Aroma del ciruelo

Aroma del ciruelo

de repente el sol sale.

Senda del monte.

Matsuo Bashô
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Salgo de mi okaya lentamente, sin hacer ruido. Mis hermanas todavía duermen y no las quiero despertar.

Mi alma está inquieta y necesito salir a buscar el frío del amanecer. Aquel que ha cubierto de escarcha las hojas, semejando perlas que el cielo ha derramado sobre ellas. Las miro como resbalan suavemente hasta caer sobre las piedras de aquel camino que nos saluda cada mañana.

Respiro profundamente, quiero absorver el aroma de los ciruelos que me regalan la vista con sus algodones rosas.Los miro recortando sus ramas sobre la fachada de la okaya. Parecen geishas bailando la danza de la primavera del río Kamo. El aire de la mañana las hace mover suavemente y creo ver en su movimiento, los kimonos color pastel de las bailarinas.

Este es mi mundo de la flor y del sauce. Donde puedo soñar libremente e inundar mi corazón con las más dulces canciones. Soy una geisha y siempre quise serlo.

Me quedo todavía contemplando la vista sobre el río. El sol empieza a salir y lo veo reflejarse sobre las tranquilas aguas. Esa visión me hace estremecer y cierro los brazos en torno a mi abrazándome.

De lejos veo a los hombres y mujeres que empiezan a dar vida a los alrededores de mi barrio de Pontocho. Es el momento de seguir. Con la paz que va llenando mi corazón, iré ascendiendo la senda del monte y allí en su silencio, soñaré.

Publicado 16 febrero 07 10:11 por eltinterodechina
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