¿Te acuerdas de... Scottie Pippen?

Estaba pensando qué jugador rememorar en este blog cuando de repente cruzó por mi mente uno de los peor tratados por prensa y aficionados: Scottie Pippen. Si pensamos en el rendimiento que dio en Chicago Bulls, es sorprendente que no se le recuerde más. Algunos puede que piensen: “¿Qué hubiera sido de Pippen sin Jordan?” Yo lo que me he preguntado un montón de veces es justamente lo contrario. La teoría del superjugador que gana seis anillos él solo se cae por su propio peso. Sin más.

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=eJOQcH-LhaQ&amp;feature=fvst">http://www.youtube.com/watch?v=eJOQcH-LhaQ&amp;feature=fvst</a></p>

 

 Puede que Jordan no estuviera rodeado de un gran elenco de estrellas, pero sí tenía a su lado a un montón de gente capaz de jugar (y sobre todo defender) en equipo, a un entrenador que no necesita presentación y a un pedazo de crack que sacó a los Bulls de bastantes apuros, con o sin Jordan en pista.

Su importancia dentro de la franquicia de Illinois se resume en algunos datos que no se deben tomar a la ligera. Aprovechó la ausencia de Jordan cuando se marchó a jugar al béisbol para ser incluido tres veces seguidas en el mejor quinteto de la NBA (de 1994 a 1996). Además, formó parte del mejor quinteto defensivo durante ¡¡ocho!! temporadas seguidas (de 1992 a 1999). Disputó el All Star Game en siete ocasiones, y hasta en una de ellas fue elegido MVP del evento, en 1994. En esa temporada condujo a los Bulls a un balance de 55 victorias y 27 derrotas, el tercero mejor de la Conferencia Este.

Scottie PippenPero además, Pippen recibió dos reconocimientos que le sitúan donde merece. Por un lado, fue elegido en el año 1996 (en el 50 aniversario de la Liga) uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA. Por otro, fue incluido en la selección de Estados Unidos que fue a los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Ese fue el mejor equipo que se haya confeccionado jamás, y Pippen fue uno de sus componentes.

Es cierto que cuando salió de los Bulls su decadencia fue rápida. Pasó la extraña temporada de 1999 (la que se acortó por la huelga de jugadores) en Houston Rockets, más peleado con Charles Barkley que otra cosa, y después se marchó a Portland Trail Blazers, que conformó una plantilla probablemente sin precedentes en el baloncesto por la enorme calidad individual de muchos de sus componentes (Arvydas Sabonis, Steve Smith, Rasheed Wallace o Damon Stoudamire entre otros). Sin embargo, se quedaron al borde de la gloria. Y el papel de Pippen fue cada vez más marginal. La lucha de egos dentro de la plantilla y su edad (34 años cuando debutó con los de Oregon) terminaron apagando su estrella.

Vaya desde aquí este homenaje a uno de los jugadores menos valorados en relación a su calidad.

Boston y San Antonio despiertan

Ray AllenEstamos en el momento cumbre. Ahora se acabaron las pruebas. Los errores se pagan. Que se lo digan a Boston Celtics. Los actuales campeones están penando frente a Chicago Bulls, un equipo que ha terminado la temporada regular francamente bien y que se ha convertido en un auténtico peligro desde febrero, cuando obtuvieron a Brad Miller y John Salmons de Sacramento Kings. Lograron la victoria en el primer partido en Massachussets (con un partido memorable de Derrick Rose) en la prórroga, y han estado muy cerca de repetir en el segundo, en el que Ray Allen les ha condenado con un triple a falta de 2 segundos para la conclusión.

El caso es que la baja de Kevin Garnett se deja notar muchísimo en esta franquicia y eso complica sus opciones en estos play-offs, incluso en la primera ronda. Si se acude a las estadísticas de ambos encuentros, se puede intuir que ha habido charlas técnicas y visionado de vídeos en los de Doc Rivers, puesto que se han dedicado a pulir errores del primer choque. Lo primero que contrasta es la actuación de Ray  Allen. En el primer partido estuvo desastroso, y sin embargo en el segundo ha sido el salvador, no sólo por su decisiva canasta, sino por haber anotado 30 puntos dejando clara su especialidad en el lanzamiento exterior (6 de 10 triples). Pero también es muy importante el cambio en la aportación del juego interior de los ‘verdes’. Glen Davis y Kendrick Perkins han tenido más presencia en ataque que el primer día, y también han rebajado el daño sufrido por el juego interior rival.

Ahora toca viajar a Chicago. Tengo la sensación de que ahí llegará el momento de Paul Pierce. De momento no lo ha hecho mal, pero no ha aparecido mucho en los momentos importantes. Esta vez creo que reclamará sus galones y será pieza clave pase lo que pase. Los Bulls tienen una oportunidad. Y sus jugadores en la zona deben dar un paso al frente para generar una ventaja, aprovechando la ausencia de Garnett. Seguramente se alargue la serie.

En cuanto al duelo tejano, más de lo mismo. Tiene pinta de ser una serie larga. Los Mavericks dieron primero en San Antonio, robando la ventaja de campo. No parece que la defensa de los Spurs estuviera especialmente bien. Si les falla eso, no tienen nada que hacer. La baja de Ginobili les ha dejado muy tocados, pero tienen armamento como para levantarse y luchar.

Tony ParkerY eso han hecho en el segundo partido. Se han aplicado en defensa y en ataque han dejado que Tony Parker destrozara a su rival. Ha sido simplemente sensacional. El base francés anotó 19 puntos en el primer cuarto, dando un auténtico clinic de entradas a canasta y de aprovechamiento de espacios para tirar desde cinco metros. Los bloqueos que le hace el pívot siempre le dejan un pequeño hueco que él convierte en letal. Lo que lleva haciendo un montón de tiempo en San Antonio, vamos. Gregg Popovich ha podido permitirse el lujo de sentarle a falta de un minuto y medio para acabar el primer parcial y tenerle unos seis minutos en el banquillo. Cuando ha vuelto, la ha seguido liando, hasta llegar al descanso con 27 puntos en su haber.

Y sin embargo, no han sentenciado. Lo han hecho cuando más difícil lo tenían. Dallas se iba metiendo en el ajo, hasta ponerse a tan sólo nueve puntos. Ahí Popovich ha ordenado masacrar al rival, y su ejército se ha puesto a ello. Defensa asfixiante, con constantes ayudas que provocan muchos errores, hasta el punto de que parece que los Spurs tenían más de cinco jugadores en pista. Esa defensa se ha combinado con minutos de acierto en el tiro lejano, y eso ha matado a los Mavericks, que deberán tomar buena nota de este partido para que no repita en el futuro. De lo contrario, acabarán perdiendo la serie.

Tony Parker ha acabado metiendo 38 puntos y además Popovich ha podido reservar algunos minutos a sus titulares, de cara a tenerles más frescos en los próximos partidos. Los Spurs están mermados, pero que nadie les descarte, porque siguen muy vivos en la serie.

El comienzo de la Copa

Louis BullockEs la cita. La Copa del Rey es un torneo muy especial. Desde dentro y desde fuera. Esta es la segunda vez que la vivo. Y mi pretensión es vivirla desde más de un punto de vista. Primero, llegar y ver el ambiente exterior. Resulta muy bonito llegar a un pabellón y ver las calles aledañas llenas de gente de hasta ocho aficiones distintas. Y no se ven peleas ni discusiones. Escuchas cánticos y sí, hay rivalidad, pero da la impresión de que nadie quiere llevarla más lejos de lo racional. Cuánto deberían aprender las aficiones futboleras de las del baloncesto.

Después vives el interior. Las gradas se van poblando y se forma una marea multicolor en ellas. Sin embargo, no se veía un lleno absoluto. Hay gente que tiene el abono para toda la Copa y cuando no juega su equipo prefiere no ir. Es una pena. Seguro que hay gente que se ha quedado sin una localidad y sin embargo por la tele ve asientos vacíos. Eso se debería corregir. La ACB debe pensar otro sistema. Lo bonito de la Copa es ver un pabellón de 15.000 personas, como el Palacio de Deportes, lleno hasta arriba todos los días.

Después ves la parte profesional de la Copa. Un montón de compañeros periodistas que tiene que “trabajar la Copa”. Haciendo estadísticas, grabando imágenes, cubriendo ruedas de prensa, realizando entrevistas… Pero tengo la impresión, aunque muchos no lo reconozcan, de que les gusta cubrir un torneo como este. Saben que es distinto, más especial, con más repercusión, incluso robando un pequeño pedacito de importancia al fútbol, el deporte rey vayas donde vayas dentro de España. Y no me quiero dejar en el tintero a los voluntarios. Trabajan como los que más, sin ganar un duro, pero su sola presencia en un evento de estas características es suficiente combustible para ellos, y merecen un reconocimiento por ello.

También he querido ver algo desde las gradas. Ver cómo lo vive la afición. Y me ha tocado ver, en su máximo esplendor, a la hinchada del Tau. Es, de largo, la que más gente moviliza en un evento como la Copa, sea cual sea la ciudad organizadora. Son incansables, y se agradece que una afición apoye tanto a su equipo. Y este viernes entra en acción la Demencia. A ver cómo se portan.

Y luego está el parquet. El sitio donde se dilucida el título. El lugar del que todo el mundo está pendiente. Ahí es donde se reúnen, durante cuatro días, la mayoría de los grandes jugadores de la ACB, la segunda mejor liga del mundo.

En el primer día de Copa teníamos un plato de primer orden: Madrid-Barça. En mi cabeza había dudas. El equipo catalán es mejor, sí, pero tenía la sensación de que el Madrid, capaz de obrar milagros de todos los colores, podría dar otra vez el callo y ganar desde la lucha, la casta, el rebote y la calidad de algunos de sus componentes. Por ejemplo, Louis Bullock. Partido impresionante de “Sweet Lou”, que parece haya alcanzado una segunda juventud. Incluso en defensa se le ha visto especialmente activo.

Juan Carlos NavarroSin embargo, era el día de Navarro. Su actuación ha pasado ya a la historia de este torneo. Ha batido su marca personal de anotación en la Copa con 28 puntos, y ha firmado la mejor marca de asistencias del club en la historia de esta competición con 10. Ha sido memorable. En el último cuarto, cuando el Madrid se ha lanzado a la heroica para lograr su enésima remontada imposible, ha mantenido a su equipo a base de triples. Ha metido los cuatro que ha lanzado en ese parcial final. Ahora falta ver si su esfuerzo le pasará factura en la semifinal del sábado, como a Víctor Sada, que se ha vaciado en este cuarto de final.

En rueda de prensa también se pueden apreciar detalles de la Copa. A Bullock le he notado hundido. Decía que su gran actuación no le iba a permitir dormir mejor. Supongo que todo lo contrario. Que te salga un partido así en un día tan especial, jugando la Copa en casa y frente al Barcelona, y que el equipo acabe perdiendo debe ser muy frustrante, porque sabes que tú has hecho todo lo que has podido. Pero había un gran rival enfrente. Joan Plaza estaba triste. Era un estado de ánimo distinto. Creo que tenía muchísimas ganas de afrontar esta Copa e ir a por ella. De hecho, el Madrid lleva como 17 años sin ganarla. Pero también creo que, en el fondo, sabía de antemano que ganarla era una misión casi imposible.

Xavi Pascual y Juan Carlos Navarro presentaban un aire de lógica felicidad. Pero saben que esto no ha hecho más que empezar. La batalla del sábado es totalmente distinta. Muy dura. Les va a exigir un nivel de concentración elevadísimo y un nivel de acierto similar al del primer partido, que por cierto ha sido realmente alto. Y a Navarro le he notado un punto de orgullo. Necesitaba reivindicarse y vaya si lo ha hecho.

Después han comparecido en la cancha el Tau y el Pamesa. El favorito era el conjunto vitoriano sin duda. Pero el inicio de partido ha dibujado un paisaje muy distinto. Los valencianos dominaban el marcador a sus anchas gracias a su extraordinario acierto en el tiro. Pero, sinceramente, nunca se me pasó por la cabeza que pudieran derrotar al Tau. No es que los de Dusko Ivanovic después se hayan marcado un partidazo, pero cuando tienes en tu plantilla a Pablo Prigioni y Tiago Splitter partes con ventaja. Y poco a poco el Pamesa parecía hacerse más pequeño. Aún así, aguantaba en el partido. Pero en el último cuarto han perdido los papeles. Cada ataque era un suplicio. No sabían qué hacer con el balón. Pasaban los segundos y quien lo botaba se veía obligado a lanzar de manera incómoda. La defensa del Tau influye, sí, pero yo no podía entender qué estaba pasando. Y Avdalovic sentado. Cuando ha vuelto a cancha, ya no había nada que hacer.

Al final, el Tau ha ganado por 16 puntos, y en el cómputo total del partido no parece que la diferencia entre los dos equipos haya sido tanta. Pero en el momento de la verdad, el conjunto toronja no ha creído en sus posibilidades de ganar.

Tiago SplitterLa rueda de prensa posterior me ha parecido muy interesante. Primero, Albert Oliver y Neven Spahija por el Pamesa. Jugador y técnico, si bien descontentos por la derrota, se han empeñado en extraer una lectura positiva. Han jugado la Copa, frente a un equipazo, y durante 30 minutos han demostrado que podían competir contra él. El equipo tiene que encontrarse a sí mismo y saber que tiene nivel para estar en los play-off de la ACB y también para intentar el asalto a la Eurocup, la segunda competición europea de clubes más importante. Han de recuperar a Víctor Claver, que podría volver antes de lo previsto, y a ver hasta dónde llegan.

Por el Tau han comparecido Sergi Vidal y Dusko Ivanovic. Cómo se nota la mano del serbio en el equipo. Vidal parecía incluso arrepentido por el inicio de partido que había hecho su equipo (llegaron a estar perdiendo 8-20). Siempre hay que aprender de los errores, y Dusko no quiere que eso se le olvide a sus jugadores. El técnico del Tau es muy exigente, pero con ese estilo ya ha triunfado con el Tau, y espera volver a hacerlo. Me quedo con una frase suya: este torneo no es sólo para los jugadores de más calidad, si no para los que juegan con más paciencia e inteligencia (no la entrecomillo porque no ha sido literalmente así). Seguro que la primera palabra que se le ocurre al levantarse, es ganar, pero eso conlleva un enorme sacrificio previo.

Dejo para el final el asunto del arbitraje. He oído quejas. En el caso de los madridistas, me parecen infundadas. Y Plaza ha sido el primero que ha dejado claro que los árbitros no han sido determinantes, pese a que durante el choque ha estado quejoso hacia ellos. En el caso de los valencianos, podrían tener algo de razón. Spahija estaba terriblemente descontento con el arbitraje. Y lo ha remarcado diciendo que en su carrera profesional nunca había visto que en un partido de este nivel un equipo lanzara sólo tres tiros libres como ha sido el caso del Pamesa (la verdad es que el dato es ciertamente muy llamativo).

En fin, la Copa no ha hecho más que empezar. Quedan muchos detalles por ver, equipos que no han debutado aún. Este viernes voy a poder ver de cerca por segunda vez a Ricky Rubio, y eso me emociona. Los que vayan a estar en el Palacio de Deportes viéndolo, les aconsejo que no pierdan detalle, porque es alguien realmente especial. Procuraré seguir contando desde aquí lo que vaya sucediendo en este remozado pabellón, que aunque no tenga la mística del viejo (y quizá nunca la tenga) es un escenario francamente bueno para celebrar uno de los eventos más destacados del baloncesto europeo.

All Star Weekend

Ya pasó el fin de semana de las estrellas. Todo el glamour de la NBA en una misma ciudad, y la cita más espectacular del baloncesto mundial televisada en casi todos los rincones del mundo. Pero la edición de 2009 no ha sido gran cosa.

El concurso de triples ha sido realmente flojo. Es verdad que tuvo emoción, incluso la final necesitó de un desempate entre Daequan Cook y Rashard Lewis para decidir el ganador, pero que en un concurso de estas características nadie marque 20 puntos no es habitual. Y Jason Kapono fue una tremenda decepción. Se metió en la final, sí, pero defraudó a todos, que pensaban que en condiciones normales no tendría rival.

El concurso de mates deja un sabor más agrio que dulce. El año pasado se pudo ver un concurso de un nivel altísimo, y sin embargo el de este año tampoco ha sido para tanto. Y más si tenemos que comprobar, con vergüenza ajena, que echan de la final a Rudy Fernández por no impedir el numerito que Nate Robinson y Dwight Howard tenían previsto para la final. La puesta en escena de ambos estuvo bien, pero no me dio la impresión de que ninguno de los dos lo hiciera mejor que Rudy en la primera ronda. Aquí os dejo un vídeo con algunos de los mates que se pudieron ver.

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Y llegó el domingo, el gran partido entre el Este y el Oeste. Reconozco que sólo vi la primera parte. Tengo pendiente ver la segunda. Pero lo que vi no se parecía a un Partido de las Estrellas. Este partido, históricamente, no era sólo un reconocimiento a los mejores de la temporada, sino también la oportunidad de que ellos demostraran qué sabían hacer en una cancha de baloncesto y que no fuera lo de siempre. Pero lo de Phoenix fue como si estuviéramos en un partido de temporada pero con una tensión defensiva algo menor. De vez en cuando, sí, alguna jugada espectacular, pero casi nada que no veamos en los “highlights” semanales.

El partido nos trajo una grata noticia que no debemos olvidar. Pau Gasol se quitó la espina que llevaba clavada desde 2006, cuando le dejaron 14 minutos en la fiesta de las Estrellas y no anotó un solo punto. Fue el máximo reboteador, sí, pero Gasol lleva algo más que eso dentro. Y esta vez lo sacó. Tardó nada en situarse con 10 puntos anotados, y su primera canasta fue un mate de los que no suele hacer. Con más violencia contra el aro. Ahora el de Sant Boi ha dejado claro que pertenece a la elite de la NBA.

Y ahora me remonto al viernes. El partido de “rookies” frente a “sophomores”. Ahí jugaban Marc Gasol y Rudy Fernández. Y ambos tuvieron un papel destacado. Fueron importantes para que el equipo novato dominara el partido. Hasta que apareció Kevin Durant. El alero de Oklahoma City Thunder cambió el partido él solo. Como si quisiera demostrar que debió ser elegido para el partido de los mayores, y quizá no le falte razón. Su actuación le proyecta como una de las estrellas más brillantes de los próximos años en la NBA, algo que viene demostrando sobre todo en los dos últimos meses. Esto fue lo mejor del All Star. Y no es mucho que llevarse a la boca, lamentablemente. Confiemos en que 2010 nos otorgue un All Star Weekend más vistoso.

La gran gira de los Lakers

Kobe BryantEs algo casi heroico lo que han hecho los de Phil Jackson en los últimos días. Seis partidos seguidos fuera de casa y seis victorias. Y el camino era cada vez más difícil. En el segundo partido se lesiona Andrew Bynum. Una desgracia. La temporada pasada también cayó lesionado y eso provocó que los Lakers fueran, descaradamente, a por Pau Gasol.

Sin embargo, el equipo no se ha venido abajo. Kobe Bryant, que lastimó fortuitamente a su compañero, se encargó de dedicarle la siguiente victoria en el Madison Square Garden con una actuación al alcance de muy pocos jugadores. Nada menos que 61 puntos. Y Pau 31. En Toronto ambos se volvieron a juntar para derrocar a unos Raptors que lo pusieron más difícil de lo previsto.

Después de jugar en Canadá llegaban los platos fuertes: Boston Celtics y Cleveland Cavaliers, los dos mejores equipos del Este, y ambos muy igualados con Lakers en la lucha por el liderato total de la Liga regular. Y ahí es donde los californianos han mostrado su potencial. Han hecho dos partidos muy completos, donde han mostrado una concentración que sólo un equipo campeón puede aunar.

En Boston ganaron por cabeza. El ambiente muy contrario, los Celtics crecidos por volver a la senda de la victoria en las últimas semanas. Pero los de Phil Jackson tuvieron la cabeza mejor puesta. Sufrieron problemas de personales, pero acabaron siendo un equipo más maduro sobre la cancha y Pau decidió en la prórroga.

En Cleveland no sólo ganaron por cabeza, sino también porque son mejores que los Cavaliers. Los de Mike Brown eran el único equipo invicto en casa de lo que iba de temporada. Pero los Lakers aún no habían jugado allí. Tuvieron que sufrir en la primera parte, pero después se pusieron a defender y se llevaron el partido con claridad, con una actuación descomunal de Lamar Odom, que ya se había reivindicado en Boston y terminó de confirmarse volviendo locos a los Cavs.

Sin embargo, no deberían de confiarse. La lucha por el liderato es muy larga y Bynum tardará un par de meses en volver. Así que es el momento de que Odom demuestre su gran calidad. No deben despistarse, porque rivales hay muchos, y San Antonio seguro que aún no ha descartado echarles el guante en el Oeste. No hay que olvidar que los de Gregg Popovich suelen mejorar tras el All Star, y los Lakers, si acusan la baja de su pívot, podrían acumular más derrotas de las esperadas. Hemos visto una nueva cara de Lakers que motiva mucho, pero el recorrido que falta es demasiado largo para comenzar con triunfalismos.

Los rumores sobre Sergio

Sergio RodríguezHace ya varias semanas que el nombre de Sergio Rodríguez suena para ser incluido en un traspaso. El base canario, a través de su representante, hizo saber, nada más empezar la actual temporada, que deseaba ser traspasado. Sin embargo, Kevin Pritchard tiene una obsesión en mente. Cuando salga Sergio de Portland, debería ser con Raef Lafrentz acompañándole. El pívot tiene un sueldo muy alto y termina contrato este año, por lo que podría ser una pieza apetecible para algún equipo que quiera liberar carga salarial.


Ahora nos enteramos de un rumor de la ESPN estadounidense en el que colocan al “chacho” en Orlando Magic, en una operación que no beneficia en nada a Sergio. Se iría a Florida con el pívot Channing Frye y el base Steve Blake (el que le quita la titularidad) a cambio de Hedo Turkoglu y otro base, Anthony Johnson. Si se diera el caso, el ex estudiantil tendría que convencer a Stan Van Gundy, el técnico de los Magic, de que es mejor que Blake para que le concediera la titularidad.


La posibilidad del intercambio se produce porque Jameer Nelson, el base titular de Orlando, se ha lesionado en el hombro y podría necesitar pasar por quirófano, lo que les haría buscar urgentemente un base para paliar una baja tan sensible (no olvidemos que Nelson ha sido seleccionado como suplente para el All Star Game de Phoenix) . Los de Van Gundy son una de las sensaciones de la temporada, pero sin un base de garantías su sueño de pelear por el anillo de tú a tú con Boston Celtics y Cleveland Cavaliers en el Este puede esfumarse.


Sigo pensando que las opciones de Sergio de triunfar en la NBA se están agotando muy deprisa. Creo que la posibilidad de volver a Europa el próximo verano debería ser algo que el canario tenga muy presente, porque puede serla mejor manera de relanzar su carrera. Es una lástima, porque creo que si hubiera estado en un equipo de juego más alegre y vistoso Sergio podría haber triunfado, pero esa puerta cada vez está más cerrada.

El fallido récord de Calderón

Ha sido una pena. Poco a poco, muchos empezábamos a pensar que José Calderón batiría el récord de tiros libres consecutivos anotados en la NBA. Ya estaba muy cerca de conseguirlo. Debía seguir otra semana más metiéndolos. Pero ante Chicago Bulls se acabó la racha. Hay que empezar otra vez. Aquí os dejo el momento fatídico:

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La verdad es que no hay por qué dramatizar. Es cierto, el extremeño ha dejado escapar la oportunidad de que su nombre apareciera en uno de los infinitos rincones de la historia de la mejor competición del mundo. Seguramente, aunque es sólo una sensación, su récord podría haber durado mucho tiempo. Pero hay que tomárselo como se lo toma él. En la misma semana en la que falló, pero antes de fallar, le dijo a un periodista que acabaría sin récord porque todo el mundo hablaba de lo mismo y le traería mala suerte. Pero no lo decía preocupado. Después del fallo, dijo sentirse aliviado.

No pasa nada, habrá más ocasiones. Y si no, ya tiene la segunda mejor racha de toda la historia. No está mal. Además, sigue siendo el mejor tirador de tiros libres de toda la NBA en lo que va de temporada. Si termina la Liga regular como líder, ya tendrá una buena alegría que llevarse a la boca. Creo que a Calderón le gusta ver el lado positivo de las cosas. Y ahora también lo hay.

Es difícil que Calderón se sienta presionado, pero esta vez se le insistía demasiado con la posibilidad del récord. Y Calderón sabe que ahora hay una cosa mucho más importante en juego: meter a los Raptors en play-off. Eso tiene más valor para él. Y el equipo está en una situación muy delicada. Y sabe que él es una pieza clave. Seguro que se siente responsable. Y no lo es tanto. Otros compañeros de los que se esperaba mucho están rindiendo por debajo de lo esperado. Lo que ayudaría a Calderón sería ser llamado para el All Star, aunque sea por la lesión de Jameer Nelson. Eso sería un espaldarazo para él. Pero mucho me temo que acabará siendo Maurice Williams quien vaya a la cita en Phoenix.

La situación de Sergio Rodríguez

Sergio RodríguezComo ya sabrán todos ustedes, Sergio Rodríguez ha explotado. Su agente ha pedido el traspaso. Y parece que Portland acepta esa posibilidad. Han decidido que si encuentran una opción que les venga bien, cumplirán el deseo del “chacho”. A ver si es verdad. Porque Sergio es todo incomodidad. Y aunque sea capaz de dar minutos buenos en la cancha, no se le ve a gusto. Tiene miedo al error. Porque sabe que uno solo le puede conducir de nuevo al banquillo.

Cuando eres un “rookie” puedes comprender esta situación. Eres un recién llegado y tienes que ganarte el respeto de compañeros, técnicos, prensa y aficionados. Que en tu segundo año el trato sea similar, o incluso peor es suficiente como para mosquearse. Pero si ante tu tercera temporada te dicen que cuentas para la franquicia y su entrenador, y luego resulta que las cosas no mejoran, pues mal vamos. Me parece lógico que Sergio dé un golpe en la mesa. No sé si era el momento oportuno y la manera adecuada de hacerlo, pero comprendo la reacción del base canario.

Los que le hemos visto jugar en la Liga ACB sabemos que tiene mucho talento. Pero cuidado. Su progresión está siendo talada por Nate McMillan y después no es tan sencillo volver a ser el mismo. Lo que quiero decir es que Sergio debe demostrar ya que merece un hueco en la NBA. De lo contrario, es mejor volver a Europa y rehacer su carrera. Aún tiene 22 años y mucho tiempo por delante, pero no conviene malgastarlo sentado en un banquillo constantemente. McMillan no cuadra con su forma de jugar, y eso no cambiará ni este año, ni el que viene, ni el de más allá.

En Orlando se vio otra cosa. Tuvo más minutos, conectó con sus compañeros, echó un cable en defensa, e incluso se atrevió a penetrar a canasta con acierto. Después veo a Steve Blake, el base que le quita la titularidad a nuestro compatriota, y sigue sin parecerme mejor (quizá soy demasiado parcial), aunque es posible que cometa menos errores. Sin embargo, el técnico de los Blazers no da protagonismo a sus bases. Es como si fueran jugadores que sirven casi exclusivamente para subir el balón.

No me gusta cómo pinta el futuro de Sergio, pero habrá que confiar en que encuentre otro destino más placentero y divertido para él.

El traspaso de Iverson

Allen IversonAllen Iverson vuelve a ser noticia en la NBA.  Un nuevo traspaso suyo conmueve a la mejor liga del mundo. Su destino ahora es Detroit Pistons, nada más y nada menos. Uno de los mejores equipos de los últimos años, campeón en 2004 y finalista en 2005. A cambio, Denver Nuggets se lleva a Chauncey Billups, Antonio McDyess y Cheikh Samb. La pregunta es clara: ¿quién ha salido ganando? No es fácil de decir.


Por un lado, estarán los que digan que Detroit se ha fortalecido. Sí, es cierto, ha fichado a una de las grandes superestrellas de la NBA. Le da otro aire al equipo. En vez de jugar con un base puro, distribuidor de juego y buen defensor, los Pistons tienen un arma muy difícil de parar: un anotador compulsivo, un jugador que se mueve a muchísima velocidad y que es capaz de desequilibrar a casi cualquier defensa, aunque no sabemos cuánta gasolina le queda, puesto que ya ha cumplido 33 años.


Pero también habrá otros que digan que la ventaja es claramente para Denver. Ganan a un base más centrado y menos egoísta, que hará jugar a un equipo ya de por sí bueno. Además, Iverson puede ser una persona que desestabilice más un vestuario. Billups parece que ha tenido un gran comportamiento en Detroit, tanto dentro como fuera de la cancha. Parece que Denver ha encontrado justo lo que buscaba, mientras que Detroit puede haber roto la química del vestuario por querer a una superestrella.


La estrategia de los de Michigan parece más orientada a liberar parte de sus gastos. Iverson termina contrato este verano y Detroit podría salir al mercado de agentes libres con fuerza para volver a aspirar a todo en la temporada próxima.


Pero el caso es que hay otro detalle importante, que hace que Detroit sí haya podido salir ganando: Antonio McDyess no jugará en Denver. Los Nuggets le han cortado. Ahora, según el agente del jugador, hay 17 franquicias de la NBA interesadas en el pívot. Pero parece que McDyess firmará con Detroit por menos dinero de lo que cobraba (el dinero que le quedaba de percibir de su actual contrato se lo paga íntegramente Denver), aunque tiene que esperar un mes para hacerlo. De ser así, los de Michael Curry no perderían su fuerza en el juego interior (Cheikh Samb es un jugador de relleno, por el momento), por lo que defensivamente se podría mantener el nivel y en ataque Iverson debe abrir posibilidades, formando una dupla exterior con Richard Hamilton que se le puede atragantar a cualquiera.


El tiempo dará y quitará razones, como hace siempre. Pero si se lleva a cabo el movimiento de McDyess (qué bien le hubiera venido a Denver Nuggets), creo que sí será Detroit quién salga ganando en el intercambio.

¿Te acuerdas de... Charles Barkley?

Le llamaban “El Gordo”. Sólo con ver alguna imagen suya se adivina porqué. Era un jugador con un físico muy particular. Y le sobraba peso. Era evidente. Pero eso no le impedía ser un destacadísimo jugador de su generación. Llegó a la NBA en el mismo draft que Michael Jordan, pero un par de puestos más abajo. Lo más sorprendente es que jugara de ala-pívot en la NBA. Según la liga norteamericana, Barkley mide 1.98, pero no son pocos los que opinan que ese dato estaba “inflado”. Opinad vosotros mismos.

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Su capacidad reboteadora fue siempre descomunal. Incluso hubo una temporada, su tercera en la Liga, en la que logró ser el mejor en este aspecto estadístico con casi 15 rebotes de media. Algo teóricamente vedado a los pequeños era una de las grandes especialidades de “Sir Charles”. La verdad es que sorprendía verle moverse en la cancha con esa facilidad y soltura, pese a su elevado peso.

Charles Barkley

Aparte de eso, era un provocador nato. Dentro y fuera de la pista, fue famoso por su comportamiento, que buscaba picar a sus rivales. Pero también se picaba él mismo. Probablemente, era de ese tipo de jugadores que adoras si juega en tu equipo y odias si juega en el contrario, pero a mi me apasionaba verle jugar, pese a que nunca estuvo en el equipo de mis amores en la NBA.

Desgraciadamente, Barkley pasó a engordar la larga lista de estrellas de la NBA que se retiran sin ganar el anillo de campeón. Estuvo muy cerca en el año 1993, cuando se plantó en la final de la competición con sus Phoenix Suns después de ser nombrado MVP de la temporada. Sin embargo, Phil Jackson, Michael Jordan, Scottie Pippen y compañía les privaron del título. Este objetivo fue una obsesión para “Sir Charles”, pero ni siquiera en Houston Rockets, con una sobresaliente plantilla, lo consiguió. Las lesiones se encargaron de machacar sus últimos años, hasta que se retiró a los 37. Probablemente, hubiera continuado, demostrando ser uno de los mejores “cuatros” de las últimas décadas.

¿Te acuerdas de... Magic Johnson?

Sin duda alguna, estamos hablando del mejor base de todos los tiempos. Hacer las cosas que hacía este genio, jugando en esa posición, y midiendo 2,06 metros, es algo de otro planeta. El eterno número 32 de Los Angeles Lakers. El jugador capaz de hacer mejores a los demás. Os confieso que este es, de largo, el mejor jugador que he visto sobre una pista de baloncesto. Ya sé que muchos me dirán que Michael Jordan está considerado como el mejor, pero nunca he compartido tal afirmación. Viendo en acción a Magic, me quedo siempre boquiabierto, aunque vea jugadas que ya he visto antes. No os perdáis este vídeo.

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Magic Johnson tenía la habilidad de ver una línea de pase donde nadie más podía hacerlo. Su liderazgo en los Lakers de los 80 dio como resultado un juego jamás visto antes, o al menos no tan bien ejecutado. El “showtime” que puso en marcha Pat Riley en el equipo californiano se considera como el mejor juego de equipo de la historia, especialmente en ataque. Las defensas, en aquella época, no tenían la importancia de ahora. Por tanto, el objetivo era atacar mejor que tu rival, y Magic era una garantía total. Su capacidad para salir al contraataque no sólo es única, sino probablemente irrepetible. Una vez que se lanzaba hacia el aro contrario, le salían dos o tres rivales, así que sólo tenía (a veces por huecos minúsculos) que darle el balón al compañero desmarcado.

Su promedio de asistencias a lo largo de su carrera (11,2 por partido) sigue siendo el mejor de la historia, y dudo que nadie pueda superarlo jamás. Además, acostumbraba a promediar 20 puntos, por lo que su aportación directa al equipo se traducía en más de 40 puntos cada noche. Por si esto fuera poco, a lo largo de su carrera promedió más de 7 rebotes, algo muy inusual en un base, y casi 2 robos de balón, lo que indica que no era un mal defensor.

Magic johnson

Hazañas se le recuerdan muchas, pero quizá la más significativa se produjo en su primer año en la NBA. Los Lakers llegaron a la final ante Piladelphia 76ers. En el quinto partido de la serie, Kareem Abdul-Jabbar se lesionó. Los californianos ganaban 3-2, pero tenían que viajar a Philadelphia sin su gran estrella. Entonces, Magic propuso al cuerpo técnico jugar de pívot para cubrir la lesión de su compañero. Finalmente lo hizo y le dio la victoria a los suyos tras una actuación sencillamente magistral: 42 puntos, 15 rebotes y 7 asistencias. Ese fue el primero de los 5 anillos que consiguió en su carrera.

Más allá de los números, Earvin Magic Johnson siempre será recordado por lo que hacía disfrutar del baloncesto a quienes le contemplaban. Junto a Larry Bird, fue capaz de reflotar a una Liga que llevaba varios años oscurecida y que no enganchaba demasiado al público. A los 32 años tuvo que retirarse al contraer el SIDA, en lo que fue una de las peores noticias que el deporte de la canasta ha recibido nunca. Aún así, fue invitado a participar en el All Star Game del año 92 (fue el MVP del partido), meses después de retirarse, y también en los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, encabezando un equipo que no tiene parangón.

El, siempre acompañado de su sonrisa, simplemente cambió la historia del baloncesto.

La grandeza de Paul Pierce

Paul PierceEs el MVP de las últimas finales. El que ha conducido a los Boston Celtics al título 22 años después. Eso tiene mérito, pero sobre todo puede ser suficiente para que este jugador tenga un hueco en la historia del baloncesto. Hacer campeón a una franquicia como esa no es cualquier cosa. A ella pertenecen un buen puñado de figuras históricas del deporte de la canasta, empezando por Red Auerbach, como entrenador, presidente y ejecutivo, y Bill Russell, el hombre que más anillos ha acumulado en sus dedos como jugador.

Pero lo de Paul Pierce este año tiene mérito. Ha vivido toda la temporada a la sombra del liderazgo de Kevin Garnett, una de las dos superestrellas fichadas por el equipo para asaltar el trono conquistado por San Antonio en 2007. Lejos de incubar envidia en su interior, ha sabido responder a su nueva situación. El llevaba varios años siendo el líder de este vestuario, y ahora debía compartir su protagonismo. Durante meses, no sólo lo ha compartido, si no que ha cedido su corona a Garnett por el bien de los Celtics.

Sin embargo, pese a la cantidad de focos que acaparaban sus nuevos compañeros, Pierce acabó siendo el mejor anotador de los Celtics. Sin embargo, Garnett se llevó muchos más votos que él de cara a la nominación como MVP de la Liga regular (no confundir con el premio de las finales). Creo que no se trató justamente al número 34 en aquel momento.

En los ‘play-offs’ la tónica era la misma. Hasta que llegó la final. Garnett se topó con un Pau Gasol que dio un buen rendimiento defensivo, generando unos bajos porcentajes de tiro al ala-pívot rival. Sin embargo, Pierce estuvo incontenible. En el primer partido pareció lesionarse, se retiró a los vestuarios, para luego volver y comandar a los suyos hasta la victoria. Ahí empezó a ganar el premio de mejor jugador de la serie. Y continuó en el segundo choque, cuando sepultó a los Lakers y puso el 2-0, que sonaba casi a definitivo. Tras un mal tercer partido, resucitó en el cuarto para ser una pieza indispensable en la gran remontada que acabó por ser la clave de la eliminatoria. Estuvo descomunal en el quinto, pero no valió de nada, y en el sexto, más apagado, acabó regalando pases a sus compañeros para sumarse a la gran fiesta del anillo.

Su premio de MVP en las finales ha sido muy merecido. Ejerció como capitán, héroe y ajusticiador para una franquicia que reverdece (y nunca mejor dicho) viejos laureles. El líder que nunca se fue recibió su reconocimiento. Se ha ganado un hueco en el techo del pabellón de Boston, en el que será colgada su camiseta cuando se retire. Pierce, que de joven repudiaba a los Celtics (nació en el barrio donde jugaban los Lakers), ha sido el encargado de devolverles la gloria. Cosas del baloncesto…

Boston gana el anillo apalizando a los Lakers

El sexto partido de la final fue una cuestión de intensidad. Desde el principio, los Celtics se mostraron más activos, más motivados, más metidos en la pista. Las ayudas defensivas fueron constantes. Siempre había un defensor que llegaba al tiro rival. En los Lakers, las cosas no funcionaban de igual manera. La diferencia en el marcador no se estiraba en el primer cuarto, pero las sensaciones de los de Phil Jackson no eran lo suficientemente buenas como para creer en la victoria de los californianos.

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La ventaja comenzó a aumentar mediado el segundo cuarto. El rebote ofensivo era una sangría para Lakers, y en ese momento de partido los de Doc Rivers lo aprovecharon para clavar dos triples seguidos que encendieron las alarmas.  Ahí empezó la debacle. Gasol estaba haciéndolo muy bien en defensa, pero seguía sin estar participativo en ataque. Eso ha ocurrido en varios partidos de esta final. Y su equipo lo ha notado.

A partir de aquí, una paliza descomunal. La grada como loca, el equipo local desatado, y los Lakers hundidos. Incapaces de soportar el ritmo de su oponente. Lo que ha ocurrido durante casi toda la eliminatoria. En algunos momentos, parecía que los angelinos podían estar en la final, pero siempre ha olido a que el anillo se lo llevarían los Celtics.

Paul Pierce

Si nos centramos en la actuación de Pau Gasol, hay que reconocer que esperábamos más de él. Es cierto que ha acusado la larga temporada. Desde que llegó a la NBA, siempre se había ido de vacaciones en abril, y esta vez le ha tocado aguantar hasta mediados de junio. El altísimo ritmo de partidos le ha pasado factura. Pero aún así, le ha faltado decisión. Es como si él, o incluso el equipo, no hayan confiado en sus posibilidades. En ataque apenas ha hecho daño al rival. Y tiene condiciones para hacerlo. La lectura positiva es que Pau está en un equipo fuerte, ya ha probado lo que es jugar una final NBA, y seguramente tendrá nuevas oportunidades de llegar hasta ese escalón.

Este año, sin embargo, le ha tocado perder. Los Celtics han ganado la final de las finales, la final soñada por todos, sobre todo por la NBA. Y lo han hecho con contundencia y con todo merecimiento. No sólo Boston ha hecho méritos para ganarla, sino que Los Angeles Lakers han hecho todo lo necesario para perderla. Realmente, la serie no se perdió en el sexto partido, sino en el cuarto, con esa remontada imposible que los Celtics llevaron a cabo en el Staples Center de Los Angeles. Paul Pierce, el capitán del equipo campeón, recibió el MVP. Pero de eso hablaremos en el próximo capítulo.

Los Lakers no se encuentran

Para qué nos vamos a engañar. Los Angeles Lakers lo tienen crudo. Fundamentalmente, porque en la final ante los Celtics no están siendo ellos mismos. Su rival no les deja. Los de Phil Jackson están obligados a cambiar el guión, y no se adaptan. En casi todo momento a lo largo de estos tres partidos la sensación ha sido que Boston tenía la situación bajo control. Incluso en el partido que perdieron.

<p><a href=" http://www.youtube.com/watch?v=jVw_V2-cl3w"> http://www.youtube.com/watch?v=jVw_V2-cl3w</a></p>

El tercer choque de esta final es el que ha salvado a los Lakers de la derrota total. Pero su sombra sobrevoló el Staples Center constantemente. Pese al desastroso partido de Kevin Garnett y Paul Pierce, los Celtics siempre dieron la impresión de que podían ganar el partido. Acechando al enemigo. Haciéndole dudar. Obligando a Kobe Bryant a vaciarse.

Da la sensación de que los del estado de Massachussets están cómodos en esta eliminatoria. Lo tienen controlado. Pero enfrente hay un equipo que puede despertar en cualquier momento. Más les vale intentar matar la serie en el cuarto partido, porque de lo contrario darán la oportunidad al león dormido de volver por sus fueros y arrebatarles un anillo que ya casi tocan y huelen.

Kobe Bryant

Las malas noticias en los Lakers se centran en Lamar Odom. Ha perdido la chispa de las primeras eliminatorias, y está teniendo muchos problemas con las faltas personales. Se le ve descentrado, y cuando quiere tomar responsabilidades para arrimar el hombro, lo hace de una manera alocada. Tampoco Pau Gasol nos está dando demasiadas alegrías. Salvo la primera parte del segundo partido, el de Sant Boi está un poco apartado en ataque. Su defensa sobre Garnett, eso sí, está siendo de un gran nivel, haciendo bajar los porcentajes de este gran ala-pívot. Pero el español debe participar más en ataque, incomodar a su defensor y rematar el buen hacer de sus compañeros exteriores.

Así pues, Phil Jackson sigue teniendo mucho trabajo por delante. Necesita que su equipo vuelva a ser el mismo de hace unas pocas semanas. Sus chicos deben de imponer su propio guión. Hacer saltar la chispa. Imprimir más velocidad al juego. Abrir la defensa rival. Sólo así habrá una cierta garantía de éxito.

Los Celtics dan primero

Ya ha comenzado la final más esperada. Hacía 21 años que estos dos equipos no se enfrentaban en una final. Y es que, desde aquella final del 87 que ganaron Magic Johnson y compañía, los de verde no habían vuelto por estos lares. Por establecer una analogía, es como si el Madrid o el Barça se tiran 21 años sin ganar una liga, ni pelearla siquiera.

Pero ya han vuelto a la elite. Y lo hacen ante el rival de siempre. Y les han ganado el primer partido. Sólo he podido ver el último cuarto, y la verdad es que ha habido una enorme diferencia entre Paul Pierce y Kobe Bryant. Son jugadores del mismo corte, y uno ha estado fenomenal y el otro ha estado un poco perdido. Es verdad que Kobe llevaba ya cuatro años sin jugar un partido tan importante, pero eso no oculta su mal partido. Sólo ha tenido un buen cuarto en todo el partido, y eso no basta. A un MVP hay que exigirle más.

 

Pau Gasol

Por lo que respecta a Pau Gasol, en el último cuarto le he visto un poco distraído. No ha estado todo lo atento que debía en algunas jugadas claves, aunque no se le puede responsabilizar a él de la derrota. Esto es un juego de equipo y lo han perdido todos. Boston Celtics ha aprovechado la hipotética ventaja que tiene el que juega en casa en un primer partido de una final. La propia motivación, el empuje fortísimo del público... Parece que no, pero eso suele influir, y quizá más en un primer partido de una serie como esta.

La serie está 1-0. Los Lakers deben recuperar su pulso. Mover más la bola en ataque, aunque el buen hacer defensivo de los Celtics lo dificulte. La cuestión está en cogerle el aire a la eliminatoria, al rival, al TD Banknorth Garden (el pabellón ‘celtic’) y salir a por todas en el segundo partido. Un 2-0 sería muy difícil de levantar para los de Phil Jackson.

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