Un aguacero

Un aguacero.

Se aferran a las hierbas

los gorriones.

Yosa Busón.(1716-1783)

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Iba a vestirme, cuando he oido el golpear de la lluvia contra los cristales, que ya no dejan ver la escasa claridad, de este día que amaneció lluvioso.

Silenciosa, sin molestar a mis hermanas, me he acercado lentamente a la ventana empañada ya por el vapor. Como una niña, he dejado resbalar mis dedos por ella y he dibujado un corazón.

Elevo los ojos y sólo puedo divisar las flores rosas de mis cerezos, enganchadas a las ramas y  dejando resbalar como en una cascada, las gotas que con fuerza va dejando el aguacero  sobre ellas.

Día gris que trae lejanas melancolías al ritmo del shamisen. Esa música que en estos momentos sólo puedo escuchar yo dentro de mi corazón.

Y mientras, entre dos nubes, puedo ver como se esfuerza en salir el sol y medio diviso a lo lejos, mi querido Hiei.

Mi querido monte. Mi norte y mi guía, dónde cada día miro porque sé que más allá estuvo mi hogar.

No quiero melancolías. Es hora de empezar. Borro con mis dedos el corazón. exhalo un poco más de vapor y dibujo ahora un sol.

Oigo voces y risas. La vida empieza ya en la okiya. Mis hermanas se levantan y me saludan. Yo las miro y sonrío.

Publicado 03 marzo 07 09:27 por eltinterodechina
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