¿Quieres papeles?

Esa es la pregunta que muchas parejas se harán a la hora de decidir si quieren casarse o no. Hoy en día el tema de la boda no tiene el mismo significado (ni el mismo valor monetario, desde luego) que antiguamente. Antes boda era algo más o mens como un contrato de por vida, sin possiblidad de rescisión y que te daba la oportunidad de gozar del sexo sin que tuviera que preocuparte el 'qué dirán'.
Actualmente, teniendo en cuenta muchos factores como la liberación de la mujer (en todos los aspectos, ecnómicos, laborales, sociales, sexuales...), que una persona lo tiene más dificil para independizarse que dos, que vivir con tu novio ya no está mal visto (y acostarte con él está mejor que bien visto) y muchas cosas más, el casarse no es la prioridad de los jóvenes o no tan jóvenes.
Entoces, ¿Por qué se sigue casando la gente? Los hay que lo hacen porque son personas religiosas y quieren formalizar su relación por el rito que quieran, otros lo hacen porque 'queda bonito', otros lo hacen por los padres, muchos para tener hijos, algunos por las ventajas fiscales y muchos otros, muy coherentes, sino creen realmente en el matrimonio no se casan y viven juntos y felices cual perdices por la eternidad.
La verdad es que cuando se elige la opción de casarse hay que comprar al mismo tiempo un par de kilos de valeriana, tila y cajas al por mayor de orfidal y, sobre todo, ahorrar más o menos desde los 10 años... porque el desgaste emocional y monetario es tremendo.
Y no olvidemos que casarse es un negocio. No claro, para nosotr@s no, pero para las iglesias/ayuntamientos, banquetes, imprentas de invitaciones, regalitos para los invitados, peluqueros, maquilladores, modistos, fotógrafos, agencias de viaje... si que lo es.
Por eso, no entiendo por qué la comunidad homosexual se ha querido meter en este embolado... 