Un buen resfriado

No sé cómo es posible que con el resfriado que llevo encima y que no me deja ni respirar, tenga ganas de escribir.

Wiper me mira con su ojo y medio. Y digo ojo y medio porque se ha arañado y se ha hecho una úlcera que le impide abrir el ojo completamente.

Me mira y me pide ayuda para bajar de la cama, porque se ha hecho mayor y la artritis le puede. Yo hago como que no lo oigo y desesperado, hace un esfuerzo y salta.

Entonces, me vuelve a mirar como diciendo orgulloso: ¡Todavía puedo!

Y yo, con mi resfriado. Tengo a mi lado, en la mesilla de noche, la mayor colección que se pueda imaginar de pañuelos de papel. Creo que Mercadona se ha quedado sin existencias.

En casa se han apiadado de mí y hoy tengo permiso para no preparar la cena. Es un gran detalle, pero no sé que será peor, porque orden, lo que se dice el orden, no creo que esté presente entre las virtudes de mis hoy provisionales cocineros.

Todavía recuerdo el día que se hicieron una tortilla a la francesa en una sandwitchera y sin aceite. No hace falta que diga que dicho artilugio pasó a mejor vida. Porque estaba tan pegada la tortilla, que jamás se pudo separar. Eso si que fue un amor a primera vista entre un huevo y una sandwitchera.

Claro que no soy la más indicada para criticar, porque recuerdo de recién casada que como yo me he pasado toda la vida estudiando, pues de cocina, la verdad, poco.

Me salvaba con una libretita en la que tenía apuntadas las recetas que mi madre, con mucha fé en mí, me dictó antes de casarme para que pusiera en práctica aquello de que a los hombres se les conquistaba por el estómago.

Puedo asegurar que debo de tener otras virtudes, porque lo que es conquistar por el estómago.............¡ Más bien no!

Bueno, he evolucionado mucho a lo largo de los años. Ahora soy capaz de abrir una lata de callos, añadirle unos garbanzos y salsa de tomate con especias y hacer creer que lo he hecho yo todo. Y eso de engañar al público tiene mucho mérito.

¿Será por eso que cuando invito a mis amigos, prefieren que sea en la calle?.

No me hagais caso, creo que la mezcla de la aspirina y la Nebulicina, han hecho un efecto raro y euforizante.

Nada, ya sabeis, cuando se me pase el resfriado, os invito a comer.¿ Por qué me temo que rechazareis la invitación?.

Un beso.

Malena.

Publicado 13 abril 07 08:01 por eltinterodechina
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