Los fantasmas de la ópera
Ni eran fantasmas, ni era la Opera, pero cuando una escribe y es dueña del bolígrafo, puede permitirse la licencia de poner el título que más se le apetece en ese momento.
Aunque la verdad, si bien no era la Opera, que era el Palau de la Música, la presencia de fantasmas, ángeles, espíritus o como se les quiera llamar, era evidente.

Ayer fui a un concierto de música clásica al Palau de la Música.El ambiente era cálido. Hombres con chaqueta y corbata y mujeres con sus mejores galas, presentando sus respetos a una música que jamás pasará de moda.
Luces tenues y después del tercer aviso, empezaron a salir los músicos que se fueron aposentando en sus lugares respectivos.El cuadro que formaban los mismos, enmarcados por los bustos que sobresalen de la pared representando hombres y mujeres atemporales tocando instrumentos, el techo con flores en relieve y las vidrieras policromadas, te inducían a entrar en una atmósfera irreal.
El director hace el primer movimiento con la batuta y comienzan a elevarse por toda la sala las notas, ora enérgicas, ora suaves y melodiosas que van entrando en lo más íntimo de la persona que lo escucha.
Cierro los ojos y me dejo llevar por esas notas que van haciendo ensanchar mi alma y me permite desconectarme de la realidad.Mis ojos se abren y se pasean por el escenario que se ha llenado de seres que se mueven con una gran seguridad. Envueltos en un halo que les hace ser diferentes, etéreos.
Hay un pintor que con una mano sujeta su paleta de colores, mientras con la otra hace figuras en el aire con un pincel.Está ensimismado, escuchando la música, metido en ella y de pronto, cuando las notas van in crescendo, se vuelve hacia el lienzo blanco y con decisión lo va llenando de pinceladas con mano enérgica.
Esas notas, a veces parecen evocar un viento suave que te acaricia y que viniendo de las marismas, trae en sus alas rumores de poesía, rumores de una isla.
Veo el Parque Genovés y por él paseando con unas hojas en la mano, a un hombre. Camina pensativo y a veces para. Lo veo como se sienta en un banco. Coge un bolígrafo que llevaba en la chaqueta y se pone a escribir. No resisto la tentación. Me acerco por detrás y leo: Razón de la sin razón. Es un escritor. Lo dejo con su inspiración.
Me alejo del Parque Genovés mientras llega hasta mí el perfume de unas rosas. Las busco con la mirada y las encuentro. Son lindas y sus pétalos abriéndose, son los que le dan esa belleza.
Hay una sombra que se mueve,etérea. Lleva en sus manos un libro de poesías. Es una bella mujer que abre el libro, lo ojea y sonríe.¿Qué recuerdos han hecho nacer esa sonrisa?.
Más allá, asomadas a una baranda sobre el mar hay dos mujeres jóvenes.¿Qué piensan?.Una de ellas sonríe llena de felicidad, llena de esperanza, mientras la otra mira a la lejanía con añoranza. Por allí vino un día. Por allí está su país.
Cierro los ojos y me doy una tregua.Quiero tomar fuerzas para seguir viendo estas imágenes.Es maravilloso este mundo fantástico que ha ido creando la música.
Hay un faro al que se dirige un hombre. El viento de levante azota su cara. Va pensando en seres que no aceptan lo que son.En una plaza de toros que compara con la vida. En puertas que hay que dejar abiertas y en que el hombre es más que un compendio de alegrías y tristezas.Camino del faro, va un poeta.
"El amor te abraza sin atarte, te posee devolviéndote tu propio yo".¿Quién escribió esas palabras que acarician?.Las manos que las escribieron eran de una poetisa.
Va y viene, y habla de que los sueños se acaban aunque sabe íntimamente que la primavera la tiene ya en sus manos y la acaricia suavemente, mientras su pecho se va llenando de alegría.
Junto a ella, un perrito juguetón mueve la cola con alegría mirando hacia arriba, desde donde desciende con un paraguas un personaje de cuento que lo mira con cariño.
Se han reunido. Hay un pequeño grupo que habla pero no se oyen sus voces.Detrás hay un edificio pequeño.Apenas cuatro pisos y en el último, alguien que invita con una sonrisa a subir. En el portal,como decoración hay un coqueto totem y un letrero donde pone con letras futuristas:Aquí vive la filosofía.
La música va acabando. Vuelvo a la realidad y mientras, aquellos seres se van desvaneciendo poco a poco. Volviendo al mundo del que proceden y yo los veo marchar con tristeza.¡Han estado tan cerca!
Eristos,Pablo,Consuelo,Poeta invertebrado,El Viento,Esperanza, Joselyn,Pétalo de rosa,amaya,Durrell,Milú,Mari Popins,estoycolgado,vecino del cuarto,indya,tahtxo,Isolda, Pandora y tantos otros.
¡Gracias por acompañarme al teatro!
Malena