Durante la noche
DURANTE LA NOCHE.-
Pienso a veces que las noches tienen algo de especial. En ellas se pueden gestar toda clase de sentimientos. Desde los más sublimes hasta los más ruines y creo que ello se debe a que bajan los mecanismos de defensa y sin nada que los limite, los sentimientos se expanden a sus anchas.
Te acuestas e intentas cerrar los ojos. Relajarte y dejarte llevar por sensaciones placenteras que te induzcan poco a poco al sueño.
Van saliendo, inconscientemente, recuerdos. Aquellos que te acompañan siempre pero que sólo salen en momentos así.
Uno, otro y otro que te van llevando como una cadena a recorrer tu vida haciéndote a veces sonreir o a veces a intentar alejarlo de tu mente.
Así hasta que sin saber como, surge algo inesperado: una imagen acompañada de unos sentimientos que creías olvidados para siempre. Te estremeces y te niegas a seguir, pero esas imágenes son más fuertes que tú. Te mueves inquieto hacia el otro lado intentando que junto a ese movimiento, desaparezcan. Pero siguen ahí. Se han enseñoreado de tu mente y no cesas de pensar: ¿Por qué? ¡Es absurdo! y el es absurdo lo repites una y otra vez.
Creías que esa herida estaba cerrada, que había cicatrizado. Pero,no. Había cicatrizado en falso y debajo de esos puntos, continuaban unos mlímetros en carne viva.
Te das por vencido y dejas que salgan, sin ponerles cerco y las imágenes hablan y tú les contestas. Es un diálogo lleno de reproches y de preguntas de las que a veces, inventas las respuestas.
Hasta que tomas conciencia y dominas la situación. Te levantas y vas a echarte agua en la cara. Te secas lentamente con la toalla y te miras en el espejo y reflexionas.
Entonces recuerdas lo que filosofaste una vez y te dijiste que tenía mucha sensatez: "No saques a los fantasmas de sus tumbas, ni pongas en sus bocas palabras que jamás dijeron porque corres el riesgo de amar más a esos fantasmas que a las personas que en realidad fueron."
MALENA