lunes, 30 de octubre de 2006 22:03
ellylon
¿Quién dijo miedo?
Tal día como hoy, no se me ocurre recordar otra cosa, que no sea la llegada del día de Todos los Santos. Hace ya bastantes años, mi abuelo nos reunía a todos los primos una noche como la de mañana, alrededor del hogar. La luz apagada, y como única fuente de luz el tintineo de las llamas que producían sombras siniestras en nuestros rostros. Como sonido ambiente, el crujido de algún tronco al ahogar su último hálito de vida entre aquel fuego.
Nunca se le agotaron las historias, y aunque algún año repitió, seguíamos con el alma en vilo todo el relato, como si fuera la primera vez que lo oíamos. Tenía ese don que tienen algunas personas, que usando como única herramienta la palabra, consiguen meterte en una historia, hasta el punto de escuchar, oler y sentir, todo lo que de ella se cuenta.
Hoy os contaré un suceso escalofriante, en memoria de mi abuelo.
Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a relatar sucede en un pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero yo, como visitante, y mis primas, vivimos unas experiencias que a la gente de allí les parece "normales".
Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar.
Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos del pueblo. Era verano y las noches invitaban a pasarlas hablando y disfrutando de compañía.
Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían meter miedo. Decían que algunas noches se oía el gemido de un niña pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle, en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de morir y cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él.
Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de la mujer ¿cómo es que la gente no se iba del pueblo también? Entonces nos contaron una especie de leyenda y del por qué creíann que "eso" atacó tan ferozmente a la mujer.
Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a otro pueblo vecino. Para ello tenían que atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que compartían los dos pueblos y que se hallaba justo a la mitad del camino.
Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era la hermana menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no querían cargar con crías y ésta se negó en rotundo, más que nada porque que le daba miedo volverse sola.
Entonces decidieron despistarla. Al llegar a la altura del cementerio dijeron que iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien, esta niña aceptó sin sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron todos juntos, mientras esta niña se escondía en otro lado pensando que todos estaban haciendo lo mismo.
Cuando ya la perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las tapias dejando a esta niña escondida. No podían evitar reirse de lo fácil que había resultado engañarla hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no la encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada.
Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda en el pueblo con la esperanza de que la chica les hubiese gastado una broma y se hubiese ido a casa.
Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre le preguntó por su hermana pequeña y éste le tuvo que contar la verdad. La madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca de la muchacha al cementerio.
Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo de la chica se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un nuevo difunto... La chica tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y la boca en una mueca de absoluto terror...
Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su hermana se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva post-traumática, pero no podían explicar los continuos moratones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la cara...
Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los siete meses le ocurrió lo que ya contaron antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la que escapó por poco. Los chicos decían que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el cementerio.
Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa...
Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó a apoyarme en una de mis primas de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo... Miré hacia atrás, pero los chicos del pueblo estaban hablando entre ellos a unos tres metros de nosotras.
Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la cara... una mano pequeña...
Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para meternos dentro. Los chicos hicieron una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en el coche.
Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos, golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada.
Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas personas... pero ellos sienten que tienen que estar ahí para que esa niña que murió de forma tan violenta no esté sola... Llegará el momento en que pueda descansar en paz."
NOTA.- Lo que acabáis de leer es una Leyenda Urbana. Aunque realmente, debería de decir que es una leyenda "Rural". Espero haberos hecho pasar un poquito de miedo, aunque el relato no sea de mi invención.
Besos "terroríficos" desde el País de las Hadas.
FELIZ JALOWÍN.
ELLY