¿Te acuerdas de... Magic Johnson?
Sin duda alguna, estamos hablando del mejor base de todos los tiempos. Hacer las cosas que hacía este genio, jugando en esa posición, y midiendo 2,06 metros, es algo de otro planeta. El eterno número 32 de Los Angeles Lakers. El jugador capaz de hacer mejores a los demás. Os confieso que este es, de largo, el mejor jugador que he visto sobre una pista de baloncesto. Ya sé que muchos me dirán que Michael Jordan está considerado como el mejor, pero nunca he compartido tal afirmación. Viendo en acción a Magic, me quedo siempre boquiabierto, aunque vea jugadas que ya he visto antes. No os perdáis este vídeo.
http://www.youtube.com/watch?v=S-G_DtQq2Qo&feature=related
Magic Johnson tenía la habilidad de ver una línea de pase donde nadie más podía hacerlo. Su liderazgo en los Lakers de los 80 dio como resultado un juego jamás visto antes, o al menos no tan bien ejecutado. El “showtime” que puso en marcha Pat Riley en el equipo californiano se considera como el mejor juego de equipo de la historia, especialmente en ataque. Las defensas, en aquella época, no tenían la importancia de ahora. Por tanto, el objetivo era atacar mejor que tu rival, y Magic era una garantía total. Su capacidad para salir al contraataque no sólo es única, sino probablemente irrepetible. Una vez que se lanzaba hacia el aro contrario, le salían dos o tres rivales, así que sólo tenía (a veces por huecos minúsculos) que darle el balón al compañero desmarcado.
Su promedio de asistencias a lo largo de su carrera (11,2 por partido) sigue siendo el mejor de la historia, y dudo que nadie pueda superarlo jamás. Además, acostumbraba a promediar 20 puntos, por lo que su aportación directa al equipo se traducía en más de 40 puntos cada noche. Por si esto fuera poco, a lo largo de su carrera promedió más de 7 rebotes, algo muy inusual en un base, y casi 2 robos de balón, lo que indica que no era un mal defensor.

Hazañas se le recuerdan muchas, pero quizá la más significativa se produjo en su primer año en la NBA. Los Lakers llegaron a la final ante Piladelphia 76ers. En el quinto partido de la serie, Kareem Abdul-Jabbar se lesionó. Los californianos ganaban 3-2, pero tenían que viajar a Philadelphia sin su gran estrella. Entonces, Magic propuso al cuerpo técnico jugar de pívot para cubrir la lesión de su compañero. Finalmente lo hizo y le dio la victoria a los suyos tras una actuación sencillamente magistral: 42 puntos, 15 rebotes y 7 asistencias. Ese fue el primero de los 5 anillos que consiguió en su carrera.
Más allá de los números, Earvin Magic Johnson siempre será recordado por lo que hacía disfrutar del baloncesto a quienes le contemplaban. Junto a Larry Bird, fue capaz de reflotar a una Liga que llevaba varios años oscurecida y que no enganchaba demasiado al público. A los 32 años tuvo que retirarse al contraer el SIDA, en lo que fue una de las peores noticias que el deporte de la canasta ha recibido nunca. Aún así, fue invitado a participar en el All Star Game del año 92 (fue el MVP del partido), meses después de retirarse, y también en los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, encabezando un equipo que no tiene parangón.
El, siempre acompañado de su sonrisa, simplemente cambió la historia del baloncesto.