Un alto en el camino.
Hay veces que tienes que hacer un alto en el camino. Es necesario. Vas siempre tan de prisa a todos lados que no te das cuenta de que algunas piezas del ajedrez de tu vida se van cayendo impidiéndote continuar las jugadas.
Eso me ha ocurrido a mí. Y he necesitado parar y poner en orden varias piezas. No soy una samaritana, pero si soy una persona que voy a donde me llaman. Jamás iré si no me piden ayuda, pues corro el riesgo de que me den como vulgarmente se dice"con la puerta en las narices". Y aún así, cuando te llaman y vas, hay veces que al final te sientes utilizada. Es un riesgo que hay que correr cuando vas y no piensas las consecuencias.
No pasa nada. Todo sigue adelante, pero he tenido miedo de perder esa postura vital de llevar el corazón en bandolera.Por eso he necesitado parar. Porque si tengo trazado desde hace tiempo, un plan de vida, nada ni nadie me puede apartar de ese camino que he conseguido a base de caer y levantarme.
No he ido a ningún jardín zen, ni me he sentado en silencio al lado de mi geisha.Simplemente he hecho un alto en el camino y le he pedido a mi marido que me diera la mano. Siempre me da una fuerza y una templanza que hace que vea las cosas en su justa medida. Y he salido serena, y he vuelto a retomar el camino del cual me alejé sin darme cuenta.Y con un corazón fortalecido por las muestras de cariño que he recibido.Gracias.
Un beso muy grande.
Malena.
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