La situación de Sergio Rodríguez

Como ya sabrán todos ustedes,
Sergio Rodríguez ha explotado. Su agente ha pedido el traspaso. Y parece que
Portland acepta esa posibilidad. Han decidido que si encuentran una opción que les venga bien, cumplirán el deseo del “chacho”. A ver si es verdad. Porque Sergio es todo incomodidad. Y aunque sea capaz de dar minutos buenos en la cancha, no se le ve a gusto. Tiene miedo al error. Porque sabe que uno solo le puede conducir de nuevo al
banquillo.
Cuando eres un “
rookie” puedes comprender esta situación. Eres un recién llegado y tienes que ganarte el respeto de compañeros, técnicos, prensa y aficionados. Que en tu segundo año el trato sea similar, o incluso peor es suficiente como para mosquearse. Pero si ante tu
tercera temporada te dicen que cuentas para la franquicia y su entrenador, y luego resulta que las cosas no mejoran, pues mal vamos. Me parece lógico que Sergio dé un golpe en la mesa. No sé si era el momento oportuno y la manera adecuada de hacerlo, pero comprendo la reacción del base canario.
Los que le hemos visto jugar en la
Liga ACB sabemos que tiene mucho talento. Pero cuidado. Su progresión está siendo talada por
Nate McMillan y después no es tan sencillo volver a ser el mismo. Lo que quiero decir es que Sergio debe demostrar ya que merece un hueco en la NBA. De lo contrario, es mejor volver a Europa y rehacer su carrera. Aún tiene
22 años y mucho tiempo por delante, pero no conviene malgastarlo sentado en un banquillo constantemente. McMillan no cuadra con su forma de jugar, y eso no cambiará ni este año, ni el que viene, ni el de más allá.
En
Orlando se vio otra cosa. Tuvo más minutos, conectó con sus compañeros, echó un cable en defensa, e incluso se atrevió a penetrar a canasta con acierto. Después veo a
Steve Blake, el base que le quita la titularidad a nuestro compatriota, y sigue sin parecerme mejor (quizá soy demasiado parcial), aunque es posible que cometa menos errores. Sin embargo, el técnico de los
Blazers no da protagonismo a sus bases. Es como si fueran jugadores que sirven casi exclusivamente para subir el balón.
No me gusta cómo pinta el futuro de Sergio, pero habrá que confiar en que encuentre otro destino más placentero y
divertido para él.