Mis adorables vecinos llevan unas semanas tentándome a dedicarles un nuevo post.
Y hoy por fin lo han conseguido. Os lo explico.

Se está convirtiendo en habitual, el encontrarme en mi terraza chicles de todos los sabores pegados en el suelo. Claro está, habría que sumarle, los que Momo se ha comido y yo no me he enterado. Porque este perro no atranca para engullir nada y como siempre ha tenido el estómago delicado, pues quizás ahora, se lo achaco a que últimamente mi mascota hace pompas en la intimidad jejeje

Y como no, sólo tengo dos opciones para culpabilizar a alguien de este nuevo concurso de lanzamiento de chicle.
O la familia picoleta o la churrera.
Yo me inclino por la primera, porque aunque Antoñito es muy pequeño para mascar esta golosina, Pedrito no lo es tanto. Ya va al cole, y todos recordamos los que nos gustaba apretujarnos con los compañeros en el mostrador del kiosco más cercano para comprar chicles, peta-zetas (se siguen llamando así??), gominolas..etc…etc…

Porque la hija con nombre de zanahoria en valenciano de los churreros, tampoco creo que sea. Por la edad, y porque mi terraza le pilla un poco más lejos que a los bichos de los picoletos…(aunque nunca se sabe).

Las primeras veces que me encontré los chicles pegados al suelo (por supuesto mascados), me cabreé mucho pero sólo se lo dije a Mario. Luego al ver que el concurso se transformaba en Olimpiada, se lo decía también a él, pero levantando más la voz desde la terraza a ver si alguien se sentía aludido o por lo menos intentaba educar a sus hijos en el respeto a los demás y la educación (porque me resisto a pensar que sus papás, no tienen cubo de la basura en casa).

Pero el último chicle (que fue ayer), me dio una idea. Si la diplomacia no funciona, iré directamente al grano. Y una de dos, o voy pegando los chicles en un cartoncito y cuando lleve unos 20 ó 30, se lo hecho al buzón de los vecinos liados en papel rojo con letras plateadas que pongan CHICLES CHEIW, o me los guardo todos, y una noche subo, y se los pego a la puerta uno detrás de otro formando la palabra M-A-R-R-A-N-O-S.

¿Qué hago?

Ayer también fue bueno.
Como sabéis, tanto los de la Benemérita como los otros, son bastante escandalosos. Pero entre ayer y hoy, me he quedado con ganas de subir y darles un premio a los churreros.
El sábado después de comer, estaba tendiendo una lavadora al solecito. No se oía un alma por la hora que era…hora de echarse la siestecita que no puedes durante la semana.
Pero Lola y Javi (los churreros), no paraban de hablarse gritando…

-Ella: …esta tarde vamos a comprar al carrefú que le prometí a mi hermana que le llevaría no-sé-qué
-El: …pos depende de a qué hora porque yo me voy y no sé lo que tardaré
-Ella: …pos ya sabes que si vienes tarde..bla..bla…bla..
Y aquí viene lo bueno….dice Javi….Y Lola, cállate ya que me estoy quedando afónicoooo!!!!!....
Me salió sólo, tajante y en voz alta…NO CAERÁ ESA BREVA!!!!!!

No creo que me oyeran, porque digo yo que si hablan gritando es porque están un poco sordos.

Pero esta mañana, domingo, a las 9h de la mañana ya estaban otra vez en danza…gritos para allá, la niña vociferando mientras corría a lo largo de todo el pasillo, la música fuerte y como no, narrando de viva voz a la platea los planes que tenían para hoy. Que todo sea dicho de paso, no viene mal, porque así evitas ir donde sabes que van ellos!!!.

Y justo cuando yo estaba haciendo acopio de valor para salir y decirles que bajaran la voz, Javi se pone a canturrear…os juro que lo hace fatal, intención le pone, pero vamos, que ni para O.T.
Y a todo esto que oigo a Lola desde el lavadero y como quien susurra decirle a su hija:

…corre dile a papá que baje la voz, que luego los vecinos se quejan y con razón……

Y ahí tenéis a la pequeña corriendo de un lado de la casa al otro y gritando JAVIIIIIIIIII….JAVIIIIIIIIIIIIIIII…(es que no le llama papá, ni a su madre, mamá…qué modernos!!!),…JAVIIIIIIIII….CALLATEEEEEEE!!!!
Y a los 30 segundos, va Lola y grita:
….Oyeeeeee…que lo tengo ya todo hecho, arreglo a la cría y nos vamos!!!!....

No sabía si reirme, llorar, o salir y decirle:
…amos a ver maja…te piensas que lo único que nos molesta a los vecinos, es la voz ronca de Javi gritando????? (Joaquín Sabina a su lado, un angelito del coro de los Agustinos).
Molestáis lo mismo tú y tu niña que él.

Y acto seguido le recordaría cuando la pequeña era un bebé, y nosotros estábamos de obras caseras (porque mi Mario vale pa’tó), y a la hora de la siesta y después de las 20h en pleno verano, asomaba el cuello como una avestruz por el lavadero para repasarnos lo que estábamos haciendo e informarnos de que iban a acostar a la niña…con diplomacia ¿? nos decía que no hiciéramos ruido y que no molestáramos.

Cuando esta mañana nos íbamos a ver a mi madre huyendo de esta fauna, y mientras arreglábamos el coche para que Momo fuera en toda su salsa con su cabecita asomada por la ventana y su pelaje al viento, han bajado los picoletos al garaje. Los cuatro arreglaitos de domingo. Cuando papá picoleto ha intentado arrancar el auto, mi churri y yo nos hemos mirado pensando…ese coche no arranca hoy. Parecía por el ruido, cosa de batería.
Así que le digo…¿qué hacemos Mario?...y mi churri…las pinzas las tengo en el trabajo y además tienen otro coche, si no se pasean en ese, que cojan el otro.
Y ni dos palabras más. Porque si fueran otra clase de vecinos, ya no digo más educados (que también), sino más sociables, nos hubiéramos bajado del coche a ver si podíamos ayudarles. Pero en mis circunstancias, si me hubiera bajado, les pincho las cuatro ruedas y les doy los chicles de sus hijos. Para que primero soplen a pulmón cada uno una rueda y después tapen los agujeros con las gomas de mascar.

Besos "golosos" desde el Pais de las Hadas.

Ellyllon