Serena

Que nada me pertenezca

Sólo la paz del corazón

y el frescor del aire

 

Kobayashi  Issa  ( 1763-1827)

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No pensaba hacerlo, pero he dejado libertad a mis piés y me han traido hasta el puente. Doy gracias al cielo por ese sol que me está iluminando y por esos pájaros que oigo cantar.

Revolotean por encima de las ramas de esos cerezos que me saludan, meciéndose armoniosamente, hacia un lado y hacia otro como en un baile ritual.

Hoy me he dado licencia para no dirigir mis pensamientos. Quiero que en este día de primavera, la sensación de libertad entre en mí. Me dejo mecer por el viento como un bebé en su cuna.

Siento dentro de mí una plenitud que no puedo explicar y que me hace feliz. Cierro los ojos y viene hacia mí el leve ruido del vuelo de las mariposas sobre las campanas del templo. Pensar en él, eleva mi espíritu y mi alma me traslada allí.

Me invade el silencio y el recogimiento de las personas que oran en busca de consuelo. Cientos de cintas prestan sus respetos a Buda y el susurro de las voces orando, hacen estremecer mi corazón.

Abro mis ojos y abro mi sombrilla. Una mariposa se ha posado sobre ella. La miro y pienso si no la habré hecho venir con mi imaginación desde el templo.

Le tiendo suavemente mi mano. Se posa en ella para a continuación echarse a volar.

La veo alejarse en el aire.Mi alma ha quedado serena.

Malena.

 

 

 

Publicado 18 abril 07 07:45 por eltinterodechina
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