En la casa de té.........
Existe una casa de té.La casa de té de la luna de Agosto. Su nombre te hace evocar noches cálidas en las que la brisa mueve los farolillos que hay en su entrada y la ténue luz que sale de sus aposentos, te hace estremecer.
No puedes acceder a ella fácilmente. Sólo si cierras tus ojos y dejas salir libremente a tu imaginación. Tiene un pequeño camino de piedras redondeadas y a ambo s lados un jardín Zen. Si entornas un poco tus ojos, entre la penumbra descubrira´s un lago donde flotan moviéndose de una manera cadenciosa, unas flores de loto y donde se reflejan las ramas de aquellos cerezos llenos de brotes que quieren estallar.
Sigue hacia adelante y escucharás las dulces notas del shamisen, acariciado por las suaves manos de una geisha. ¿En quién piensa? ¿Cuales serán sus ensoñaciones?
Percibes movimientos lentos dentro de la casa y te preguntas con curiosidad quienes pueden estar. Hay tres geishas. Les enseñaron a tocar el shamisen, a hacer arreglos florales con la antigua ciencia del Ikebana, a realizar con sumo esmero la ceremonia del té. Eso es lo que saben hacer y a eso se dedican. No tienen muchos clientes pero sí, elegidos.
Ellos saben que sus preocupaciones desaparecerán en los oidos de las geishas. Vienen al anochecer cuando comienzan a salir las estrellas y marchan al amanecer.Ninguna palabra de amor saldrán de sus labios pero los sentimientos flotaran por toda la estancia.
Quieres entrar pero tienes miedo de romper todo aquel encanto y observas la delicadeza de movimientos, el aroma del té y la música que te envuelve.Piensas: ¡Otro día me atreveré! Y con ese pensamiento en tu corazón te vas marchando.
Va amaneciendo y miras hacia atrás y ves como con los primeros rayos del sol, la casa va desapareciendo. No temas. Cuando la luna salga otra vez, llegará a tus oidos las dulces y ya conocidas notas que la geisha desprende del shamisen invitándote a volver.Cierra los ojos y ¡vuelve!
Malena.