Poniendo nombre a las estrellas

Teníamos una cita para encontrarnos esta noche. No habíamos quedado en la hora, pero era igual. El lugar, la playa. El motivo, había luna llena y entre los dos nos habíamos impuesto la obligación de poner nombre a las estrellas.


Yo salí despacio, saboreando el camino, oliendo la noche. ¿Quién dice que las noches no huelen?.Huelen a jazmín y a madre selva que te embriagan los sentidos y llenan de dulces esperanzas tu corazón.


Caminé hasta llegar a la playa. Me apoyé en una roca para quitarme las sandalias. Quería que mis pies sintieran el suave masaje de la arena y con ellas en la mano, avancé mirando la luna llena


Solamente ella iluminaba la playa y su luz se reflejaba en el agua, sacando de ella reflejos plateados. Me senté en la arena y pasé mi falda por encima de mis piernas para sentirme más protegida de la humedad de la noche.


Miré al firmamento y allí estaban ellas:Las estrellas. Brillando con más fuerza que ninguna noche. Emitiendo unas pulsaciones acompasadas que llegaban hasta mí. Cerre los ojos, intentando que quedaran impresas en mi mente como una bella fotografía y me quedé así por unos segundos.


No le oí llegar. Se sentó a mi lado. Su cuerpo rozando el mío. Su hombro contra el mío. Me cogió la mano sonriéndome y mirando a las estrellas, me dijo: ¿Empezamos? Y yo acariciándole la cara, le contesté:Empezamos.


Malena.
Publicado 01 julio 07 03:10 por eltinterodechina
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