viernes, 22 de septiembre de 2006 17:50
elvecinodelcuarto
La mirilla.-

Desde unas de mis ventanas, también veo parte de la calle. Eso nunca lo comenté. Pero eso me viene muy bien. Cuando veo llegar por la calle con prisas a Bea, ya sé lo tengo que hacer. Me voy a escudriñar por la mirilla. Espero que abra su puerta, cuento hasta sesenta y nunca falla, la pillo siempre desnuda en su cuarto, despues salta veloz y despavorida hacia el W.C., allí es todo mucho mejor. Depende el dia.
Sin apenas hacer ruído ya estoy a punto de mirar por esa dichosa mirilla que tanto me acelera el corazón. Diablos!!!!!!!! Veo un ojo enorme. Es ella. Ahora se retira y me enseña sus labios, carnosos, más que vivos, insinuantes, lascibos a más no poder, se retira un poco más y me muestra ... un pecho!!!!!. Se aleja más y estoy viendo cómo se baja los baqueros. No lleva nada debajo. Todo ocurre en unos instantes.
Me guiña un ojo y en sus labios, claramente, puedo leer: hoy vecino dejame trankila unas horitas. Tengo un invitado especial, pero es muy desconfiado. Anda. Si te portas bien...otro día te recompensaré. pero hoy no me mires desde tu ventana.
Me lanzó un beso con su dedo indice ligeramente mojado, desde sus labios, pasó por sus senos, se aproximó a su sexo. Acepté el trato. Cada día creo que soy más blando.
El vecino del cuarto.