, sus miradas les delataba. En poco tiempo allí mismo habían descargado la valencia, el honor y la astucia que al cuerpo se les supone.
No fui capaz de parar entre los avistamientos en la plaza y lo que la imaginación desarrolla. Siempre he sabido que la imaginación va mucho más rápido que el desarrollo de los hechos.
Aquella noche de calor, fuego y sexo sin freno, del primer beso de ellos, se pasaron a los roces de los más cercanos. Llegó hasta la barra del café, subió por las ventanas de los vecinos. Hasta el callejón y la pasma. Cruzó alguna calle. La honda expansiva dio la vuelta a la manzana, pasó tres veces por la última rotonda construida con las prisas. Y me atrevo a pensar que contagió uno o dos barrios más. Creo que además llegué a soñar que el telediario de una cadena con olor a rancio anunciaba que la última locura del gobierno había sido plantear bacanales en las noches de verano, para evitar peleas callejeras.
” Del botellón de cerveza al beso con lengua”, me pareció un eslogan poco ortodoxo, pero en fin.
Al día siguiente al comprar el periódico la noticia me sorprendió, pero no pude evitar llevarme una mano al bolsillo y una sonrisa a los labios: “Anoche, en la plaza de....una pareja de actores pornos dieron a conocer el estreno de su nuevo número de una manera un tanto original... varios vecinos dieron quejas a la policía, que según nuestras fuentes llegaron con cierto retraso, no se practicaron detenciones pero les invitaron a continuar con el número en el local oportuno, o por el contrario serian sancionados económicamente... la oposición hizo algunas declaraciones, salidas de ... ”.