¿Quévaaser, oiga?...Eso es lo que le preguntan a un@ en la barra de cualquier bar.

Hoy era un día de esos que se dicen “para mi y para mis cosas”.
Mario se fue esta mañana tempranito a hacer un curso de conducción de motos a la provincia de al lado (así como quien dice, a la vuelta de la esquina).
Así que cuando esta mañana me he levantado, me he dicho…niña, hoy es tu día!!!.

Después de hacer esos recados que entre semana no me da tiempo, y llevar a Momo al veterinario para que le pusieran sus vacunas y pasear con él, he pensado que hacía un día estupendo para sentarme en cualquier terracita a tomar algo.

Como no me apetecía ir sola, he llamado a mi madre (que necesita salir más que yo), y le he dicho que a medio día pasaría a recogerla para irnos de pinchos.

Justamente a las 14:30 íbamos en busca de algún bar que sirviera en la calle, para ver si nos daba un poco el sol a las dos, que falta nos hacía. Últimamente la vida nos está dando mucho limón, así que yo iba dispuesta a ponerle tequila y pimienta!!! jajajajajajaja

Nos sentamos en uno muy llamativo por sus sillas en color naranja naranja (insisto en lo de naranja) y amarillo limón.

La camarera, una chica joven de unos veintitantos (casi treinta), se ve que sustituía su falta de eficacia por su amplia sonrisa y amabilidad. Lo que pasa, es que de eso nos hemos dado cuenta tarde y ya nos daba reparo levantarnos de la mesa.
Lo único que no me ha gustado de ella, eran sus uñas lacadas a medio perder la pintura. Se intuía por los restos que quedaban todavía en ellas que habían ido pintadas de un color naranja, que se ve que eficiente no, pero conjuntada…… iba a juego con el mobiliario!!! jajajajaja. Es que una de las cosas en que primero fijo de una persona es en las manos…no sé porqué.

Mientras mi madre y yo esperábamos que nos viniera a tomar nota, me he ido fijando en la gente que había allí sentada como yo y en cómo se las ingeniaba la camarera para servir.
En una palabra…torpemente.


Pero no porque se le cayeran cosas al suelo ni nada de eso, sino porque no acertaba nunca con lo que la gente pedía. Se ve que en los 5 metros que separaban las mesas de la barra del bar, la chiquilla olvidaba o confundía lo que los clientes habían pedido.
Así que he pensado que lo mejor era no perderla de vista cuando nos tocara. Llegado el turno, hemos pedido una ensalada de la casa, y dos platos combinados, (el mío por supuesto, sin patatas fritas), yo una light y mi madre un tinto.

Bueno, pues nos ha venido con una ensalada de tomates (que en la carta no era la de la “casa”), los dos combinados (con patatas), la light y el tinto … o sea que lo único de lo que se acordaba era de la bebida, porque es lo último que le habíamos pedido….jajajajajajaja

Le hemos dicho lo de las papas, y ella le ha echado la culpa al cocinero. Aunque nos daba igual apartarlas, ella, muy servicialmente, ha dicho que no, que se llevaba los platos, y nos cambiaba las fritas, por otra cosa.
Mientras las sustituían, no he podido dejar de observar, cómo la gente, la iba llamando para corregirle lo que ella iba sirviendo en las mesas.
Estaba claro que la joven no estaba centrada. Porque otra explicación, no sé si tiene.
Mi madre y yo nos partíamos de la risa y cruzábamos los dedos para que no se equivocara mucho más con nosotras.

Al terminar de comer, nos hemos pedido un café solo cada una (el mío con hielo)…y cuando mi madre le ha dicho que el suyo lo quería descafeinado de máquina, y ella se ha dado la vuelta muy resuelta dispuesta a solicitarlo al camarero de dentro yo le he dicho a mi progenitora…visto lo visto, seguro que esta nos saca tarta al güisqui y café con leche!!!!!.....
Y casi. Mi café venía bien, pero el de mi madre era un cortado con leche natural!!!!.....jajajajajajajajajajajaja

Y mi madre…no, no, hija, déjalo, que me lo tomo así!!!! …y la chica…no deje, que se lo cambio, no es molestia…y mi madre, que no guapa, que me da igual…y allí las dos tirando del platito del café una de cada lado y yo en medio pensando…a que me tiran el café encima entre las dos!!!!! ,Así que cansada de verlas, le he dicho a la chica, que si mi madre decía que daba igual, lo daba….que yo sé a quién he sacado mi cabezonería…jajajajajaja!!!!....
Y la camarera ha cedido (y no lo hagas con mi madre!!! Jejejejejeje), aunque antes de irse, le he recordado que me trajera el hielo.

Cuando nos hemos quedado solas, mi madre y yo no parábamos de reirnos…pero dónde tendrá esta camarera la cabeza..!!!!...
Total, que a los 10 minutos pido la cuenta…no sin pensar en pedírsela por escrito y con la firma de un notario....por si las moscas…vete tu a saber.

Después de abonarle la divertida comida, mi madre y yo éramos, junto con una pareja de mayores, los únicos en la terracita. Así que la chica, habrá pensado que era momento para comer ella.
A los dos minutos ha salido con un platito de comida y una fanta y se ha sentado en la mesa de al lado.
Cuando mi madre y yo, nos hemos levantado para irnos, le he dicho a mi madre…¿le pregunto a la muchacha si está segura que eso es lo que quiere comer?¿o se habrá equivocado?
JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJA

¿Cómo os hubiérais tomado vosotr@s la memoria de pez de esta camarera?¿Os habéis topado con alguien como ella alguna vez detrás de la barra de un bar?

Besos desde el País de las Hadas.

Elly