All Star Weekend

Ya pasó el fin de semana de las estrellas. Todo el glamour de la NBA en una misma ciudad, y la cita más espectacular del baloncesto mundial televisada en casi todos los rincones del mundo. Pero la edición de 2009 no ha sido gran cosa.

El concurso de triples ha sido realmente flojo. Es verdad que tuvo emoción, incluso la final necesitó de un desempate entre Daequan Cook y Rashard Lewis para decidir el ganador, pero que en un concurso de estas características nadie marque 20 puntos no es habitual. Y Jason Kapono fue una tremenda decepción. Se metió en la final, sí, pero defraudó a todos, que pensaban que en condiciones normales no tendría rival.

El concurso de mates deja un sabor más agrio que dulce. El año pasado se pudo ver un concurso de un nivel altísimo, y sin embargo el de este año tampoco ha sido para tanto. Y más si tenemos que comprobar, con vergüenza ajena, que echan de la final a Rudy Fernández por no impedir el numerito que Nate Robinson y Dwight Howard tenían previsto para la final. La puesta en escena de ambos estuvo bien, pero no me dio la impresión de que ninguno de los dos lo hiciera mejor que Rudy en la primera ronda. Aquí os dejo un vídeo con algunos de los mates que se pudieron ver.

<p><a href=" http://www.youtube.com/watch?v=M26_lDxIG5U"> http://www.youtube.com/watch?v=M26_lDxIG5U</a></p>

Y llegó el domingo, el gran partido entre el Este y el Oeste. Reconozco que sólo vi la primera parte. Tengo pendiente ver la segunda. Pero lo que vi no se parecía a un Partido de las Estrellas. Este partido, históricamente, no era sólo un reconocimiento a los mejores de la temporada, sino también la oportunidad de que ellos demostraran qué sabían hacer en una cancha de baloncesto y que no fuera lo de siempre. Pero lo de Phoenix fue como si estuviéramos en un partido de temporada pero con una tensión defensiva algo menor. De vez en cuando, sí, alguna jugada espectacular, pero casi nada que no veamos en los “highlights” semanales.

El partido nos trajo una grata noticia que no debemos olvidar. Pau Gasol se quitó la espina que llevaba clavada desde 2006, cuando le dejaron 14 minutos en la fiesta de las Estrellas y no anotó un solo punto. Fue el máximo reboteador, sí, pero Gasol lleva algo más que eso dentro. Y esta vez lo sacó. Tardó nada en situarse con 10 puntos anotados, y su primera canasta fue un mate de los que no suele hacer. Con más violencia contra el aro. Ahora el de Sant Boi ha dejado claro que pertenece a la elite de la NBA.

Y ahora me remonto al viernes. El partido de “rookies” frente a “sophomores”. Ahí jugaban Marc Gasol y Rudy Fernández. Y ambos tuvieron un papel destacado. Fueron importantes para que el equipo novato dominara el partido. Hasta que apareció Kevin Durant. El alero de Oklahoma City Thunder cambió el partido él solo. Como si quisiera demostrar que debió ser elegido para el partido de los mayores, y quizá no le falte razón. Su actuación le proyecta como una de las estrellas más brillantes de los próximos años en la NBA, algo que viene demostrando sobre todo en los dos últimos meses. Esto fue lo mejor del All Star. Y no es mucho que llevarse a la boca, lamentablemente. Confiemos en que 2010 nos otorgue un All Star Weekend más vistoso.

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