lunes, 09 de octubre de 2006 16:16
elvecinodelcuarto
La primera vez.-

Hoy va a ser mi primera vez, mi primera experiencia sexual completa, cara a cara, piel a piel. Aun no puedo ni creérmelo. En otras ocasiones hubo tocamientos, roces, grandes aproximaciones, poco tiempo y muchos nervios, muchos e infinitos besos que te dejan en la antesala, con un buen sabor de boca, aunque sin terminar. Para esta noche ella me lo ha prometido. Vendrá a casa. Lo tengo todo preparado. El piso para mí solo con la garantía de que nadie vendrá, hice creer a mis conocidos que salía unos días de casa. El teléfono estará desconectado. La puerta cerrada por dentro, dos vueltas y media de llave asegurarán que nadie intentará entrará en el último momento, ya me ha pasado en alguna ocasión, mi conserje que tiene las llaves, algún amigo que vino a por algo urgente, una vez mi hermana que quiso darme una sorpresa.
Pero hoy lo tengo todo controlado, un par de jarrones de flores frescas, algunos pétalos esparcidos por la casa, lo mejor de Leonard Cohen, o tal vez de Loreena Mackennitt...tendré velas encendidas e incienso. No habrá comida, forma parte del pacto previo. Sólo sexo.
He llegado hasta aquí, en este estado virginal mío, mezclado con los deseos más increíbles sin que el tiempo se me haya hecho ni largo ni corto. Ahora sólo deseo que sea como he soñado tantas veces. No es fácil creer cómo me he llegado hasta aquí.
Una tarde de abril, hace unos meses, estaba en el parque con mis amigos, comentando lo difícil que es acercarse a una mujer y no llegar hasta el final, también comentaba que tal vez había tenido mala suerte en mis relaciones, porque todos mis amigos presumían de haberlo hecho en varias ocasiones, aunque no se ponían de acuerdo en los resultados. Pasado un buen rato me quedé solo, Loan mi perrita sin raza, quería jugar aquella tarde, parece que había encontrado un buen amigo, un pequeño perrito cocker con el jugaba muy alborotada. Así fue como la conocí. Sonará a tópico pero los animales unen vidas de sus dueños, deben oler nuestros deseos o algo así.
Mientras los dos animales jugaron como si se conocieran de toda la vida. Nosotros hicimos casi lo mismo. Su belleza imprecisa casi me tenía paralizado, no podía dejar de mirar a los ojos, y sin embargo procuré también irme fijando en algunas de sus partes que me empezaban a atraer tremendamente. Sus labios siempre húmedos me ponían nerviosos, sus pechos tenían un movimiento ligero, cada vez que hablaba o reía, a veces marcaba el lugar exacto de su centro y eso me intranquilizaba aún más. Sus manos me volvieron loco aquella tarde, en alguna ocasión me rozaron de pasada y quise morirme. Me doblaba en edad, pero quién podía ver la diferencia de edad en aquellos instantes tan mágicos???. Yo apenas había cumplido la mayoría de edad. Ella era perfecta. Yo al menos la veía perfecta, eso es la mezcla de amor y pasión, supongo. Sin inmutarse mientras mirada a su perrito Delón, me miró fijamente y me confesó que había oído parte de la conversación con mi amigos. Me dijo apreciar en mi una sensibilidad y dulzura que muchos hombres no encuentran en mil años que busquen. Me propuso ser mi amante sólo por una noche. Ella se brindó ser mi primera vez. Mi rostro debió de quedarse tan paralizado que si no me hubiera dado un beso y un mordisco en la oreja, aún seguiría en aquel parque convertido en una estatua de mármol.
Por eso esta noche sé que va a ser especial y única.
Suena el timbre, mejor que nunca. Al abrir la puerta las piernas me tiemblan, como si fueran arena del desierto. Quiero desaparecer??? o que todo ocurra en un instante???... Sus labios me saben a miel, a romero, a canela, me está desnudando con tanta maestría y parsimonia que no sé si me queda ropa puesta. Esto es sencillamente único, no pediré explicaciones. Mi primera vez está siendo eterna y fluida, lujuriosa y dulce, como un mar de pasiones repletas de rosas rojas de pasión infinita. De hecho cada día que me despierte, espero encontrarla en el hueco de mi cama, sobre esa almohada eterna y ardiente...

Es lunes, he vuelto a soñar con ella. Mi mejor y más dulce secreto. De nada me arrepiento. Miraré desde mis ventanas, siempre puedo encontrar algo nuevo. Espero que si alguien me ve no se percate de mis lágrimas discretas. Ya no soy un niño.
El vecino del cuarto
9 octubre de 2006