Aquel viejo tren
He decidido viajar y tras largo tiempo de no hacerlo, mis pasos me han llevado a una vieja estación de ferrocarril.
Es algo curioso, pero siempre que entro allí,siento el olor de tiempos pasados.Sí,porque los tiempos pasados, tienen un olor característico que invariablemente trae evocaciones de viajes hechos en el pasado.
O bien en tu infancia,o cuando ya joven, te atreviste a coger aquella maleta de cartón,sujetada por correas y te embarcaste en aquella aventura de la que solo conocías el final: una llegada a otra estación donde al bajar te recibirían unos brazos de los que no querrías desprenderte nunca.
Pero antes de llegar a este punto, vas pasando por una serie de sensaciones que te arrullan,que te resultan familiares sin serlo, aquel " dejà vu" que te hace sentir protegida.
Te "arrebujas" en tu sillón,intentandolo hacer más cómodo y miras el reloj de pulsera,pensando en cuantos minutos faltan para salir.Coges el libro que trajiste preparado para hacer más cortas las horas.Lo pones encima e tu regazo y miras hacia afuera.
Enfrente tienes el gran reloj de la estación y gente, mucha gente que parece no saber hacia donde va.Salen del bar de la estación con bocadillos envueltos en papel y la mirada fija en el tren, como si tuvieran miedo a que se les escapase.
Entonces con una enérgica voz, oyes la orden que dará lugar al comienzo de tu aventura: ¡ Pasajeros al tren! y en ese momento oyes ese ruido metálico de las ruedas en movimiento que te acompañará como fiel amigo durante todo el viaje.
Miras disimuladamente a tus compañeros y después de esbozar una tímida sonrisa a la persona con la que has cruzado la mirada, coges en tus manos, con una afición ficticia, el libro que con tanto interés buscaste en tu mesilla de noche, para hacerlo compañero de esas horas, que a veces se hacen interminables.
Miras a través de la ventanilla y ves como se van alejando, primero lentamente y luego acelerando el ritmo,las últimas casas de la ciudad, mientras el silbato del tren parece despedirse de ellas.
Ves pasar paisajes que te van haciendo adormecer.Intentas no cerrar los ojos, pero ese traqueteo del tren, va en contra de tu decisión y el libro que con tanto afan mirabas,va resbalando de tus manos hasta aposentarse en tu falda.
Oyes el ruido de las máquinas y el silbato del tren cada vez más lejano,como algo ajeno a tí.Tus ojos,al final,cansados de esa batalla perdida de antemano, se cierran y como flotando en un espacio distante,empiezan a surgir de una forma lenta y suave, las imágenes agradables que van saliendo de tu susconsciente haciéndote,dentro de tu ensueño,sonreir.
¿ Piensas en esa llegada? ¿En esa distancia que se va acortando?.sonries sin querer y vuelves a escuchar aquella voz que llega a tí con sordina y que te hace abrir por un instante tus ojos :¡ Estación de Bobadilla! ¡Diez minutos!. Miras sin mirar y te "arrebujas" una vez más en tu asiento.
¡ Ya estoy más cerca! ¡Espérame! ¡ Ya falta menos!